La Singularidad Desnuda

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La epopeya de Mitilene: Cuando los hombres eran dioses

Posted by Carlos en febrero 9, 2007

Corría el año 427 A.C. cuando tuvo lugar una de esas historias llenas de épica, dignas de figurar en una epopeya. La ciudad-estado de Atenas, al frente de la Liga de Delos, llevaba cuatro años en guerra contra la Liga del Peloponeso liderada por Esparta. Mitilene, ciudad situada en la isla de Lesbos y encuadrada en la Liga de Delos, se rebeló contra Atenas, alineándose con Esparta. La flota ateniense se dirigió a la ciudad rebelde, y aunque ésta había solicitado la ayuda de Esparta, dicha ayuda no llegó a tiempo y la revuelta fue aplacada. Surgió entonces un debate en la Ekklesia (la asamblea ateniense) sobre qué medida de castigo tomar contra los rebeldes. En dicho debate, Cleón -carismático estratego y gran orador- defendió ante la asamblea la adopción de medidas ejemplarizantes, consistentes en el exterminio de todos los hombres de Mitilene y el sometimiento como esclavos de mujeres y niños. Esta medida fue adoptada por la asamblea, y se envió a un trirreme (un barco de guerra) para ejecutarla. Sin embargo, una represalia de este calibre contó con la oposición de una parte de la asamblea por considerarla excesiva. Estos miembros -encabezados por Diodoto- lograron que al día siguiente la medida se revocara en parte en una nueva reunión, y que sólo fueran castigados los líderes de la revuelta. No obstante, el trirreme encargado de ejecutar la orden ya estaba en camino, por lo que fue necesario enviar un nuevo trirreme para alcanzar al primero, y evitar así el exterminio total de los habitantes. La misión era extremadamente difícil, dada la ventaja de un día que el primer barco tenía; por ello, se organizaron turnos de remeros para que, remando sin pausa alguna durante toda la travesía, dieran alcance al primer trirreme, cosa que finamente sucedió.

Liga ateniense y Guerra del Peloponeso

Merece la pena analizar cuantitativamente lo que esta persecución marítima supuso. Un trirreme ateniense era un barco de 35m de eslora y 5m de manga, propulsado por 170 remeros. De acuerdo con los modelos que se han hecho de estos barcos, se estima que eran capaces de alcanzar una velocidad sostenida de 7 nudos, con picos de 11.5 nudos. Dado que la isla de Lesbos está situada a unos 340 km (183.6 millas náuticas) de Atenas, esto supone que son necesarias poco más de 26 horas de propulsión para hacer el recorrido. Por supuesto, hay que tener en cuenta el descanso de los remeros. Si por ejemplo se asume que la jornada efectiva de remo era de unas 14 horas, el tiempo total del viaje podía rondar 1 día y 21 horas. Dado que el primer trirreme tenía un día de ventaja, el segundo tenía como máximo esas 21 horas para hacer todo el recorrido sin parar de remar. Esto significa que la velocidad media que tuvo que mantener esta segunda embarcación es de unos 8.75 nudos. Esta velocidad puede verse reducida a 7.65 nudos si asumimos que el primer trirreme tardo dos días completos en hacer el recorrido.

Trirreme griego

Lo realmente interesante de la historia es apreciar la proeza que para los remeros del segundo trirreme supuso esta persecución. En el último número de New Scientist ha salido un artículo titulado

en el que se aborda esta cuestión. Usando los modelos actuales de cómo eran los trirremes, y estudiando desde un punto de vista fisiológico el esfuerzo desarrollado por los remeros de estas embarcaciones se llega a una conclusión sorprendente: esta prueba supone un desafío incluso para los deportistas de alta competición actuales. Las explicaciones pueden ser varias. Asumiendo en principio que los hechos -bien reflejados en las crónicas de la época- transcurrieron tal como se conocen, podría pensarse (1) que las condiciones de navegación en aquellos días concretos perjudicaran a la primera embarcación, y favorecieran a la segunda, (2) que los modelos que tenemos de los trirremes no sean ajustados a la realidad, y (3) que los hombres de la época estaban en excepcional forma física. En relación a esto último hay que tener en cuenta además que los remeros de los trirremes no eran esclavos, sino hombre libres (aunque por lo general muy pobres). Además de la paga, y de la propia supervivencia, estos remeros tenían por lo tanto una tercera motivación: la defensa de su ciudad y de sus habitantes. El plus de motivación que esta última consideración proporcionaba no es nada desdeñable.

Dejando de lado de momento el punto (1) sobre la base de que sería extraño (aunque no descartable) que se hubiese fletado un segundo trirreme sin posibilidades de éxito más allá de un cambio en las condiciones de navegación, habrá que concluir que o bien las embarcaciones de hace 25 siglos aún guardan secretos importantes para nosotros, o bien que sencillamente aquella gente estaba hecha de otra pasta. En un momento como el actual en el que el deporte de alta competición está -en según qué disciplinas- tan relacionado con la química ultramoderna, esta última imagen da al menos que pensar.

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6 comentarios to “La epopeya de Mitilene: Cuando los hombres eran dioses”

  1. josera said

    Me parece que hoy en día con todos nuestros avances pensamos que las cosas que se hacían hace 2000 años eran cosas burdas, creo que gran parte de ese conocimiento se ha perdido, pero en muchos aspectos no estamos más avanzados que ellos. ¿Podríamos hacer las infraestructuras que hicieron los romanos mejores que ellos? ¿Durarán nuestros puentes y carreteras 2000 años? ¿Las monedas actuales son mejores que las romanas?

  2. Fernando said

    Estos griegos nunca dejan de sorprendernos…, auqnue creo que esta ocasion, el factor motivacional juega un papel muy importante.

    Es muy posible que la tripulacion del primer navio fuera mas que desganada a cumplir la orden, incluso a regañadientes, en cambio la tripulacion del segundo podria ir mucho mas a gusto en su cometido.

    Sin considerar, que la faccion que se oponia a la destruccion, podria haber advertido al capitan del primer navio que se lo tomara con calma, en espera de alguna contraorden. O que simplemente los remeros de la segunda embarcacion, fueran voluntarios/reclutados entre los nativos de Mitilene que vivian en Atenas…

    Saludos

  3. Carlos said

    En esta historia seguro que se aunaron varias cosas. Posiblemente el aspecto motivacional fuese efectivamente muy importante, sobre todo en un contexto como aquél, en el que la concepción de la vida estaba tan embuida de la cosmovisión mitológica. Si los remeros de la segunda embarcación eran conscientes de la proeza que se pedía de ellos, más que desanimarlos (como podría pasar hoy en día), los estimularía enormemente.

    Por otra parte, no es descartable que los trirremes de la época no fueran como los imaginamos. Por ejemplo, dice la Wikipedia que la descripción clásica atribuye diferentes longitudes de remos en diferentes puestos, cosa que ha sido descartada en las reconstrucciones modernas por parecer ilógico o ineficiente. Quizás no lo fuera tanto, y un trirreme ateniense fuera capaz de cosas que no imaginábamos.

  4. La epopeya de Mitilene: Cuando los hombres eran dioses

    Corría el año 427 A.C. cuando tuvo lugar una de esas historias llenas de épica, dignas de figurar en una epopeya. La ciudad-estado de Atenas, al frente de la Liga de Delos, llevaba cuatro años en guerra contra la Liga del Peloponeso liderada por Es…

  5. Mozer said

    Estoy de acuerdo con fernando respecto a la motivación, los hombres del primer barco iba a matar y a luchar, lo ultimo que harian es deslomarse con un viaje rapido, lo mas logico es que vayan con cierta calma, los del segundo barco todo lo contrario…

  6. Yomismo said

    A alguien se le ha ocurrido pensar que simplemente no pasaron 24 horas justas desde una decision a la otra. Es decir, que mandar el primer barco se tomo por ejemplo a ultima hora de un dia, y la contraorden a principio del dia siguiente…. Vamos, no se, pero me parece lo mas sencillo

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