La Singularidad Desnuda

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Theia y la Tierra: Cuando los mundos chocan

Posted by Carlos en febrero 11, 2007

Impacto entre la proto-Tierra y TheiaLa presencia de la Luna orbitando en torno a la Tierra es una fortuna en múltiples sentidos. El más importante es evidentemente en que tiene relación con la aparición de la vida sobre la Tierra, al menos en la forma que la conocemos. Empecemos por el principio, cuando hace unos 4,500 millones de años el impacto entre la proto-Tierra y Theia dio lugar a la Luna. La figura de la izquierda muestra esquemáticamente cómo tuvo lugar dicho impacto, aunque puede ser mucho más espectacular ver el vídeo de una simulación realista del evento disponible aquí (formato WMV). Nada más producirse el impacto, gran parte de uno de los hemisferios de la proto-Tierra fue arrancado y lanzado al espacio. Los fragmentos resultantes se distribuyeron en forma de brazo espiral, parte del cual vuelve a caer sobre la Tierra a las pocas horas. El impacto resultante fue prácticamente tan violento como el original, y elevó la temperatura superficial a más de 2000ºK. El material que permanece en órbita empezó a aglutinarse en un disco en torno a la Tierra, pero dicho disco no era estable como los anillos de un gigante gaseoso. Dicha inestabilidad le hizo generar ondas de choque, y atraer material de órbitas más bajas. En un proceso extraordinariamente corto (un siglo a lo sumo) la Luna nace a partir de estos escombros orbitales.

Además de la creación de la Luna, el impacto tuvo un efecto inmediato sobre el planeta: la estabilización del eje de rotación en su posición actual. El periodo de rotación era en aquél entonces mucho más corto que el actual: sólo de unas 6 horas, lo que producía grandes corrientes de aire huracanado, similares a las que tienen lugar en Júpiter o Saturno. La Luna -que inicialmente estaba mucho más cerca que ahora, concretamente en torno a una décima parte de la distancia actual- fue responsable de diferentes fenómenos gracias a las fuerzas de marea que ocasionaba sobre el planeta.

En primer lugar, estas fuerzas provocaban fracturas en la corteza terrestre, por las que se proyectaban a la atmósfera los gases y el vapor de agua que darían lugar a la atmósfera primordial bajo la que surgiría la vida (la proto-Tierra también tenía su atmósfera lógicamente, pero todo indica que con una composición distinta). Los océanos que comenzaron a formarse estaban sujetos también a gigantescas mareas (mil veces mayores que las actuales, ya que su intensidad depende del inverso del cubo de la distancia) cada seis horas. La erosión provocada por las fracturas en la corteza y el arrastre de estas mareas resultó en una especie de “efecto coctelera”, mezclando numerosos elementos químicos con el agua de los océanos, y dando lugar a la sopa primordial.

En segundo lugar, estas fuerzas de marea comenzaron a robar momento angular a la rotación de la Tierra. De resultas de esto, la rotación empezó a hacerse cada vez más lenta, lo que implica que la Luna se alejaba cada vez más, de modo que se conservara el momento angular total del sistema Tierra-Luna. El que los días se hicieran más largos atemperó las corrientes de aire en la superficie, haciéndolo más hospitalario para la vida (al menos en su forma actual), y facilitando su eventual colonización. Durante todo este proceso, La Luna también sufrió los efectos de las fuerzas de marea, y su rotación se bloqueó gravitatoriamente hasta igualar el periodo de traslación en torno a la Tierra. Por este motivo, la Luna siempre muestra la misma cara hacia nosotros.

Impresiona considerar que todo lo anterior se produjo gracias a la existencia de Theia, y a que su órbita tenía unas características precisas que propiciaron una colisión del tipo descrito. Si a esto le añadimos la presencia de Júpiter, que actúa de escudo protector ante meteoritos y cometas, podemos considerarnos muy afortunados de estar aquí. ¿O es sólo el principio antrópico en acción?

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10 comentarios to “Theia y la Tierra: Cuando los mundos chocan”

  1. Vaya,interesantìsimo artìculo sobre Selène,breve y muy muy conciso.Lo que màs me ha sorprendido es el hecho de que sin la Luna posiblemente no hubiese florecido la vida en la Tierra (o sì lo hubiese hecho pero de otra forma…).Habìa oìdo hablar de ello pero no sabìa exactamente porquè,¡gracias por aclararmelo!

  2. Carlos said

    De nada. Fíjate en el detalle de que según la mitología griega, Theia era la titánide que fue madre de Selene. Los astrónomos no dan puntada sin hilo.

  3. Miguel said

    No conocía el principio antrópico. En Una breve historia del mundo recuerdo haber leído que si bien a nuestra percepción somos muy afortunados, en la inmensidad del universo, que haya vida en un planeta es algo bastante probable, y por lo tanto cabe pensar que no somos los únicos, aunque seguramente jamás llegaremos a saberlo.

  4. Poio said

    no se hasta que punto esta teoria pude ser cierta. no es la primera que leo sobre el origen de la luna, y es tan convincente como las otras dos. la verdad, que como fisico y amante de la astronomia, mucho no me interesa el origen de la luna, si no mas bien su futuro… hasta que punto es seguro tener una luna de semejante tamaño orbitando alrededor nuestro??

  5. Carlos said

    Miguel, fíjate que aunque haya millones de otros mundos habitados, eso no excluye que cada uno de ellos sea muy afortunado. Por poner una analogía, hay miles de personas en el mundo que han ganado el primer premio de la Loto de su país, pero ganar el primer premio sigue siendo un evento muy improbable para una persona cualquiera.

  6. Carlos said

    Poio, la hipótesis de Theia es la más ampliamente aceptada en la actualidad, ya que se ajusta mejor a la observación (aunque no esté exenta de algún punto débil). En cuanto al futuro, sinceramente no veo ningún peligro en la Luna, sino todo lo contrario.

  7. Poio said

    hay una teoria que ya no recuerdo de quien es (muy normal en mi) que dice que la gravedad terrestre atrae a la luna no se cuanta milesimas por vuelta, aumentando tambien su velocidad en cada vuelta (fakin ley de conservacion de la energia). eso haria que en varios miles de años (sino millones) la luna gire tan rapido que se desintegre en orbita y ahi la atraccion terrestre haria que se precipite encima nuestro, que es basicamente el final de todos los satelites naturales. escuchaste algo al respecto??

  8. Carlos said

    Es cierto que hay un límite por debajo del cual un satélite se desintegraría: es el límite de Roche, y en el caso de un cuerpo celeste orbitando en torno a la Tierra está en poco menos de 10,000 km. El motivo no es sin embargo la velocidad relativa a la Tierra, sino las fuerzas de marea. De todas formas, la Luna aumenta cada año su distancia a la Tierra en 4 cm, por lo que no hay peligro en este sentido.

  9. Poio said

    cha gracias por la info. vere de informarme algo mas al respecto.

  10. Carlos said

    Poio, mira aqui:

    http://www.astroseti.org/noticia_2704_El_destino_final_Luna.htm

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