La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

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“Timelike Infinity” de Stephen Baxter

Posted by Carlos en agosto 21, 2008

Timelike Infinity es el punto de entrada (o quizás podríamos decir el carril de aceleración) para la secuencia Xeelee, y una de las más brillantes obras de Stephen Baxter. El propio nombre de la novela es toda una declaración de intenciones del autor: el infinito de tipo tiempo es una de las tres condiciones de contorno de Cauchy de un universo abierto como el nuestro, y representa a los eventos en el futuro infinitamente remoto del observador (las otras dos condiciones de contorno de Cauchy serían el Big Bang inicial, y el infinito de tipo espacio). Nos hallamos pues ante una trama con pretensiones de magnitud cósmica, tanto en los objetivos de los personajes como de la secuencia temporal en la que se desarrolla la historia.

La narración comienza en la Tierra de dentro de unos 3200 años. En esa época la raza humana se haya sometida por una especie alienígena, los Qax. No es la primera vez que una ocupación de este tipo ha tenido lugar desde que allá por el año 3000 DC se desarrollaran los motores GUT y la tecnología de agujeros de gusano, la Humanidad se expandiera por el Sistema Solar y se empezara la exploración interestelar. El primer contacto con una raza alienígena -los Squeem- se produjo unos 400 años antes de la ocupación Qax, y el resultado fue nefasto a corto plazo: los Squeem sometieron a la Humanidad, aunque finalmente su dominio fue vencido. En este proceso se obtuvo el acceso a hipermotores (tecnología que al parecer los propios Squeem habían obtenido de los fabulosos Xeelee), lo que facilito una rápida segunda expansión humana. Dicha expansión se vio frenada en seco al entablar contacto con los Qax, y volver al estado de ocupación. En este caso, las perspectivas de futuro son sin embargo mucho más oscuras: los Qax han convertido la Tierra en una gigantesca biofactoría, con granjas de plancton a lo largo de todas las costas, y han proscrito el acceso a la tecnología avanzada desarrollada por el hombre (incluyendo los métodos de anti-senescencia que permitían alargar enormemente la vida).

Todo empieza cuando Jasoft Parz, una suerte de embajador humano, es convocado por el gobernador Qax. La reunión tiene lugar en un spline, una criatura viva y semi-sintiente adaptada para el viaje interestelar, y en ella el gobernador cuestiona a Parz sobre la llegada al Sistema Solar de una antigua nave terrestre. Se trata de la Cauchy, una nave que fue lanzada como parte del Proyecto Interfaz 1500 años antes en una trayectoria circular a velocidades relativistas. Su preciada carga es una de las bocas de un agujero de gusano, que por mor de la dilatación temporal sólo ha experimentado 100 años de tiempo propio. Esto significa que constituye una puerta temporal 14 siglos al pasado. Más aún, el gobernador informa a Parz de que otra nave terrestre, burlando todos los controles y empleando tecnología prohibida, ha despegado de la Tierra y ha atravesado el agujero de gusano. El Qax se halla totalmente fuera de juego y es incapaz de determinar una línea de acción, por lo que solicita consejo a Parz. Al no recibir información de utilidad de éste, finalmente decide crear otro agujero de gusano que conecte su presente con cinco siglos en el futuro, para de esta forma recibir ayuda de él mismo o de sus congéneres de dicha época. En el momento en que esta puerta temporal está lista, de ella emerge uno de los míticos nightfighters de los Xeelee, tripulado por un Qax. Éste les informa de los desastrosos resultados del viaje temporal de los humanos, y castiga al gobernador Qax por su incompetencia. Asimismo, comunica que una flota debe viajar a través del primer agujero de gusano para aplastar a la raza humana en el pasado. Dicha flota está compuesta por dos splines, y Jasoft Parz debe ir también, como parte de la humillación final para la Humanidad.

En la Tierra del año 3800 DC, Michael Poole -el ingeniero del proyecto Interfaz- recibe noticias de que una nave ha emergido del interfaz en Júpiter, aunque no se trata de la Cauchy. La única transmisión de radio de esta nave solicita su presencia, por lo que a pesar de su reticencia inicial, se desplaza a Júpiter desde su retiro en el Cinturón de Kuiper en compañía de Harry, una simulación informática de su padre. El mensaje fue enviado por Miriam Berg, antigua compañera sentimental de Poole y la única componente de la tripulación de la Cauchy que está a bordo de la astronave. El resto de ocupantes de esta nave son miembros del grupo encubierto que organizó su construcción y lanzamiento a través del interfaz. Dicho grupo se autodenomina los “Amigos de Wigner”, en referencia al experimento mental propuesto por el físico Eugene P. Wigner en el s. XX. Aunque su objetivo final es la salvación de la Humanidad, no muestran el menor interés en advertir a la Tierra de lo que se avecina en el futuro. Su plan -que se niegan a desvelar a Poole o a Berg- se basa en una interpretación radical de los postulados de Wigner, y es de una escala muchísimo mayor, tanto que cualquier sacrificio estaría justificado. Los eventos se precipitarán cuando desde la interfaz emerjan los splines Qax de 1400 años en el futuro dispuestos a acabar con la civilización humana.

Timelike Infinity es una novela brillante que conjuga satisfactoriamente elementos de space opera, viajes en el tiempo, y ciencia ficción hard. De hecho, uno de los grandes logros de Baxter en esta obra es encontrar un equilibrio entre la historia “local”, descrita y concluida de manera autocontenida (con algunos detalles ciertamente imaginativos, tales como la descripción física de los Qax, seres increíblemente frágiles físicamente y sin embargo de longevidad potencialmente indefinida), y la historia “global”, ese Universo en el que se desarrollan acontecimientos de escala inimaginable de los que los Xeelee son protagonistas. En este sentido, se introducen diferentes pinceladas sobre la gran obra de ingeniería cósmica de los Xeelee -el Anillo- y sobre el destino final del Universo, que hacen realmente volar la imaginación. Estos aspectos serán tratados en detalle en Ring,la impresionante conclusión (en el sentido cronológico) de la secuencia Xeelee.

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“Raft” de Stephen Baxter

Posted by Carlos en agosto 11, 2008


Raft (1991) fue la primera novela de Stephen Baxter y con la que empezó a marcar terreno como uno de los grandes de la ciencia ficción hard de escala cósmica. Es también la primera novela encuadrada en la secuencia Xeelee, sin duda uno de los universos más cautivadores por la magnitud tanto de la escala temporal como de los eventos y escenarios que en él se presentan. A fuer de ser precisos, en esta primera novela (que como suele suceder en muchas series no es luego el punto de partida cronológico de la secuencia) los Xeelee no aparecen, y de hecho la trama transcurre en un universo paralelo (en el sentido físico, no literario). Se trata además de un universo sumamente interesante y con una peculiaridad notable: la gravedad es mil millones de veces más fuerte que en nuestro universo. Esto tiene consecuencias a muchos niveles como es de esperar. Así por ejemplo, las estrellas tienen una tamaño mucho menor, de apenas unos kilómetros, y queman todo su combustible en alrededor de un año.

A este universo llegó hace muchos años por accidente una nave con tripulantes humanos (tras atravesar el Anillo de Bolder, una estructura cuyo origen y propósito se conocerá en otras obras de la serie). La nave quedó atrapada en una densa nebulosa, mantenida compacta por un agujero negro de un par de milímetros a cuyo alrededor orbita toda la materia de la nebulosa: gases, estrellas en formación, los fríos núcleos de las estrellas muertas, y los restos de la nave humana. Innumerables ciclos de vida estelar produjeron elementos pesados de deshecho que enriquecieron la composición química de la nebulosa, dotándola de una gruesa capa de oxígeno y nitrógeno (intermedia entre la zona más externa de la nebulosa, compuesta de hidrógeno y helio y en la que se forman nuevas estrellas, y la zona más interna en la que está el Núcleo, y en la que la intensa gravedad da lugar a un nuevo tipo de química basada en enlaces gravitatorios en lugar de electromagnéticos). Esta capa es respirable, y al menos en un intervalo de la misma las temperaturas son aceptables para la vida.

Poco conocimiento se ha conservado de la tripulación original de la nave y de los tiempos inmediatamente posteriores al naufragio en este universo. Con el paso de los años, los descendientes de aquellos tripulantes (que curiosamente miden el tiempo en “turnos” de 8 horas, sin saber exactamente el origen de esta unidad de medida) se han dividido en varios grupos. El protagonista principal, Rees, es un habitante del Cinturón, una asentamiento humano que orbita un núcleo de hierro resultado de la combustión de una estrella. Los habitantes del Cinturón son rudos mineros que extraen hierro del núcleo y lo intercambian por alimentos con los habitantes de la Balsa (la que da nombre a la novela). Estos últimos son –y se tienen por– más civilizados; habitantes de una -relativamente grande- plataforma en cuyo centro están los restos de la nave original (las partes que no implosionaron al llegar al nuevo universo), su sociedad está estratificada en científicos, personal de infraestructura y oficiales (casta esta última hereditaria). La comunicación entre la Balsa y el Cinturón se realiza a través de unas criaturas nativas de ese universo, similares a grandes árboles capaces de ajustar su órbita. Otro de los personajes cuyo punto de vista nos es mostrado es Pallis, precisamente uno de los pilotos de estas criaturas.

Espoleado por una gran curiosidad y con una enorme inteligencia innata, Rees escapa de polizón desde el Cinturón a la Balsa, para intentar entender por qué la nebulosa está cambiando y la vida es cada vez más difícil. A pesar del rechazo que un minero del Cinturón recibe en la Balsa, el jefe de los científicos ve en él el talento suficiente como para hacerlo merecedor de ser formado como uno de ellos en lugar de devolverlo a su lugar de origen. Así, Rees aprenderá que la nebulosa está muriendo por agotamiento de sus recursos. Pronto las estrellas dejarán de formarse, y el lugar se tornará frío e irrespirable. Inseguros de cuál puede ser la solución al problema, la situación se vuelve más complicada cuando se produce una rebelión en la Balsa, y el personal de infraestructura toma el control del asentamiento. Científicos y oficiales son o bien ejecutados, o bien reasimilados dentro de una nueva organización, o exiliados al Cinturón. Ése es el caso de Rees, que verá como en su lugar de origen es considerado un traidor, y junto con el resto de científicos exiliados es sometido a un régimen de casi esclavitud. El desarrollo de los acontecimientos y la amistad que existió con la que era y es líder del Cinturón permitirá que sea re-exiliado a uno de los asentamientos más cercanos al núcleo, habitado por los humanos conocidos como “hueseros” (Boneys), protagonistas de las historias de terror contadas a los niños. Allí Rees verá por primera vez a otra de las grandes criaturas nativas, las “ballenas”, y concebirá una idea para que los humanos puedan escapar de la agonizante nebulosa.

Baxter consigue en esta novela imaginar un universo asombroso, en el que la gravedad es tan alta que una persona puede sentir los pozos gravitatorios de los objetos que le rodean. Aunque a nivel microscópico uno puede plantearse si esta elevada gravedad no afectaría a la química básica y a la dinámica de fluidos hasta el punto de hacer imposible la vida humana, la descripción macroscópica de estrellas y nebulosa es convincente. Una vez rota la barrera del escepticismo, el universo parece consistente, y pequeñas deficiencias al margen permite una lectura entretenida. Aunque relacionada con la secuencia Xeelee, la historia es auto-contenida y fundamentalmente tangencial a la serie.

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