La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

Geoingeniería: Medicina Planetaria contra el Calentamiento Global

Posted by Carlos en diciembre 7, 2009

Los seres vivos han estado realizando cambios a gran escala de las condiciones ambientales terrestres desde prácticamente la aparición de la vida. Algunos de estos cambios nos vinieron muy bien, como por ejemplo el enriquecimiento atmosférico de oxígeno gracias entre otros factores a los organismos fotosintéticos. Otros cambios parecen sin embargo problemáticos, como por ejemplo los derivados de la deforestación y del vertido atmosférico de gases de efecto invernadero. Estos parecen haber desbordado la capacidad de auto-regulación del planeta y nos llevarán a largo plazo a un nuevo estado estacionario de condiciones que directa o indirectamente pueden ser mucho menos favorables para la vida humana.

La respuesta a esta situación se ha planteado básicamente desde el punto de vista “paliativo”, intentando poner coto en cierta medida a la perturbación antropogénica del medio ambiente; aquí se encuadraría por ejemplo el controvertido Protocolo de Kyoto (PDF, 162KB). Siguiendo con la analogía médica, una alternativa menos conservadora sería la “desintoxicación”, esto es, actuar directamente para corregir las perturbaciones mediante obras de geoingeniería. Estaríamos hablando de obras de ingeniería a gran escala diseñadas específicamente con el propósito de alterar significativamente el medio ambiente para nuestro beneficio. James Lovelock, el científico multidisciplinar famoso por proponer la Hipótesis Gaia, acaba de publicar en las Philosophical Transactions of the Royal Society A un trabajo que lleva por título

en el que repasa alguna de las posibilidades al respecto. Por ejemplo, están los denominados barcos spray de Flettner, que navegarían los océanos de manera autónoma, bombeando agua salada en aerosol a la atmósfera. El objetivo es aprovechar el denominado efecto Twomey para incrementar el albedo de las nubes consiguiendo con ello un enfriamiento de la superficie. Serían necesarios unos 1 500 barcos de este tipo para conseguir el efecto deseado.

Relacionado con lo anterior, un sistema similar de tuberías situadas en plataformas marinas podría bombear agua de las profundidades a la superficie con la intención de (1) producir un enfriamiento de la misma, y (2) enriquecer de nutrientes las capas superficiales, provocando la eclosión masiva de algas fotosintéticas que absorberían CO2 atmosférico. Más aún, estas algas podrían recolectarse para producir alimentos y combustibles biológicos, y los residuos del procesamiento prensarse para su hundimiento en el fondo marino, quitando de la circulación (al menos de manera temporal) grandes cantidades de dióxido de carbono.

La producción de nutrientes a través de procedimientos químicos también se plantea como una opción quizás inevitable en el futuro. Dichos nutrientes se usarían a su vez para alimentar cultivos industriales de células vegetales y animales destinadas directamente al consumo humano. Es interesante resaltar un párrafo del propio Lovelock en el artículo citado inicialmente:

Misplaced fear stops us from using nuclear energy, the most practical and available geoengineering procedure of all; we even ignore the use of high temperature nuclear reactors for the synthesis of food and liquid fuels directly from CO2 and water.

Todo lo anterior plantea tanto desafíos tecnológicos como llegado el caso problemas éticos. La desintoxicación del planeta es una empresa que una vez empezada tendrá un incierto final (Lovelock señala por ejemplo que si se emplean los barcos spray, eventualmente habrá que empezar a preocuparse por la acidificación de los océanos, que requerirá de nuevas medidas y así sucesivamente). Los geoingenieros quizás necesitarán crear y respetar un análogo al juramento hipocrático. El artículo acaba con moralina:

Perhaps the saddest thing is that if we fail and humans become extinct, the Earth system, Gaia, will lose as much as or more than we do. In human civilization, the planet has a precious resource. We are not merely a disease; we are, through our intelligence and communication, the planetary equivalent of a nervous system. We should be the heart and mind of the Earth not its malady. Perhaps the greatest value of the Gaia concept lies in its metaphor of a living Earth, which reminds us that we are part of it and that our contract with Gaia is not about human rights alone, but includes human obligations.

Es una visión un tanto antropocéntrica de la vida en la Tierra, pero de eso se trata, ¿no?

2 comentarios to “Geoingeniería: Medicina Planetaria contra el Calentamiento Global”

  1. Orlando said

    Por un lado, estamos covirtiendo enormes cantidades de reservas minerales de compuestos de carbono en energía y dióxido de carbono. Por otro lado, unas de las grandes desventajas de las energías renovables con respecto a las fósiles son la baja densidad energética de las mismas, su escasa o nula almacenabilidad y la impredictibilidad de su producción. ¿Por qué no ser ingeniosos y cerrar ambos ciclos?

    Si usáramos los excesos de producción de las energías renovables para sintetizar hidrocarburos a partir del dióxido de carbono y lo almacenáramos en los yacimientos petrolíferos agotados, podríamos eliminar dióxido de carbono de la atmósfera, y almacenar el exceso de energía renovable innecesaria en ese momento en un formato de alta densidad energética para futuro uso.

    El único escollo sería encontrar un método de síntesis que fuera apreciablemente más económico que adaptar la producción energética a las variaciones de la demanda, lo suficiente al menos para compensar el coste de desarrollo de dicha tecnología.

  2. Javi Oribe said

    Muy interesante tu propuesta, Orlando, aunque no tengo ni idea de si sería tecnológicamente viable (lo digo sin ironía, realmente no tengo ni idea).

    Sólo quería añadir que la Teoría de Gaia me parece una idea preciosa y genial, que describe al planeta con un modelo muy acertado, desde mi humilde punto de vista. Eso sí, siempre que la veamos como modelo descriptivo e incluso prescriptivo, no una verdad absoluta, que si empezamos a discutir si La Tierra “respira” o “siente” nos tendríamos que ir a otro tipo de foros.

    Un saludo.

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