La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

Archive for 6 septiembre 2009

Música para el domingo – Manchild (Neneh Cherry)

Posted by Carlos en septiembre 6, 2009

El domingo es día de asueto y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejempo, este cadencioso tema de Neneh Cherry titulado “Manchild“. La afrosueca, glorioso cóctel de belleza y sensualidad, debutó en solitario en 1989 con el álbum Raw Like Sushi, y este tema fue el segundo sencillo extraído del mismo. No ha sido su mayor éxito pero eso no desmerece en absoluto la calidad de la canción. ¡Que la disfruten!

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“La conspiración lunar ¡vaya timo!” de Eugenio Fernández Aguilar

Posted by Carlos en septiembre 3, 2009

La Conspiración Lunar ¡vaya timo!La conspiración lunar ¡vaya timo!” es un libro de Eugenio Fernández Aguilar, físico sevillano afincado en Cádiz y a la sazón editor del estupendo blog “Ciencia en el XXI”. Es el décimo título de la colección ¡vaya timo!, cuyo común denominador es el abordaje de mitos pseudocientíficos y supercherías de diverso pelaje, y cómo el pensamiento racional y el rigor científico pueden desmontarlos con facilidad. En este caso, el objeto de análisis son las teorías conspirativas que afirman que el hombre jamás llegó a la Luna, y que por lo tanto toda la evidencia del programa lunar no es más que un colosal montaje.

La idea de que nunca llegamos a la Luna es sin duda uno de los bulos más divertidamente ridículos que podemos encontrarnos, lo que no es óbice para que sea uno de los más extendidos. Además de la mentira y la manipulación –habituales en toda teoría conspiranoica que se precie– han contribuido a ello diversos factores, tales como la falta de conocimientos de muchos de los receptores del bulo y el efecto bloqueante que sobre el sentido común ejerce a veces el asombro ante una proeza tecnológica y científica como en su conjunto fue el Programa Apolo. Vaya en descargo de lo primero que algunos de los supuestos argumentos que se han esgrimido en pro de la conspiración lunar encierran medias verdades o sutilezas que requieren no sólo una aproximación crítica sino también una cierta compresión de los fenómenos subyacentes. Otros son sin embargo sonrojantes patochadas que sorprendentemente han encontrado su nicho memético y continúan propagándose. Tanto las afirmaciones del primer tipo como del segundo son en cualquier caso cuidadosamente demolidas en esta obra.

Tras una breve recapitulación del programa lunar y de las diferentes misiones Apolo que llegaron a depositar astronautas sobre la superficie de la Luna, el libro entra en materia con la conspiración mostrando en primer lugar a los actores principales de la misma, esto es, a sus más conocidos defensores y difusores, periodistas y escritores que han hecho de este bulo –y en algún caso de otros más– una forma de [ganarse la] vida. Acto seguido se consideran una a una hasta 50 hipótesis que intentan refutar la llegada del hombre a la Luna. Tal como el propio Eugenio comenta, estas 50 hipótesis no constituyen una lista exhaustiva pues no se puede desestimar la capacidad inventiva de los conspiranoicos, aunque sí que proporciona una muestra representativa de las objeciones más conocidas y de su tipología. Así, nos encontramos con hipótesis que aducen algún tipo de imposibilidad física para el viaje (e.g., atravesar los cinturones de Van Allen, soportar las temperaturas de la cara iluminada de la Luna, etc.), hipótesis que se centran en aspectos tecnológicos (e.g., los ordenadores de la época tenían una capacidad de cómputo insuficiente, el módulo lunar no tenía bastante combustible para volver, etc.), hipótesis basadas en supuestas inconsistencias o fallos en la evidencia audiovisual (e.g., fotos sin estrellas, sombras anómalas, la bandera que ondea sin atmósfera, etc.),  hipótesis construidas sobre material notoriamente falso (e.g., parodias documentales, vídeos secretos, etc.) y, como no, elementos conspirativos puros y duros (e.g., vídeos que se pierden, astronautas asesinados, lavados de cerebro, etc.). Cada una de estas hipótesis recibe su dosis de análisis crítico y es inexorablemente desmontada. El libro concluye con una lista de 10 pruebas contundentes de que sí se visitó la Luna, y con un capítulo de testimonios de cómo vivieron el alunizaje diferentes periodistas y científicos conocidos tales como Jesús Hermida, Miguel de la Quadra-Salcedo o Manuel Toharia entre otros.

El libro está escrito en un lenguaje claro y en un tono muy ameno. Destaca la cantidad de diagramas y de reproducciones en color de fotografías o fotogramas del proyecto lunar. Obviamente este detalle resulta fundamental, ya que muchas de las hipótesis consideradas se centran precisamente en anomalías en el material fotográfico. Algunas de las reproducciones fotográficas resultan un tanto pequeñas, por motivos quizás de producción. No obstante, todas las fotografías mostradas están en el dominio público y pueden consultarse por Internet. El mismo Eugenio recoge en su blog enlaces a las fotografías y vídeos relacionados en el libro. En resumidas cuentas, se trata de un libro muy entretenido y de lectura interesante, no sólo desde el punto de vista de refutar la conspiración lunar, sino también como medio para aprender sobre numerosos aspectos de las misiones Apolo y de las condiciones ambientales en la Luna.

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Duelos y Quebrantos de Diseño

Posted by Carlos en septiembre 1, 2009

El archiconocido comienzo del Quijote versa tal que así:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.

Esos duelos y quebrantos que Don Alonso tenía los sábados no eran emocionales, sino gastronómicos como bien se infiere del contexto. Se trata de un plato con el que el ilustre hidalgo daba cuenta de la abstinencia de carne que durante viernes y sábado se observaba en la Castilla de la época. Dicha abstinencia era eso sí sui generis, ya que el plato en cuestión contiene chorizo, tocino y sesada, aunque ninguna carne selecta con la que infringir flagrantemente el precepto. Precisamente, se apunta a que el nombre del plato pueda provenir del hecho de que se quebrantaba (si bien de manera admisible) la abstinencia, o incluso a que los ingredientes del mismo permitían desenmascarar a judíos o musulmanes que se hicieran pasar por cristianos, ya que su ingesta quebraría seriamente los preceptos de dichas religiones. Otras explicaciones relacionan el nombre del plato con el hecho de que hay que quebrar los huesos del animal para extraer sesos y tuétano, o simplemente con la pobre consideración que el plato tenía al estar elaborado con ingredientes de tan baja estofa.

Duelos y Quebrantos

Claro que hasta el plato más humilde puede constituir una delicia gastronómica y hasta visual. En el Parador de Toledo puede degustarse un plato de duelos y quebrantos como el que se ve en la imagen superior. Toda una inyección calórica y un desparrame gustativo que merece la pena experimentar. Después de tomarlo no es de extrañar que le den ganas a uno de recorrer La Mancha con caballo, armadura y escudero. Afortunadamente, el calor y los mazapanes disipan rápidamente esos impulsos.

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