La Singularidad Desnuda

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La volubilidad sexual de las alondras y sus posibles beneficios evolutivos

Posted by Carlos en enero 30, 2008

Tal como Verdi inmortalizó en su Rigoletto, la mujer es voluble como una pluma al viento. Sin embargo, esta volubilidad no es tal en términos reproductivos, al menos de manera general. En esto no hay gran diferencia con una gran mayoría de especies animales, en las que las hembras dirigen la evolución de ciertas características sexuales de los machos mediante la selección continuada de parejas con dichas características. El espectacular despliegue de plumas, colores, cornamentas, etc. de diferentes especies se debe a esta presión selectiva, gracias al uso que la hembra hace de estos rasgos como indicadores de la salud, fortaleza, o capacidad reproductora del macho. Sin embargo, hay un caso que está intrigando a los biólogos, y que hace referencia a la volubilidad de los gustos sexuales de las alondras.

Alondra macho Alondra hembra
Credit: Alexis Chaine

Alexis Chaine y Bruce Lyon, dos investigadores del CNRS y de la Universidad de California en Santa Cruz respectivamente, han realizado un seguimiento del apareamiento de las alondras durante 5 años, recopilando información de 384 apareamientos, para intentar determinar que características físicas de los machos eran las que las hembras estaban seleccionando. Las conclusiones a las que han llegado son sorprendentes, y están incluidas en un artículo titulado

publicado en Science. Según indican, las características seleccionadas en los machos varían drásticamente de un año para otro, e incluso incluyen cambios en la dirección de selección. Así, en 1999 las hembras buscaban picos grandes, mientras que en 2000 era coloración oscura, en 2002 un tamaño corporal pequeño, y al año siguiente un tamaño corporal grande. Este comportamiento tan aparentemente errático indica que hay algún factor subyacente que se está ignorando, y en este caso la hipótesis es que las hembras de alondra realizan su selección de acuerdo con las circunstancias actuales del entorno, y de forma aún no totalmente comprendida seleccionan a los machos cuyas características favorecerán más la cría ese año (capacidad de recolección de alimento si éste escasea, o de proteger el nido si hay mayor presencia de depredadores, etc.). En entornos cambiantes esta capacidad de selección es fundamental, y tiene como efecto añadido que potencia la diversidad de los rasgos masculinos, lo que resulta importante en este tipo de entornos dinámicos.

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