La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

El rostro de Hiperión y sus enigmáticas oquedades

Posted by Carlos en enero 30, 2007

Los grandes planetas gaseosos de nuestro sistema solar son una fuente continua de información fascinante. Con su cohorte de satélites, cada uno de ellos es de hecho un sistema planetario con mundos asombrosos. Pensemos por ejemplo en Saturno VII, más conocido como Hiperión. Este satélite es notable por varias cosas. Para empezar tiene una forma irregular (una especie de ovoide de 360×280×225 km), y sus dimensiones lo hacen el segundo mayor cuerpo de estas características del sistema solar (detrás de Neptuno VIII o Proteo). Su órbita es caótica (es la única luna del sistema solar con esta característica), con una constante variación de su eje de rotación debido a su forma irregular, y a la cercanía del gigante Titán. También es remarcable la morfología de su superficie, llena de cráteres y con aspecto esponjoso. Esta desgarradora orografía ha quedado muy bien reflejada en la impresionante imagen que la NASA eligió hace un par de días como su foto astronómica diaria.

Hyperion

Mecanismos grabados a fuego en nuestros circuitos cerebrales por millones de años de evolución nos permitirán probablemente visualizar un rostro sardónico en esta imagen. Pero dejando de lado esta ilusión óptica, la abrupta superficie del Hiperión es todo un espectáculo. Se supone que el satélite es probablemente el resto de un cuerpo mayor que fue destrozado por algún impacto en el pasado distante. El oscuro fondo de los cráteres puede indicar una diferente composición, quizás relacionándolo con Saturno VIII o Japeto, otra de las más enigmáticas lunas del sistema solar.

Con todo, lo que quizás permita echar a volar más la imaginación es la baja densidad de Hiperión, un 60% de la del hielo. Esto quiere decir que, asumiendo que la composición del satélite es mayormente agua helada, un 40% de su interior es hueco. Por supuesto, si su composición es diferente y tiene un componente rocoso significativo, entonces el porcentaje de porosidad debería ser mucho mayor del 50%. Es tentador elucubrar sobre el aspecto que debe tener el sistema de cuevas que recorre las entrañas de Hiperión, desolados pasadizos donde jamás llega a entrar la luz del Sol, ni el reflejo de Saturno. Es otro más de tantos extraños paisajes que tenemos en el patio trasero de nuestro sistema solar.

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