La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

Archive for the ‘Televisión’ Category

Problemas con la Tecnología

Posted by Carlos en enero 1, 2011

¡Feliz 2011! El año que comienza será sin duda pródigo en novedades tecnológicas de toda índole, y como siempre habrá que esforzarse para mantenerse al día. Lo más complejo es sin embargo lidiar con los sofisticados dispositivos cuando empiezan a dar problemas. Para muestra un botón en el siguiente vídeo (en inglés, pero se deja entender y además merece la pena):

Un documento esclarecedor sin duda. Y útil tambien, pues si estamos atentos al final nos proporcionan una sugerencia para el regalo perfecto de Reyes.

PD: ¡Gracias Pablo por el link!

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Tetsu y Tomo

Posted by Carlos en agosto 13, 2009

Es bien sabido que en el País del Sol Naciente nos llevan años de ventaja, tanto en tecnología como en humorismo. Consideremos por ejemplo a Tetsu y Tomo, un dúo de cómicos japoneses de gran popularidad en su país. Además de los ocasionales diálogos, su especialidad son los números musicales y la mímica. Saltaron de hecho a la fama con una canción titulada “Nande darō” -que podemos traducir libremente como “¿por qué será?“- y que fue utilizada como sintonía de cierre para la serie de anime Kochikame. La letra de la canción se centra en preguntar retóricamente el porqué de cosas de la serie, pero no es la letra sino la vis cómica del dúo lo que hace hilarante su interpretación. He aquí a Tetsu (en rojo) y Tomo (en azul):

Puede verse una versión del vídeo anterior con subtítulos en inglés aquí. Hay que reconocer que los muchachos tienen expresividad, y si queda alguna duda véase el siguiente vídeo en el que hacen un karaoke… sin cantar. ¡Épico!

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Tormenta de Metal: un millón de balas por minuto

Posted by Carlos en diciembre 2, 2008

El último episodio emitido en España de CSI Miami (a falta de Grissom, buenas son tortas) -que aquel que siga la serie por satélite vería hace un año- introdujo un elemento interesante: un arma de alta tecnología denominada DX4, o más informalmente “la vaporizadora”. La introducción del capítulo mostraba como dicha arma (que no sería mostrada hasta más avanzado el capítulo) descargaba su poder sobre tres traficantes de armas, haciéndolos desaparecer en una neblina de sangre. Cuando el equipo criminalístico habitual llega al lugar del crimen, entre los pocos y confusos restos hallados encuentran unos proyectiles de calibre habitual, pero sin casquillo. A partir de estos, los sagaces CSI del condado empiezan a tirar de la madeja, y plantean el uso de la temible DX4, un arma capaz de disparar cientos de proyectiles por segundo, gracias al empleo de un sistema electrónico de disparo que no precisa de percusión. Cuando por fin se nos muestra el devastador dispositivo vemos un prisma achatado, cuyas bases tienen forma de cruz, y en una de las cuales se disponen cientos de orificios disparadores (la otra contiene diferentes visores LCD y los controles del arma). Por supuesto, este formidable dispositivo no es suficiente para detener al teniente Horatio, que finalmente da cuenta de los malhechores. Por si alguien no lo vio, he aquí a la DX4 en acción:

Aunque como era de esperar los guionistas de la serie se han tomado todo tipo de licencias en la concepción artística del arma y en su modo de empleo, lo realmente interesante es que ésta no es totalmente ficticia. Su más que probable inspiración es un prototipo diseñado por la compañía armamentística australiana Metal Storm. Esta compañía se ha especializado en el diseño de armas de fuego basadas en un mecanismo de disparo electrónico como el mencionado. Cada proyectil es un especie de misil en miniatura, con propelente en su base. Dicho propelente entra en ignición gracias a inducción electromagnética, lo que evita tener que disponer de partes móviles para percutir y expulsar el casquillo. En el cañón del arma se alojan en serie numerosos proyectiles, que son impulsados hacia atrás por el retroceso del disparo, comprimiendo la cápsula del propelente (que es una especie de tobera abierta en realidad) de cada proyectil con la cabeza del anterior, sellándola de esta manera y evitando que los gases del disparo previo hagan que se produzca una ignición no deseada en otros proyectiles.

La tecnología descrita permite no sólo diseñar armas cortas con extraordinaria velocidad de disparo, sino que permite la construcción de armas más pesadas con múltiples cañones de disparo sincronizado. Metal Storm ha diseñado un prototipo con 36 cañones que es capaz de disparar a velocidad ajustable, desde unas 600 balas por minuto (lo que una ametralladora normalita) hasta unas increíbles 1,000,000 balas por minuto. El siguiente vídeo muestra al prototipo en funcionamiento, a diferentes regímenes de disparo:

Sólo el zumbido del disparo a 30,000 balas por minuto pone ya los pelos de punta. Se trata en cualquier caso más de una prueba de concepto que de un arma práctica, ya que el tremendo retroceso cuando opera a máxima frecuencia de disparo y la falta de un mecanismo autónomo y eficiente de recarga impiden que se monte en pequeños aviones no tripulados o en robots móviles. Horatio puede estar tranquilo … de momento.

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Música para el domingo – Stand (R.E.M.)

Posted by Carlos en agosto 10, 2008

El domingo es día de asueto y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejemplo “Stand“, uno de los grandes temas de R.E.M. Grabada en 1988 y lanzada como single en 1989 fue en su momento el mayor éxito de la banda, sólo superado hasta ahora por “Losing my religion“. En cualquier caso, muchos la recordamos por ser la sintonía de una de las mejores series de televisión de las últimas décadas: “Get a Life” (“Búscate la vida“). El ritmo y la letra de la canción encajaban perfectamente con el tono surrealista de la serie, y al escuchar la musiquilla de tiovivo inicial y el pegadizo estribillo de la canción es inevitable visualizar al bueno de Chris Elliot en su bicicleta, repartiendo periódicos hasta el trompazo final. ¡Que lo disfruten!

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Música para el domingo – Tarzan Boy (Baltimora)

Posted by Carlos en junio 22, 2008

El domingo es día de asueto y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejemplo, un tema que en 1985 se convirtió en uno de los más escuchados, “Tarzan Boy” de la banda italiana Baltimora. Incluido en su primer album, el gran éxito de esta canción y el hecho de que sólo hubiera un album posterior hace que se considere que Baltimora es una grupo de un sólo éxito, lo cual no anda muy desencaminado (aunque también hay que decir que “Woody Boogie”, sin ser un gran éxito, también sonó algo). En cualquier caso, este “Tarzan Boy” es uno de los temas más recordados de los 80. Si consideramos que entre finales de los 70 y mediados de los 80 desde Italia nos llegaron también Orzowei (con su recordada canción) y Sandokán -el tigre de Malasia- (también con una gran sintonía), habrá que concluir que las aventuras junglo-selváticas estaban de moda en tierras transalpinas. ¡Que lo disfruten!

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Project U.F.O. (1978)

Posted by Carlos en febrero 4, 2008

Project U.F.O.
Ezequiel vio la rueda. Ésta es la rueda que dijo ver. Estos son objetos volantes no identificados que la gente dice estar viendo hoy en día. ¿Son una prueba de que estamos siendo visitados por civilizaciones de otras estrellas, o qué son? Las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos comenzaron una investigación de este fenómeno en busca de la verdad. Lo que van a ver es parte de esa búsqueda de 20 años.

Project U.F.O. (1978)

El párrafo anterior era la introducción de cada capítulo de “Project U.F.O.“, también conocida como “Investigación O.V.N.I” o “Proyecto Libro Azul“, una serie de televisión que hizo las delicias de muchos amantes de la ciencia ficción allá por finales de los 70, y algunos de cuyos capítulos he podido revivir recientemente. El argumento se basaba en un proyecto de investigación real de las fuerzas Aéreas de los EE.UU. -el Proyecto Libro Azul- orientado a estudiar los avistamientos de objetos volantes no identificados, y esclarecer sus circunstancias. La serie intentaba aprovechar además el tirón que todo lo relacionado con los ovnis tenía durante los setenta (la mención a la rueda de Ezequiel en la introducción de los capítulos es todo un guiño al más puro estilo de los carros de los dioses de Erich von Däniken).

Project UFO - ProtagonistasLos protagonistas de la serie eran dos miembros de la USAF -el Mayor Gatlin y el Sargento Fitz en la primera temporada, y este último y el Capitán Ryan en la segunda- que en cada capítulo acudían al lugar de un avistamiento a investigar lo sucedido. Típicamente, cada capítulo comenzaba con el propio avistamiento, tal como alguno de los testigos lo percibió. Tras la oportuna notificación, la pareja protagonista acudía al lugar de los hechos, dialogaba con los testigos (lo que nos permitía ver nuevas reconstrucciones del avistamiento), y recogía pruebas físicas a la usanza del CSI. Las historias eran de muy diversa índole: gente que quería engañar a la compañía de seguros, montajes para promocionar un pueblo deprimido, estafadores, etc. No obstante, la serie jugaba con cierta ambigüedad en las explicaciones finales, ya que no era infrecuente que una vez el avistamiento estuviera esclarecido (como fenómeno natural o como montaje) se nos mostrara algún detalle que sugería que realmente pasó algo inexplicado.

Project UFO - Sighting: 4002 - The Joshua Flats Incident Project UFO - Sighting: 4006 - The Nevada Desert Incident

No era una serie de acción, sino de investigación, y los efectos especiales eran los que uno podía esperar para la época, fundamentalmente maquetas y modelos a escala. En su momento hacían volar la imaginación, y vistos hoy en día tienen un innegable encanto retro. Hay una excelente web dedicada a la serie en la que es posible acceder a todos los capítulos (en inglés) de la primera temporada, así como a otro tipo de material (fotos, guía de capítulos, etc.). Para todos los nostálgicos, el siguiente vídeo contiene la introducción y la música de entrada de los capítulos de la primera temporada.

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La Luna, esa astronave: de Espacio 1999 al registro de patentes

Posted by Carlos en diciembre 21, 2006

Espacio 1999Espacio 1999 era y es una de mis series favoritas. Quien tuviera ocasión de verla en su momento recordará la premisa argumental de la serie: debido a una serie de explosiones nucleares en un vertedero radiactivo lunar, la Luna es lanzada fuera de su órbita hacia el espacio exterior. Con ella viajarán por todo el Cosmos los habitantes de la Base Lunar Alfa, capitaneados por el Comandante Koenig (Martin Landau), y con la inestimable colaboración de la Dra. Russell (Barbara Bein). En su viaje hacia el planeta Meta (nombre idéntico en la versión original) encontrarán todo tipo de razas alienígenas y fenómenos desconocidos.

La serie era fantástica tanto por estética como por guión. Con respecto a lo primero, aunque los uniformes no pueden evitar los pantalones acampanados propios de la época de producción, la concepción retrofuturista del interior de la base, con formas redondeadas, predominio del blanco, paneles de interruptores, y osciloscopios es encantadora. La tecnología disponible era la imaginable en la época, y es ciertamente evocadora: impresoras de papel continuo, terminales de texto, y teclados empotrados en el escritorio. En cuanto a las armas ligeras, los protagonistas disponían de pistolas láser multi-función con un diseño muy particular, que incluía diferentes disparadores para aturdir, matar, desintegrar, soldar, etc. Mención especial merecen las naves espaciales: las celebérrimas Águilas (hay fotos detalladas de la maqueta usada en la serie aquí). Al parecer, George Lucas rechazó el diseño inicial del Halcón Milenario por ser muy parecido a éstas (dichos diseños se emplearon después para las corbetas CR90).

Poste de comunicaciones de Espacio 1999 Rescue Eagle (Espacio 1999)

Con respecto al guión, tocaba muchos aspectos filosóficos acerca de la naturaleza del Cosmos, y el papel del hombre en él. De hecho, a lo largo de toda la primera temporada se da a entender que todo lo que está sucediendo es de acuerdo con un plan cósmico, y que no es casualidad que encuentren ciertas razas o planetas en momentos específicos. Aunque la segunda temporada cambió a un estilo más trekkie, en el que predominaba la acción y los encuentros con alienígenas nada amigables, el cierre final de la serie (realizado en un capítulo especial para conmemorar el año 1999) engarza perfectamente con el espíritu original, proporcionando a la vez una conclusión satisfactoria, y la posibilidad de una continuación de la serie.

Me ha venido a la mente esta reseña de Espacio 1999 a partir de una búsqueda que he realizado en la Oficina de Patentes Europea (gracias por el enlace, Anónima). Resulta que una de las patentes registradas tiene por nombre “Astronave Universal: La Luna“, y ni más ni menos propone usar la Luna como “vehículo para viajes estelares de mil años, con varios miles de conquistadores universales como tripulación”.

Universal Starship Moon

La verdad es que la descripción de la idea es realmente de impresión: se propone construir una red de centros de vuelo y de centros de comunicación, conectados por raíles magnéticos. Habrá una ciudad que alojará a los tripulantes, dividida en varios niveles, y convenientemente apantallada contra la radiación. El centro de mando estará aparentemente en el centro de la Luna (!), y desde allí se podrá conseguir el movimiento deseado mediante “novedosos sistemas de dirección”. Por supuesto, se incluirán fuentes de energía capaces de satisfacer la demanda de todos estos sistemas durante varios miles de años. De esta manera, se podrá viajar a estrellas situadas a años luz de distancia (lógico, ya que salvo el Sol no hay ninguna otra estrella a menos de un año luz de aquí), aunque no haya planetas en los que aterrizar.

En fin, la patente no está en vigor porque el autor de la idea no ha pagado la tasa de renovación, así que si alguien se anima puede retomar el proyecto. En ese caso, rogaría por favor a la persona en cuestión que -antes de la partida- tuviera en cuenta en sus planes la sustitución de la Luna por otro cuerpo de similares características. Más que nada por aquello de seguir permitiendo que la Tiera sea un lugar habitable.

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Los Chicos de Stonehenge (Children of the Stones)

Posted by Carlos en noviembre 30, 2006

Children of the Stones Quien hoy en día ande por los “taytantos” posiblemente recuerde una serie de televisión británica de finales de los setenta y principios de los ochenta (se produjo en 1977, pero en España se debió emitir sobre el 1980), titulada Children of the Stones, y que en España se tradujo como “Los chicos de Stonehenge”. Guardaba un vago pero grato recuerdo de esta serie, y recientemente lo he podido refrescar gracias a la magia de las re-ediciones en DVD. Se trata de una serie que cabalgaba entre la ciencia ficción y lo fantástico (personalmente, me inclino más por englobarla dentro de lo primero), y que sin tener efectos especiales brillantes (no es que los efectos fueran malos -los pocos que había eran aceptables, máxime teniendo en cuenta la época- sino que simplemente no se necesitaban), conseguía enganchar al espectador por el atractivo de la trama. De hecho, siendo como era una serie esencialmente destinada al público juvenil, el argumento no sólo no caía en simplismos y acción fácil, sino que tejía una trama bastante compleja que realmente requería pararse a veces a pensar en cómo encajaban todas las piezas.

Todo empieza cuando el astrofísico Adam Blake y su jovencísimo hijo Matthew llegan a un pueblecito en medio de la campiña inglesa. Dicho pueblecito es realmente pequeño, con su única tienda de ultramarinos, su único pub/restaurante, su colegio con apenas una docena de niños, etc. y tiene un detalle ciertamente interesante: está rodeado de menhires, al estilo de Stonehenge (o quizás más complejo, porque además del círculo que rodea al pueblo, hay una avenida, y un santuario). De hecho, el propósito con el que este astrofísico llega al pueblo es estudiar dichas piedras y su magnetismo (curiosa labor para un astrofísico, pero bueno, su sapiencia se revelará como necesaria más adelante).

Avebury Henge and Village

Nada más llegar, resulta evidente tanto para los protagonistas como para los espectadores que en el pueblo pasa algo raro. Los habitantes nativos se comportan de manera extraña: son sumamente amables, se saludan con un “Feliz Día”, a veces pronuncian frases un tanto enigmáticas, de vez en cuando se reúnen de noche en círculo en torno a la iglesia (en desuso) del pueblo, y parecen tener una especie de relación de subordinación con el Sr. Hendrick, un rico gentleman que tiene diversas propiedades en el pueblo, un porte distinguido y enigmático, y que parece controlar los tiempos de cuanto sucede en el pueblo. El mencionado Sr. Hendrick es a la sazón el casero de nuestros protagonistas, y rápidamente se revela como una persona muy culta, con profundos conocimientos de -entre otras cosas- astronomía y astrofísica.

Hay también otros personajes que también juegan un papel importante en la trama. Están por ejemplo la directora del museo local, Margaret, y su hija Sandra, que enseguida establecerán una estrecha relación con el Prof. Blake y su hijo respectivamente (la primera como contrapartida pseudocientífica al racionalismo del astrofísico, y la segunda como compañera de fatigas en el colegio). Ambas son también recién llegadas al pueblo, y no parecen participar en el extraño comportamiento de los locales. Otro personaje importante en la trama (fundamentalmente a la hora de unir algunos cabos sueltos, o dar pistas importantes a los protagonistas) es Dai, una especie de vagabundo que vive en el santuario de piedras, y que afirma que ahí está protegido de lo que le sucede al resto del pueblo.

Los chicos de stonehengeMargaret instruirá al Prof. Blake en la estructura megalítica, en la historia local, y en la existencia de una serie de “líneas de fuerza” que parecen confluir en el círculo de piedras. Esta supuesta fuerza se irá revelando como real, ya que puede medirse el magnetismo residual de las piedras (impagable una escena en la que la Sr. Crabtree, un ama de llaves mayor y muy del pueblo observa extrañada uno de los aparatos que el astrofísico trajo consigo: “Es un magnetómetro” le aclara el Prof. Blake; “Sin duda” responde ella con esa flema británica). Más aún, cuando el Prof. Blake toca una de las piedras por petición de Margaret, sufre una especie de descarga eléctrica (o psíquica). No acaban ahí los misterios de las piedras, pues no parecen estar alineadas como los típicos observatorios megalíticos, sino que parecen apuntar de alguna manera a un punto del cielo en el que aparentemente no hay nada. Pronto sabremos que en dicho punto hubo una supernova hace miles de años, durante la época megalítica, y que en la actualidad hay un agujero negro. Para rematar los misterios, las líneas de fuerza que confluyen en el círculo de piedras no lo hacen de manera tangencial ni radial, sino que parecen señalar a otro pequeño círculo dentro del pueblo en el que está… la casa del Sr. Hendrick.

No diré nada más sobre el argumento por si alguien decide ver la serie. Únicamente señalaré que a medida que avanza la trama se va haciendo patente la noción de burbuja espacio-temporal (y si esto más que aclarar intriga, pues una razón más para ver la serie). Sí debe destacarse la gran interpretación de los actores. El papel de Adam Blake lo representa Gareth Thomas, al que los de mi generación posiblemente recordarán como Roj Blake en “Los 7 de Blake” (Blakes’s 7), la serie de ciencia ficción británica. Iain Cuthbertson también está espléndido como el Sr. Hendrick, combinando esa apostura flemática tan británica con un punto de científico megalómano. Muy bien también el resto de los actores, con ese estilo más cercano al teatro que al cine, propio de las producciones británicas de la época. En resumen, una serie muy bien desarrollada, con una ambientación muy buena (fantástica la música de entrada), relativamente corta (son siete capítulos de alrededor de 1 media hora, divididos cada uno en dos partes), y que tiene un desenlace interesante.

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