La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

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“Signal to Noise” de Eric S. Nylund

Publicado por Carlos en febrero 4, 2011

'Signal to Noise' de Eric S. Nylund“Signal to Noise” fue en 1998 el debut en la ciencia ficción de Eric S. Nylund, novelista estadounidense nacido en 1964 y conocido por sus novelas ambientadas en el universo de Halo, el celebérrimo videojuego. Se trata de una novela que conjuga elementos de cyberpunk (o hyperpunk, como la mercadotecnia editorial quiso promocionar), primer contacto, y en menor medida, ciencia ficción dura, y que nos envuelve en una trama llena de intriga y tecnología, no exenta de crítica socio-económica.

La novela se desarrolla en un futuro cercano. A principios del siglo XXI un megaterremoto sacudió no sólo la corteza terrestre sino los propios cimientos de nuestra sociedad actual. El estado de desastre causado por el temblor y los tsunamis que le siguieron pusieron al borde del colapso las estructuras de gobierno de las naciones de la Tierra. La reconstrucción se produjo a través de la emergencia de ciudades-estado, pequeños imperios que absorbieron los recursos de las regiones circundantes, se dotarón de legislación, y presionaron a los gobiernos para obtener una mayor autonomía. La actividad económica dirigía el funcionamiento de estas ciudades, controladas por mega-corporaciones. Para proteger su situación dominante, estas mega-corporaciones crearon la Oficina de Control Corporativo (CCO por sus siglas en inglés). La CCO de cada ciudad controla quién accede al mercado global, y cada empresa que desea incorporarse a la misma debe pasar por un largo proceso burocrático que pocas sobreviven.

A nivel social nos encontramos asimismo con un entorno igualmente competitivo. El sistema educativo público ejerce una enorme presión selectiva sobre los estudiantes, de los cuales sólo una pequeña parte va pasando de curso (y el curso en el que te quedes determinará el trabajo que realices y en último extremo tu posición social). El protagonista de la historia es Jack Potter, un informático que logró superar el último curso (gracias a su valía intelectual y a su capacidad de infiltrarse en computadores para allanarse el camino) y entrar en la Academia, una élite universitaria dedicada a la investigación. Jack está especializado en criptografía y anhela obtener una posición permanente en la Academia. Mientras no lo consiga debe encargarse de obtener fondos para su investigación vendiendo sus servicios al mejor postor (y no siempre para cosas legales).

La historia arranca cuando Jack Potter llega un día a su oficina y la encuentra precintada por la NSO, la Oficina de Seguridad Nacional de los EE.UU., una agencia que combina aspectos de la NSA, el FBI y la CIA, y que ejerce un poder casi omnimodo sobre la sociedad. Jack es interrogado por DeMitri, un agente de la NSO que sondea su mente en busca de información sobre el allanamiento que ha tenido lugar en la oficina. La situación de Jack no es fácil debido a que sus padres desertaron a China (el nuevo oponente de los EE.UU. en ese mundo bipolar) cuando éste era pequeño, y su tio Reno está en búsqueda y captura por ser espía chino. Jack no puede sin embargo dar una explicación de por qué alguien querría entrar en su oficina. Su trabajo se centra en refutar los métodos criptográficos de Brunner, otro investigador de la Academia que compite con él por la plaza permanente, pero al que no considera responsable del allanamiento. Tras el interrogatorio Jack entra por fin a su oficina y se reune con Isabel, una compañera de la Academia especializada en datapaleología a la que le cuenta los resultados de su investigación: convencido de que los métodos criptográficos comúnmente empleados son tan retorcidos que serían capaces de encontrar señales donde sólo hay ruido, Jack los ha aplicado a un gran conjunto de datos de ruido natural (espectros de nebulosas, señales de púlsares, variaciones del fondo de microondas, …), y efectivamente ha encontrado patrones; para su sorpresa el patrón es sin embargo una señal cíclica que se repite en todas esas fuentes inconexas entre sí. Con la ayuda de Isabel logra eventualmente descifrar dicha señal: se trata de un esquema electrónico de propósito desconocido. La trama se complica cuando Jack recibe la visita sorpresa en su apartamento de Reno, efectivamente un agente chino que tras drogar a Jack le implanta un dispositivo en el cerebro. Dicho dispositivo es mucho más sofisticado que el implante que Jack y otros miembros de la elite ya tienen para poder interactuar con las “burbujas” (sistemas informáticos dotados de una interfaz de realidad virtual completamente inmersiva). Además de amenazar con freirle el cerebro, el nuevo implante le permite a Jack descubrir que las cosas no son como el pensaba en la Academia, ni con respecto a la historia que le contaron sobre sus padres.

Con todo, el evento más importante tiene lugar cuando consigue hacer funcionar el circuito electrónico codificado en la señal. Dicho dispositivo resulta ser un dispositivo de comunicación FTL a través del cuál recibe el saludo de un alienígena que se identifica como Wheeler, que dice provenir de Canopus, y que está interesado en comerciar con información. En esa primera transacción Jack le ofrece información sobre el ADN humano, y Wheeler le proporciona una enzima capaz de optimizar el ADN. Esta enzima es enormemente valiosa, por lo que Jack, Zero -un  genetista amigo de Jack- e Isabel, deciden comercializarla e intentar incorporarse a la CCO. La NSO les pisa sin embargo los talones y finalmente deben huir de EE.UU. a Holanda. A pesar de ello, Jack no deja de ser acosado ni por la NSO, ni por agentes chinos. El cambio de personalidad de Isabel una vez que toma la enzima contribuye a acrecentar la paranoia de Jack, que no sabe en quién confiar. En una nueva transacción con Wheeler obtiene un dispositivo cuántico que -no sin dificultad- consigue hacer funcionar. Éste resulta ser un decodificador con el que puede acceder a otras señales en el ruido, y a través de él contacta con unos alienígenas con los que intercambia el diseño del dispositivo por un tratado matemático. A diferencia del amistoso Wheeler, estos alienígenas se muestran enormemente recelosos y reacios a dar cualquier información sobre ellos y su posición. ¿De qué tendrán miedo? Poco a poco descubrirá el motivo, y cómo toda la manipulación a la que está siendo sometido por las potencias terrestres no es nada frente a la agenda oculta de Wheeler…

Como comentaba al principio, estamos ante una novela que durante una gran parte de la narración nos ofrece una historia de acción, intriga y espionaje con ingredientes de ciencia ficción y una sociedad distópica de fondo. A medida que se desarrollan los acontecimientos el elemento de ciencia ficción es cada vez más dominante hasta acabar en un clímax de enorme intensidad en el que la supervivencia de la Tierra está en juego. Nylund tiene un grado en química y un máster en física, y aprovecha su formación para trufar de detalles la descripción científica de los diversos elementos que aparecen en la trama. Aparte de ello, subyace en la historia una critica a una versión radical y deshumanizada del libre comercio. El personaje principal está descrito con gran riqueza, y nos es fácil tanto empatizar con él como comenzar a detestar a sus múltiples oponentes por el egoísmo de estos (y en el caso de Wheeler por más cosas). En conjunto, una novela muy recomendable.

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“Dentro del Leviatán” de Richard Paul Russo

Publicado por Carlos en diciembre 28, 2010

Dentro del Leviatán (Richard Paul Russo)Richard Paul Russo (al que no hay que confundir con el también novelista Richard Russo) es un escritor estadounidense de ciencia ficción nacido en 1954. Aunque en los últimos años no se ha prodigado en exceso (más allá de algunos relatos cortos), en su haber tiene el ser ganador en dos ocasiones del premio Philip K. Dick, la primera vez con su novela Subterranean Gallery en 1989 y la segunda vez en 2001 con la novela que nos ocupa, “Dentro del Leviatan”. Este título es una traducción de aquél con el que se publicó la novela en el Reino Unido (Unto Leviathan), distinto del original Ship of Fools (“La nave de los locos” es de hecho el título de la tercera y última parte en las que se divide la novela). Esta elección es acertada, ya que -a pesar de la carga alegórica del original- el título británico resulta mucho más evocador y captura mejor la atmósfera inquietante del libro, haciendo referencia directa a uno de los temas subyacentes a la historia: el Mal.

La historia se nos muestra en todo momento en primera persona a través de Bartolomeo Aguilera, asesor de Nikos Costa, a la sazón capitán de la Argonos, una gigantesca astronave generacional. A bordo de la Argonos viven miles de personas organizadas en una rígida estructura social de dos niveles (tanto alegóricamente como por su situación física en la nave): los inferiores, encargados de las tareas manuales más duras, y los superiores, que conforman una suerte de aristocracia y que controlan los destinos de la nave. Esta última clase, a la que pertenece Bartolomeo, no es sin embargo monolítica: dentro de la misma se encuentran los diferentes miembros de la tripulación y la capitanía, los historiadores, y sobre todo la Iglesia. Esta última juega un papel central en la vida de la nave. Dirigida por el obispo Soldano, ejerce una notable influencia tanto en la toma de decisiones (a través de su participación en el Consejo Ejecutivo que dirije los destinos de la Argonos) como socialmente a través de su actividad eclesial. Este papel preeminente proviene tanto del hecho de que una gran catedral ocupe el espacio central de la astronave, como del hecho de que el paso de los siglos (y una gran revuelta -el Repudio- que ocurrió casi tres siglos atrás y en la que se destruyeron los diarios de navegación) haya hecho olvidar el objetivo inicial de la misión. Desde el punto de vista del obispo Soldano, la Argonos ha existido desde el principio de los tiempos y su misión es evangelizar los mundos que encuentren (cosa que en el último encuentro, 15 años antes del comienzo de la narración, condujo a un desenlace sumamente negativo).

La primera parte de la novela se titula “Insurrección”. En ella vemos la tensa situación política en la que se desenvuelve el Consejo Ejecutivo, con el capitán Costa en una situación de gran debilidad y el obispo anhelando hacerse con la capitanía. A esta situación se une la tensión social y el descontento de la clase baja, oprimida por la clase alta. Los eventos se desencadenan a partir del descubrimiento de un mundo -bautizado como Antioquía por el obispo- que parece habitable y en el que se ha detectado una señal de comunicaciones muy básica, una especie de baliza. Esto sugiere que el planeta está o al menos estuvo habitado en algún momento. La nave toma rumbo hacia Antioquía y se organiza un grupo de exploración en el que toma parte Bartolomeo como hombre de confianza del capitán y la Madre Verónica como representante del obispo. Antes de partir, Pär Lundkvist -un enano de la clase baja amigo de Bartolomeo- le confía la existencia de un plan para que una grupo de inferiores escapen de la Argonos para establecerse en Antioquía; la participación de Bartolomeo es esencial para la viabilidad de dicho plan, ya que él tiene acceso a los códigos necesarios para acceder a las lanzaderas, por lo que le solicita su ayuda. Bartolomeo no responderá a dicha petición sin embargo antes de explorar el planeta. Cuando el contingente de exploración baja por fin a tierra lo que encuentran resulta tremendamente turbador: asentamientos deshabitados con extrañas construcciones primero, una enorme fosa de esqueletos humanos más tarde, y finalmente el más terrible descubrimiento, un edificio de cristal bajo el que hay una gran sala repleta de esqueletos de hombres, mujeres y niños, mutilados y ensartados en ganchos de metal. Esta terrible visión impresiona profundamente a la Madre Verónica y a Bartolomeo, y cuando el Consejo determina que deben abandonar el planeta cuanto antes, surge en Bartolomeo la determinación de participar en el motín. Dicho motín será sin embargo un fracaso y Bartolomeo acabará en prisión como uno de los cabecillas del mismo.

El encarcelamiento de Bartolomeo dura meses hasta que tiene lugar el descubrimiento que marca la segunda parte de la novela (“La nave muerta”). La Argonos encuentra en su rumbo una gigantesca nave alienígena sin señales de vida o actividad. El capitán -inmerso nuevamente en enormes dificultades políticas- ordena rápidamente la liberación de Bartolomeo y los demás cabecillas de la insurrección (a los que realmente nunca se llegó a someter a juicio), ya que precisa de éste para liderar como representante suyo una exploración de la nave alienigena. Ante la amenaza de un nuevo encarcelameniento (y con la amistad con Nikos irreparablemente rota), Bartolomeo accede a ello y tras una tensa reunión del Consejo se acuerda la composición del grupo explorador. Cuando dicho grupo llega a la nave -que ya había empezado a ser explorada y que se había cobrado varias víctimas mortales en diversos accidentes- Margita Cárdenas, uno de los miembros de la tripulación, le hace partícipe de dos confidencias. La primera es que aunque la Argonos está estacionada a una distancia constante de 3 000 km de la nave alienígena, cada dos días deben rectificar la posición ya que la distancia entre ellas se reduce por causa aún no explicada. La segunda es que el hallazgo de la nave alienígena no fue casual: horas después de que el grupo de exploración hubiera llegado a Antioquía, la baliza que les llevó a allí comenzó a emitir una señal compleja y altamente direccional. El análisis de la misma indicaba que no había ninguna estrella en esa dirección en cientos de años luz, por lo que el capitán decidió seguir el camino de la misma con propulsión convencional y los sensores a máxima alerta. Fue eso lo que les llevó a descubrir la nave alienigena. Estas inquietantes revelaciones se unen al desasosegante aspecto de la nave alienígena, cuyo interior está repleto de grandes salas sin calor, atmósfera ni gravedad, conectadas por oscuros pasillos de proporciones no humanas. La exploración se demuestra sumamente peligrosa, debido a la repentina presencia de intensa gravedad al pasar a ciertas salas, y a la existencia de extrañas barras de propósito desconocido que cruzan algunas estancias y de paredes rugosas que pueden rasgar los trajes presurizados. Eventualmente se encuentran cámaras de aire que separan estancias con ambiente de vacío espacial con salas que extrañamente tienen una gravedad, temperatura y composición atmosférica adecuadas para los humanos. Es en una de estas salas en la que hallan a una anciana aparentemente perturbada y cuyo idioma no entienden. A pesar de su agresivo comportamiento, consiguen sedarla y llevarla a la Argonos. El debate surge entonces en el Consejo sobre qué hacer, si alejarse a toda velocidad de la nave como propugna la Iglesia (que la ve como recipiente del Mal), o intentar explorarla de alguna manera por si hay en ella más humanos (como sostiene Bartolomeo). La solución de consenso encontrada se revelará como enormemente desafortunada una vez se revele el ominoso secreto que la nave oculta en su interior…

Estamos ante una obra muy bien desarrollada que combina los escenarios de astronave generacional con los de primer contacto, y en la que es inevitable trazar relaciones con películas como “Alien” y “Event Horizon”, e incluso con novelas como “Cita con Rama”. El poder y las fricciones sociales son dos de los temas que Russo emplea para mover la trama, pero posiblemente el tema subyacente principal es la existencia del Mal, incluso a escala cósmica. Esta existencia (no tanto como dualidad frente al Bien, sino como realidad independiente) no necesariamente ha de ser interpretado desde una perspectiva religiosa, aunque Russo emplea al obispo Soldano y fundamentalmente a la Madre Verónica, uno de los personajes centrales y mejor elaborados, como vehículo para presentar ideas sobre dicho Mal. De hecho, una de los grandes aciertos de Russo es dejar abiertos a la imaginación del lector muchos aspectos de los alienígenas y de su nave. El desenlace de la novela es frenético una vez se revela parte de lo que se oculta en el interior de la nave, y se alcanza un climax de enorme altura y tensión (y con algunas perlas como una frase del obispo que -con ayuda de la imaginación del lector- conducen a conclusiones muy inquietantes). En resumen, un libro muy recomendable, dignísimo ganador del PKD, y que ha hecho que ponga a otras novelas de Richard Russo en el punto de mira.

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“El Reino de los Muertos” de Nick Drake

Publicado por Carlos en julio 31, 2010

“El Reino de los Muertos” es la segunda incursión novelística del escritor inglés Nick Drake en el Antiguo Egipto, y en ella nos ofrece una entretenida historia que combina elementos de intriga y novela negra con un apasionante telón de fondo de ficción histórica.

La historia transcurre en el año 1324 a.C., durante la turbulenta época en la que el jovencísimo Tutankhamón ostentó el reinado de las Dos Tierras de Egipto. El protagonista de la obra es Rahotep, el “buscador de misterios”, detective jefe de los medjay de Tebas, una suerte de cuerpo policial urbano. Rahotep es en cierta forma un verso libre, un hombre desencantado de la sociedad por mor de la descarnada visión de la misma que su trabajo le proporciona, cuya integridad le ha llevado a un punto muerto en su carrera profesional, y cuyo único punto de apoyo es su mujer e hijos. Es en cualquier caso un gran detective, con gran capacidad deductiva e investigadora, y que ha sabido cultivar la amistad de Najt, un noble tebano con gran pasión por las artes y las ciencias con el que le une una relación diríase que familiar. La trama arranca con el descubrimiento de un asesinato sumamente inusual: la víctima es un joven muchacho cuya edad, fisionomía y ligera discapacidad en una pierna guardan una gran similitud con Tutankhamón, rey de Egipto (nominalmente, ya que el poder lo posee el regente Ay, que gobierna el país con mano de hierro). No sólo era perturbador el parecido con el faraón, sino la forma misma del crimen: los huesos de brazos y piernas estaban múltiplemente fracturados, los ojos habían sido extraídos, su cara pintada con el Ojo de Ra, y el cuerpo colocado según el rito funerario, incluyendo un trozo de lino con un conjuro protector. Lo más sorprendente es que no había signos de resistencia de la víctima, lo que sugería que ésta había sido drogada. Este suceso tuvo lugar apenas un día antes de la fiesta anual de la inundación del Gran Río, marcada por la aparición en el cielo de Sirio, la Estrella del Perro. Durante este fiesta el faraón y su esposa Anjesenamón harían una aparición pública coincidente con el benéfico desbordamiento del Nilo y durante la cual tendría lugar otro suceso turbador: personas entre la multitud consiguieron acercarse lo suficiente al faraón como para arrojarle unas bolsas con sangre de cerdo como acto simbólico de protesta por los oscuros días que la sociedad egipcia sufría. Estos sucesos aparentemente inconexos acabarían por revelarse como relacionados y precipitarían la intervención como actor principal de Rahotep, convocado por la propia Anjesenamón en persona. Se nos revela que Rahotep mantuvo una estrecha relación con la familia real en el pasado, durante el reinado de Akenatón, el faraón que hizo temblar los cimientos de la sociedad egipcia al instaurar el monoteísmo (esta relación no se nos desgrana, y los detalles de la misma no son relevantes para la historia, aunque pueden encontrarse en la novela anterior de Drake, “El Reino de las Sombras”). Esta relación es la que ha llevado a la joven emperatriz a llamar a Rahotep, siguiendo el consejo que su difunta madre Nefertiti le dio. Los motivos de la preocupación de Anjesenamón no se reducen al incidente público anterior, sino a otros sucesos mucho más perturbadores: en sus aposentos y los del rey están apareciendo extraños objetos amenazantes, tales como tallas profanadas en las que sus nombres reales han sido borrados, figuras de cera con maldiciones rituales ancestrales, o máscaras mortuorias confeccionadas con restos humanos y acompañados de extraños símbolos, incluyendo un sol negro. Toda la simbología contenida en las mismas es sin duda relevante y un misterio que Rahotep debe resolver, junto con la cuestión evidente de cómo pudieron llegar dichos objetos al corazón del Palacio Real burlando la seguridad del mismo.

Todos estos acontecimientos resultan además coincidentes en el tiempo con la próxima inauguración de la Sala Hipóstila en honor a Amon-Ra, durante la cual se nos revela que los jóvenes reyes planean secretamente hacer el anuncio público de que toman factuamente el poder en detrimento del viejo regente Ay. No es éste sin embargo el único contendiente en la lucha interna por el poder, ya que en Menfis se encuentra Horemheb, general de los ejércitos al frente de la guerra contra el reino de los hititas en el norte, esposo de Mutnodjmet -hermana de Nefertiti y tía de Anjesenamón- y que consciente de la inestabilidad política y de la fortaleza de su posición anhela también el trono. Rahotep debe velar por la seguridad de la joven pareja real en este escenario, desde su nuevo puesto como investigador personal del rey. La magnitud y complejidad de la amenaza invisible que se cierne sobre los monarcas no hace más que aumentar cuando se descubren dos nuevos cuerpos. El primero corresponde al de una joven prostituta cuya fisionomía remeda a Anjesenamón. Su rostro y cabello ha sido extirpado con precisión de cirujano para ser sustituido por una hoja de oro, y en torno a su cuello el asesino dejó un valioso colgante con un amuleto anj. El otro cuerpo es el de un joven, pero en este caso se da la circunstancia de que el asesino debió verse sorprendido y abandonó a la víctima aún con vida. Con la esperanza de que este último pueda darle alguna pista sobre la identidad del asesino, Rahotep lo deja a cargo de Najt para que se recupere de sus terribles heridas, y le confía a este la hipótesis de que el símbolo del sol negro puede ser más que un caso de iconoclastia contra Ra y representar un eclipse. Intrigado por esta revelación, Najt acompaña a Rahotep a los archivos del templo de Karnak a los que él tiene acceso, con el fin de revisar las cartas astronómicas contenidas en su inmensa biblioteca. Estas cartas resultan no contener información sobre eclipses, aunque la insistencia y perspicacia de Rahotep hacen confesar a Najt que existen otros libros secretos sobre astronomía a los que sólo una elite tiene acceso, pero asegura que tampoco contienen información al respecto. Los eventos terminaran por precipitarse cuando Tutankhamón se proclame rey durante la inauguración de la Sala Hipóstila y decida cumplir con el ritual de cazar un león salvaje en el desierto con el fin de afianzar su imagen de poder ante el pueblo. Durante el viaje al desierto, en el que Rahotep toma parte como miembro de la seguridad personal del faraón, deberán pasar por Menfis -la ciudad de Horemheb- y descubrirán que ni en el desierto están a salvo de la mano invisible que se cierne sobre el rey. Esta mano parece no solo controlar los acontecimientos, sino estar jugando con Rahotep, marcándole cuidadosamente el camino que debe seguir en todo momento.

Drake nos muestra una visión de la sociedad egipcia alejada del simplismo épico y la majestuosa grandilocuencia de otras epopeyas faraónicas. En ella vemos un reflejo de hábitos y circunstancias acaso intemporales, como son la corrupción, la delincuencia común, el narcotráfico o la prostitución. Aunque uno tiene la impresión de que hay bastantes detalles que son remedos de la sociedad actual, traslados al Antiguo Egipto por licencia literaria del autor, los acontecimientos históricos que conforman el telón de fondo son consistentes con la historia conocida del periodo, incluyendo todas las circunstancias que rodearon la vida y muerte de Tutankhamón. La trama policiaca conjuga elementos que recuerdan a Jack el Destripador (simbología ritual, mensajes ocultos, sociedades secretas, …) y se entremezcla con la intriga por el poder y en menor medida con la lucha religiosa entre monoteísmo y politeísmo. En el debe de Drake hay que decir que esconde hasta el último tercio del libro uno de los eslabones que permiten desentrañar el misterio de la trama, aunque consigue mantener el interés hasta el final. No puede decirse que el desenlace ofrezca el súmmum del clímax, pero llegados al final de la novela el balance global es positivo. Es una lectura entretenida para unas tardes de verano en las que -con un poco de imaginación- el calor y la arena de la playa nos pueden transportar al Antiguo Egipto.

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Stargate meets Narnia

Publicado por Carlos en noviembre 20, 2009

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“La conspiración lunar ¡vaya timo!” de Eugenio Fernández Aguilar

Publicado por Carlos en septiembre 3, 2009

La Conspiración Lunar ¡vaya timo!La conspiración lunar ¡vaya timo!” es un libro de Eugenio Fernández Aguilar, físico sevillano afincado en Cádiz y a la sazón editor del estupendo blog “Ciencia en el XXI”. Es el décimo título de la colección ¡vaya timo!, cuyo común denominador es el abordaje de mitos pseudocientíficos y supercherías de diverso pelaje, y cómo el pensamiento racional y el rigor científico pueden desmontarlos con facilidad. En este caso, el objeto de análisis son las teorías conspirativas que afirman que el hombre jamás llegó a la Luna, y que por lo tanto toda la evidencia del programa lunar no es más que un colosal montaje.

La idea de que nunca llegamos a la Luna es sin duda uno de los bulos más divertidamente ridículos que podemos encontrarnos, lo que no es óbice para que sea uno de los más extendidos. Además de la mentira y la manipulación –habituales en toda teoría conspiranoica que se precie– han contribuido a ello diversos factores, tales como la falta de conocimientos de muchos de los receptores del bulo y el efecto bloqueante que sobre el sentido común ejerce a veces el asombro ante una proeza tecnológica y científica como en su conjunto fue el Programa Apolo. Vaya en descargo de lo primero que algunos de los supuestos argumentos que se han esgrimido en pro de la conspiración lunar encierran medias verdades o sutilezas que requieren no sólo una aproximación crítica sino también una cierta compresión de los fenómenos subyacentes. Otros son sin embargo sonrojantes patochadas que sorprendentemente han encontrado su nicho memético y continúan propagándose. Tanto las afirmaciones del primer tipo como del segundo son en cualquier caso cuidadosamente demolidas en esta obra.

Tras una breve recapitulación del programa lunar y de las diferentes misiones Apolo que llegaron a depositar astronautas sobre la superficie de la Luna, el libro entra en materia con la conspiración mostrando en primer lugar a los actores principales de la misma, esto es, a sus más conocidos defensores y difusores, periodistas y escritores que han hecho de este bulo –y en algún caso de otros más– una forma de [ganarse la] vida. Acto seguido se consideran una a una hasta 50 hipótesis que intentan refutar la llegada del hombre a la Luna. Tal como el propio Eugenio comenta, estas 50 hipótesis no constituyen una lista exhaustiva pues no se puede desestimar la capacidad inventiva de los conspiranoicos, aunque sí que proporciona una muestra representativa de las objeciones más conocidas y de su tipología. Así, nos encontramos con hipótesis que aducen algún tipo de imposibilidad física para el viaje (e.g., atravesar los cinturones de Van Allen, soportar las temperaturas de la cara iluminada de la Luna, etc.), hipótesis que se centran en aspectos tecnológicos (e.g., los ordenadores de la época tenían una capacidad de cómputo insuficiente, el módulo lunar no tenía bastante combustible para volver, etc.), hipótesis basadas en supuestas inconsistencias o fallos en la evidencia audiovisual (e.g., fotos sin estrellas, sombras anómalas, la bandera que ondea sin atmósfera, etc.),  hipótesis construidas sobre material notoriamente falso (e.g., parodias documentales, vídeos secretos, etc.) y, como no, elementos conspirativos puros y duros (e.g., vídeos que se pierden, astronautas asesinados, lavados de cerebro, etc.). Cada una de estas hipótesis recibe su dosis de análisis crítico y es inexorablemente desmontada. El libro concluye con una lista de 10 pruebas contundentes de que sí se visitó la Luna, y con un capítulo de testimonios de cómo vivieron el alunizaje diferentes periodistas y científicos conocidos tales como Jesús Hermida, Miguel de la Quadra-Salcedo o Manuel Toharia entre otros.

El libro está escrito en un lenguaje claro y en un tono muy ameno. Destaca la cantidad de diagramas y de reproducciones en color de fotografías o fotogramas del proyecto lunar. Obviamente este detalle resulta fundamental, ya que muchas de las hipótesis consideradas se centran precisamente en anomalías en el material fotográfico. Algunas de las reproducciones fotográficas resultan un tanto pequeñas, por motivos quizás de producción. No obstante, todas las fotografías mostradas están en el dominio público y pueden consultarse por Internet. El mismo Eugenio recoge en su blog enlaces a las fotografías y vídeos relacionados en el libro. En resumidas cuentas, se trata de un libro muy entretenido y de lectura interesante, no sólo desde el punto de vista de refutar la conspiración lunar, sino también como medio para aprender sobre numerosos aspectos de las misiones Apolo y de las condiciones ambientales en la Luna.

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Duelos y Quebrantos de Diseño

Publicado por Carlos en septiembre 1, 2009

El archiconocido comienzo del Quijote versa tal que así:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.

Esos duelos y quebrantos que Don Alonso tenía los sábados no eran emocionales, sino gastronómicos como bien se infiere del contexto. Se trata de un plato con el que el ilustre hidalgo daba cuenta de la abstinencia de carne que durante viernes y sábado se observaba en la Castilla de la época. Dicha abstinencia era eso sí sui generis, ya que el plato en cuestión contiene chorizo, tocino y sesada, aunque ninguna carne selecta con la que infringir flagrantemente el precepto. Precisamente, se apunta a que el nombre del plato pueda provenir del hecho de que se quebrantaba (si bien de manera admisible) la abstinencia, o incluso a que los ingredientes del mismo permitían desenmascarar a judíos o musulmanes que se hicieran pasar por cristianos, ya que su ingesta quebraría seriamente los preceptos de dichas religiones. Otras explicaciones relacionan el nombre del plato con el hecho de que hay que quebrar los huesos del animal para extraer sesos y tuétano, o simplemente con la pobre consideración que el plato tenía al estar elaborado con ingredientes de tan baja estofa.

Duelos y Quebrantos

Claro que hasta el plato más humilde puede constituir una delicia gastronómica y hasta visual. En el Parador de Toledo puede degustarse un plato de duelos y quebrantos como el que se ve en la imagen superior. Toda una inyección calórica y un desparrame gustativo que merece la pena experimentar. Después de tomarlo no es de extrañar que le den ganas a uno de recorrer La Mancha con caballo, armadura y escudero. Afortunadamente, el calor y los mazapanes disipan rápidamente esos impulsos.

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“Code of the Lifemaker” de James P. Hogan

Publicado por Carlos en agosto 21, 2009


Code of the Lifemaker es una novela de James P. Hogan, el prolífico –y en los últimos tiempos controvertido– escritor británico. Es fundamentalmente una pieza de ciencia-ficción dura que el autor emplea como vehículo para explorar el rol del individuo en la sociedad, los choques de culturas, así como el conflicto entre ciencia y superstición, todo ello aderezado con acción e intrigas en un apasionante entorno alienígena como telón de fondo.

Decía un celebérrimo director cinematográfico que si en una película no sucede nada interesante en los primeros 30 segundos, el abandonaba la sala. No es fácil trasladar esta idea al mundo literario, ya que hay grandes obras cuyo arranque pone a prueba al lector, pero si algo puede decirse de Code of the Lifemaker es que no adolece de este problema. El prólogo con el que comienza la novela es uno de los hitos de la ciencia-ficción, y ha llegado a ser publicado como pieza separada en antologías de cuentos cortos del autor. Todo comienza hace 1,1 millones de años, en algún sistema estelar situado a 1 000 años luz de la Tierra. Una sonda automatizada de una civilización alienígena llega a un planeta virgen con el objeto de explotar sus recursos mineros. Para ello emplea un patrón de auto-replicación: una plétora de robots de diferentes tipos se afanan en la construcción de una factoría cuyo propósito inicial es la fabricación de robots análogos. Estos robots serán despachados para la construcción de una segunda factoría idéntica a la primera, y así sucesivamente. Tras un cierto número de replicaciones, cada factoría pasa a modo de explotación, extrayendo materia prima del terreno, procesándola y manufacturando las naves de carga en las que los bienes producidos serán devueltos al sistema de origen. El patrón de replicación da lugar a un crecimiento exponencial de los centros de explotación, convirtiendo toda la superficie del planeta en una planta industrial en apenas 50 años. En ese momento, la sonda embarca al contingente principal y procede al siguiente planeta. Desafortunadamente para la sonda (y para la civilización que la construyó, que pereció en el evento) una estrella se vuelve supernova en la proximidad, y el baño de radiación daña profundamente los sistemas y programas de la nave. Cuando 100 000 años después la sonda llega al primer cuerpo celeste en el que puede aterrizar y comienza la rutina de explotación, la situación se descontrola irreversiblemente. La capacidad de auto-replicación se mantiene, pero los fallos en los programas y en los sistemas de producción hacen que finalmente se desencadene un proceso evolutivo: empiezan a surgir robots con ligeras variaciones que compiten por los recursos materiales y por el acceso a las plantas de ensamblaje. Esta presión selectiva provoca la aparición de formas complejas de auto-defensa y replicación efectiva, así como patrones de comportamiento social, especiación y relaciones simbióticas. Una ecología robótica en la que –salvo el componente orgánico– todos los ingredientes de lo que consideramos vida están presentes.

Tras el cautivador prólogo, la novela arranca en un futuro muy próximo al actual (segunda década del s. XXI) y se divide inicialmente en dos hilos de acción. El primero tiene lugar en la Tierra, y se centra en Kart Zambendorf, un mentalista muy hábil. Gracias a dicha habilidad y a la del equipo de colaboradores que le rodea, Zambendorf es capaz de mantener una imagen de autenticidad en sus supuestos poderes ESP, lo que le permite una gran popularidad así como influyentes contactos en la GSEC –General Space Enterprise Corporation– una poderosísima megacorporación. A través precisamente de la GSEC se le plantea la idea de participar en una misión de la NASO (la North Atlantic Space Organization, resultado de la fusión de la ESA, la NASA y la OTAN) a Marte. Su papel sería oficialmente el de experimentar con sus poderes ESP sobre distancias interplanetarias, lo que indirectamente daría cobertura mediática a la misión y permitiría a la GSEC promocionar la futura colonización de Marte. Para sorpresa de Zambendorf, que aceptó la idea pensando que la NASO la descartaría, ésta se muestra favorable a la misma y contacta con Gerold Massey –un afamado psicólogo, ilusionista aficionado, y especializado en desenmascarar a videntes y otros farsantes– para que también forme parte de la misión.

Enterados de la composición de la tripulación (formada por un equipo multidisciplinar de científicos, muy diferente del que el perfil de la misión sugiere), la GSEC intenta desactivar a Massey desde el más alto nivel, lo que despierta el recelo de Zambendorf. Tanto más cuando al llegar a la estación en órbita en los días anteriores al comienzo del viaje advierten que un importantísimo contingente militar viajará con ellos. Cuando finalmente averigua que el equipamiento de los militares incluye vehículos para desplazarse por superficies heladas y densas atmósferas, todos los cabos quedan atados: esa misión no irá a Marte sino más bien a alguno de los satélites del Sistema Solar exterior. El anuncio público de esa “profecía” fuerza a la NASO y a la GSEC a reconocer abiertamente que el destino final del la misión no es Marte sino Titán. Más aún, se revela que las sondas de exploración que se han acercado al satélite han descubierto lo que parecen ser los restos de fábricas de origen extraterrestre, así como numerosos robots, aunque extrañamente ningún signo de los alienígenas que los construyeron. El posterior análisis de la información recopilada en relación a los tipos de robots detectados, así como a su comportamiento lleva a la sorprendente conclusión de que esas máquinas constiyen la biosfera de Titán. La especie dominante recibe el nombre de taloides, por Talos, el hombre de bronce de la mitología griega, creado por Hefestos y guardián de Creta.

Paralelamente a lo anterior, los acontecimientos se desarrollan en la superficie de Titán, cuyos habitantes se encuentran en un régimen feudal similar al de la Edad Media. El protagonista principal es Thirg, un filósofo que tiene en la duda y en el anhelo de conocimiento su razón de ser. Esto le causa problemas con las estructuras de poder de Kroaxia, su nación, y fundamentalmente con los jerarcas religiosos. La creencia oficial es que el mundo es plano, y que detrás del manto de nubes que perennemente cubre a Titán no hay nada. Se venera asimismo al Creador de Vida, el ser que creó la primera máquina (y que por lo tanto no era una máquina, la única forma de vida conocida para los taloides). Esto no casa con el conocimiento que a través de los viajeros había adquirido Thirg y que le indica que el mundo es en realidad esférico, pues alguno de los viajeros que se aventuró mucho hacia al Este llegó a ciudades que se encontraban al Oeste. Este pensamiento le lleva a conjeturar que si no hay barreras físicas sobre la superficie tampoco puede que las haya en los cielos, y que detrás de las nubes haya otros mundos, quizá habitados también. Estas ideas le llevan al terreno de la herejía, por lo que debe huir de Kroaxia hasta Cartoghia, una pequeña nación cuyo rey ha instaurado una suerte de pensamiento libre, y en la que inventores y filósofos perseguidos en otras naciones buscan refugio.

Avisado por su hermano Groork de la inminencia de su arresto y ayudado por un pequeño grupo de soldados de Cartoghia, Thirg comienza su huida perseguido por un gran contingente de tropas de Kroaxia. El destino quiere que en una zona desértica fronteriza y cuando ya el encuentro con los perseguidores parecía inminente, un módulo de superficie terrestre haga acto de presencia para establecer el primer contacto. Para los taloides este módulo es una criatura viva y desconocida, un gigantesco dragón que baja de los cielos emitiendo una misteriosa luz violeta. El asombro aumenta cuando ven que junto al dragón están los que parecen ser sus sirvientes, unas extrañas criaturas con carcasa flexible en cuyo interior una masa de aspecto gelatinoso brilla con un intenso calor. Ajenos a este encuentro, el ejército de Kroaxia inicia el ataque sobre los fugitivos, lo que provoca la respuesta armada terrestre y la inmediata e irremisible destrucción del contingente kroaxiano. El asombro de los absortos taloides no cesa cuando finalmente comprenden que los que creían sirvientes del dragón son en realidad los visitantes, y que de hecho el dragón no es más que la obra de éstos, seres vivos que no son máquinas, y que son capaces de crear máquinas. ¿Serán los Creadores de Vida?

Tras el contacto inicial, y una vez que se desarrolla un sistema de traducción (los robots se comunican entre sí mediante ultrasonidos), se concierta una reunión con Kleippur, rey de Cartoghia, para transmitirle los deseos de los terrícolas (“lumianos” para los taloides, debido a su intenso brillo infrarrojo): colaboración para explotar las factorías alienígenas, a cambio de tecnología terrestre (por ejemplo, armamento). Kleippur rechaza sin embargo este trato: el desea que los terrestres les proporcionen conocimiento de sus artes de fabricar vida (es decir, que les enseñen a desarrollar tecnología). Un acuerdo de estas características está fuera de lugar tanto para los dirigentes políticos de la Tierra como para GSEC, que espera obtener billones de la explotación de Titán, por lo que la dirección de la misión decide comenzar una aproximación en los mismos términos con Eskenderom, rey de Kroaxia, mucho más receptivo a la idea puesto que ambiciona conquistar toda Robia (nombre que los taloides le dan a Titán). Sin embargo, la jerarquía religiosa es un contrapoder importante que puede comprometer la realización del plan, por lo que se decide neutralizarla buscando un sumo sacerdote más maleable, al que se aupará gracias a los “milagros” de la tecnología terrestre. Ante la perspectiva que se cierne sobre los taloides, Massey y Zambendorf unirán esfuerzos para conseguir que no acaben como meros esclavos de la Tierra.

Tal como comentaba al comienzo, el desarrollo argumental de la novela incide en la relevancia del individuo frente a la masa, y en la importancia del pensamiento crítico y la ciencia frente a la superstición. No es por ello sorprendente que el telón de fondo guarde bastantes similitudes con la Edad Media. A pesar de que esto supone una visión un tanto antropocéntrica de una civilización alienígena, cabe destacar que tanto el escenario físico (Titán) como la naturaleza de los taloides proporcionan constantemente la oportunidad de hacer volar la imaginación. Máxime cuando gran parte de la acción se nos muestra desde el punto de vista de los taloides, para quienes los humanos son extrañas criaturas que necesitan estar permanentemente bañadas en gases corrosivos a alta temperatura, y cuyo mundo es tan caliente que hay océanos de hielo fundido y el metano sólo existe como gas. Para los taloides las máquinas están vivas, los dispositivos electrónicos de los humanos son “vegetales”, y perciben que el anhelo de los humanos es “domesticar” los bosques salvajes.

La ambientación está muy bien conseguida (destaca el habla medievalizada de los personajes), hay intrigas tanto entre los humanos como entre los taloides, y un amplio abanico de personajes que tienen un papel importante en la trama. A pesar de haber sido publicada originalmente en 1983, y obviando un par de anacronismos sin importancia (e.g., todavía existe la Unión Soviética) la novela aguanta impertérrita el paso del tiempo sin perder frescura. En resumen, una muy recomendable novela para todos los amantes de la ciencia-ficción.

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“Expendable” de James Alan Gardner

Publicado por Carlos en julio 24, 2009

Expendable (James Alan Gardner)
Expendable es una novela de 1997 del escritor y matemático canadiense James Alan Gardner. Es de hecho la opera prima de Gardner, que ya había tenido anteriormente un cierto éxito (premio Aurora y candidaturas a Nebula y Hugo incluidos) con historias cortas. En ella entramos en contacto con el universo de la “Liga de los Pueblos”, telón de fondo de la obra de Gardner y que ha servido de escenario para siete títulos hasta la fecha.

La premisa argumental de este universo es la existencia de una suerte de organización a nivel galáctico –la mencionada Liga de los Pueblos– bajo cuya égida se encuentran aquellas especies con capacidad para el viaje interestelar. Esta organización tiene un imperativo existencial: proteger la vida inteligente. Cualquier especie que anhele expandirse más allá de su sistema estelar debe adherirse a esta directiva, lo que en la práctica implica que toda forma de violencia que conduzca o pueda conducir a la muerte de un ser inteligente (da igual si de la propia especie o de otra distinta) está absolutamente vedada; está prohibido incluso el transporte de armas potencialmente letales a bordo de naves interestelares. El castigo por infringir (por acción o inacción) esta norma básica es la destrucción del infractor tan pronto se encuentre fuera del pozo gravitatorio de su estrella de origen o, en caso de que la infracción sea cometida por la especie en su conjunto o por su cuerpo gobernante, el confinamiento de dicha especie en su sistema natal. Dado que la Liga de los Pueblos comprende a civilizaciones cuyo nivel tecnológico está más allá de toda comprensión, no es posible ocultar ningún acto contra la mencionada directiva, lo que se traduce en la efectiva desaparición de guerras y violencia física en aquellas especies que se acogen a la misma (y que a cambio obtienen el acceso al viaje interestelar, además de otro tipo de avances tecnológicos).

Indudablemente, la interiorización de la no-violencia conduce a profundos cambios sociales en numerosas especies, en particular en la humana (y más concretamente en la fracción de la especie humana que accedió a esta directiva, y que en recompensa obtuvo “Nueva Tierra”, un planeta terraformado virtualmente idéntico a la Tierra original; una parte de la especie humana prefirió seguir con sus usos habituales, y permanecen confinados en la “Vieja Tierra”). De resultas de los avances en ingeniería genética y medicina, combinados con la ausencia de violencia, una muerte humana se convierte en un suceso excepcional y profundamente traumático no sólo para los más cercanos sino incluso para la sociedad en conjunto. Esto supone un problema en relación con la exploración espacial, empresa extremadamente arriesgada y en la que pueden perderse vidas con cierta facilidad.

Enfrentados con esta situación, la Tecnocracia (el cuerpo gobernante de la Humanidad interestelar) encuentra una solución de pura ingeniería social. Dados los medios técnicos existentes es posible corregir cualquier tara física, y de hecho así se hace cuando el sujeto en cuestión tiene una discapacidad seria. Sin embargo, si la persona en cuestión no está inhabilitada física o intelectualmente, la tara (que puede incluir la simple fealdad) no es corregida. A pesar de su absoluta validez, estas personas son percibidas como diferentes por el resto de la sociedad, y de hecho cuando uno de ellos muere el impacto emocional de la sociedad es mucho menor: son los prescindibles a los que el título de la novela hace referencia. Estos prescindibles son seleccionados desde la infancia y asignados al cuerpo de exploradores, la sección de mayor riesgo dentro de la flota espacial, y cuyos deberes incluyen la exploración física de planetas desconocidos. En muchas ocasiones dicha exploración acaba con la muerte confirmada o simplemente con la desaparición del explorador (típicamente marcada por la expresión “Oh, shit”, últimas palabras que suelen oírse antes de que se corte la comunicación con el explorador). El duelo en esta situación es mínimo (“well, you know, that’s what expendable means”).

Festina Ramos, por Luis Royo

(c) Luis Royo

La protagonista de la historia es Festina Ramos, una exploradora cuya tara es una marca roja de nacimiento en una de sus mejillas. A bordo de la nave Jacaranda, Festina recibe una misión: ella y otro explorador deben acompañar a un almirante de la Flota en una exploración de superficie. Cuando dicho almirante llega a la nave se hace patente que sufre de demencia senil (las drogas anti-senectud dejan de ser efectivas eventualmente), y el destino de la misión parece sugerir claramente que la intención final es librar a la Flota de manera discreta de un alto oficial senil. Concretamente, su destino es Melanquin, un planeta aparentemente idéntico a la Tierra en condiciones ambientales, pero que por algún motivo desconocido es un pozo sin fondo de exploradores. Toda persona que puso pie en el planeta dejó de comunicar al cabo de pocos minutos.

Oar, por Luis Royo

(c) Luis Royo

Tras un futil intento de rebelión ante la muerte segura que dicha misión parece suponer, Festina y su compañero Yarrun (y el senil almirante Chee, cuya lucidez es mayor que la que el Alto Consejo imagina) entienden que su única posibilidad es descender a Melanquin bien pertrechados, y provocar un incidente que suponga que la misión se aborte. Sin embargo, esta posibilidad se verá truncada cuando lleguen a la superficie, y Festina se vea sola tras la muerte de sus dos acompañantes. No tardará sin embargo en entablar contacto con los habitantes de Melanquin, seres con remoto origen humano que con el paso del tiempo y a través de ingeniería genética se han convertido en criaturas autótrofas con aspecto de cristal traslúcido, y que a pesar de ser enormemente fuertes e inteligentes, se encuentran evolutiva y socialmente en un callejón sin salida. A través de Oar, uno de estos seres, Festina descubre que hay otros exploradores en Melanquin y acompañada de ella emprende el camino para encontrarse con éstos y buscar la manera de escapar del planeta. En este camino descubriremos el origen de la civilización de Melanquin, el pasado del almirante Chee, y las implicaciones de todos los eventos que ahí se desarrollan en relación con la directiva básica de la Liga de los Pueblos.

La novela tiene un ritmo ágil y una premisa que engancha. El escenario que se plantea una vez Festina está en la superficie provoca un pequeño bajón en las altas expectativas que un planeta con un peligro fatal y absolutamente desconocido creaba, pero el interés se recobra rápidamente cuando se comienza a desentrañar el porqué de Melanquin. Más aún, el viaje en busca de los exploradores tiene bastante acción y hay un clímax final de amplitud planetaria. Un epílogo bastante satisfactorio redondea una novela que se puede calificar de recomendable e interesante (y si alguien se encariña de Oar o de Festina, podrá reencontrarse con ellas en otros títulos de la saga).

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“Timelike Infinity” de Stephen Baxter

Publicado por Carlos en agosto 21, 2008

Timelike Infinity es el punto de entrada (o quizás podríamos decir el carril de aceleración) para la secuencia Xeelee, y una de las más brillantes obras de Stephen Baxter. El propio nombre de la novela es toda una declaración de intenciones del autor: el infinito de tipo tiempo es una de las tres condiciones de contorno de Cauchy de un universo abierto como el nuestro, y representa a los eventos en el futuro infinitamente remoto del observador (las otras dos condiciones de contorno de Cauchy serían el Big Bang inicial, y el infinito de tipo espacio). Nos hallamos pues ante una trama con pretensiones de magnitud cósmica, tanto en los objetivos de los personajes como de la secuencia temporal en la que se desarrolla la historia.

La narración comienza en la Tierra de dentro de unos 3200 años. En esa época la raza humana se haya sometida por una especie alienígena, los Qax. No es la primera vez que una ocupación de este tipo ha tenido lugar desde que allá por el año 3000 DC se desarrollaran los motores GUT y la tecnología de agujeros de gusano, la Humanidad se expandiera por el Sistema Solar y se empezara la exploración interestelar. El primer contacto con una raza alienígena -los Squeem- se produjo unos 400 años antes de la ocupación Qax, y el resultado fue nefasto a corto plazo: los Squeem sometieron a la Humanidad, aunque finalmente su dominio fue vencido. En este proceso se obtuvo el acceso a hipermotores (tecnología que al parecer los propios Squeem habían obtenido de los fabulosos Xeelee), lo que facilito una rápida segunda expansión humana. Dicha expansión se vio frenada en seco al entablar contacto con los Qax, y volver al estado de ocupación. En este caso, las perspectivas de futuro son sin embargo mucho más oscuras: los Qax han convertido la Tierra en una gigantesca biofactoría, con granjas de plancton a lo largo de todas las costas, y han proscrito el acceso a la tecnología avanzada desarrollada por el hombre (incluyendo los métodos de anti-senescencia que permitían alargar enormemente la vida).

Todo empieza cuando Jasoft Parz, una suerte de embajador humano, es convocado por el gobernador Qax. La reunión tiene lugar en un spline, una criatura viva y semi-sintiente adaptada para el viaje interestelar, y en ella el gobernador cuestiona a Parz sobre la llegada al Sistema Solar de una antigua nave terrestre. Se trata de la Cauchy, una nave que fue lanzada como parte del Proyecto Interfaz 1500 años antes en una trayectoria circular a velocidades relativistas. Su preciada carga es una de las bocas de un agujero de gusano, que por mor de la dilatación temporal sólo ha experimentado 100 años de tiempo propio. Esto significa que constituye una puerta temporal 14 siglos al pasado. Más aún, el gobernador informa a Parz de que otra nave terrestre, burlando todos los controles y empleando tecnología prohibida, ha despegado de la Tierra y ha atravesado el agujero de gusano. El Qax se halla totalmente fuera de juego y es incapaz de determinar una línea de acción, por lo que solicita consejo a Parz. Al no recibir información de utilidad de éste, finalmente decide crear otro agujero de gusano que conecte su presente con cinco siglos en el futuro, para de esta forma recibir ayuda de él mismo o de sus congéneres de dicha época. En el momento en que esta puerta temporal está lista, de ella emerge uno de los míticos nightfighters de los Xeelee, tripulado por un Qax. Éste les informa de los desastrosos resultados del viaje temporal de los humanos, y castiga al gobernador Qax por su incompetencia. Asimismo, comunica que una flota debe viajar a través del primer agujero de gusano para aplastar a la raza humana en el pasado. Dicha flota está compuesta por dos splines, y Jasoft Parz debe ir también, como parte de la humillación final para la Humanidad.

En la Tierra del año 3800 DC, Michael Poole -el ingeniero del proyecto Interfaz- recibe noticias de que una nave ha emergido del interfaz en Júpiter, aunque no se trata de la Cauchy. La única transmisión de radio de esta nave solicita su presencia, por lo que a pesar de su reticencia inicial, se desplaza a Júpiter desde su retiro en el Cinturón de Kuiper en compañía de Harry, una simulación informática de su padre. El mensaje fue enviado por Miriam Berg, antigua compañera sentimental de Poole y la única componente de la tripulación de la Cauchy que está a bordo de la astronave. El resto de ocupantes de esta nave son miembros del grupo encubierto que organizó su construcción y lanzamiento a través del interfaz. Dicho grupo se autodenomina los “Amigos de Wigner”, en referencia al experimento mental propuesto por el físico Eugene P. Wigner en el s. XX. Aunque su objetivo final es la salvación de la Humanidad, no muestran el menor interés en advertir a la Tierra de lo que se avecina en el futuro. Su plan -que se niegan a desvelar a Poole o a Berg- se basa en una interpretación radical de los postulados de Wigner, y es de una escala muchísimo mayor, tanto que cualquier sacrificio estaría justificado. Los eventos se precipitarán cuando desde la interfaz emerjan los splines Qax de 1400 años en el futuro dispuestos a acabar con la civilización humana.

Timelike Infinity es una novela brillante que conjuga satisfactoriamente elementos de space opera, viajes en el tiempo, y ciencia ficción hard. De hecho, uno de los grandes logros de Baxter en esta obra es encontrar un equilibrio entre la historia “local”, descrita y concluida de manera autocontenida (con algunos detalles ciertamente imaginativos, tales como la descripción física de los Qax, seres increíblemente frágiles físicamente y sin embargo de longevidad potencialmente indefinida), y la historia “global”, ese Universo en el que se desarrollan acontecimientos de escala inimaginable de los que los Xeelee son protagonistas. En este sentido, se introducen diferentes pinceladas sobre la gran obra de ingeniería cósmica de los Xeelee -el Anillo- y sobre el destino final del Universo, que hacen realmente volar la imaginación. Estos aspectos serán tratados en detalle en Ring,la impresionante conclusión (en el sentido cronológico) de la secuencia Xeelee.

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“Raft” de Stephen Baxter

Publicado por Carlos en agosto 11, 2008


Raft (1991) fue la primera novela de Stephen Baxter y con la que empezó a marcar terreno como uno de los grandes de la ciencia ficción hard de escala cósmica. Es también la primera novela encuadrada en la secuencia Xeelee, sin duda uno de los universos más cautivadores por la magnitud tanto de la escala temporal como de los eventos y escenarios que en él se presentan. A fuer de ser precisos, en esta primera novela (que como suele suceder en muchas series no es luego el punto de partida cronológico de la secuencia) los Xeelee no aparecen, y de hecho la trama transcurre en un universo paralelo (en el sentido físico, no literario). Se trata además de un universo sumamente interesante y con una peculiaridad notable: la gravedad es mil millones de veces más fuerte que en nuestro universo. Esto tiene consecuencias a muchos niveles como es de esperar. Así por ejemplo, las estrellas tienen una tamaño mucho menor, de apenas unos kilómetros, y queman todo su combustible en alrededor de un año.

A este universo llegó hace muchos años por accidente una nave con tripulantes humanos (tras atravesar el Anillo de Bolder, una estructura cuyo origen y propósito se conocerá en otras obras de la serie). La nave quedó atrapada en una densa nebulosa, mantenida compacta por un agujero negro de un par de milímetros a cuyo alrededor orbita toda la materia de la nebulosa: gases, estrellas en formación, los fríos núcleos de las estrellas muertas, y los restos de la nave humana. Innumerables ciclos de vida estelar produjeron elementos pesados de deshecho que enriquecieron la composición química de la nebulosa, dotándola de una gruesa capa de oxígeno y nitrógeno (intermedia entre la zona más externa de la nebulosa, compuesta de hidrógeno y helio y en la que se forman nuevas estrellas, y la zona más interna en la que está el Núcleo, y en la que la intensa gravedad da lugar a un nuevo tipo de química basada en enlaces gravitatorios en lugar de electromagnéticos). Esta capa es respirable, y al menos en un intervalo de la misma las temperaturas son aceptables para la vida.

Poco conocimiento se ha conservado de la tripulación original de la nave y de los tiempos inmediatamente posteriores al naufragio en este universo. Con el paso de los años, los descendientes de aquellos tripulantes (que curiosamente miden el tiempo en “turnos” de 8 horas, sin saber exactamente el origen de esta unidad de medida) se han dividido en varios grupos. El protagonista principal, Rees, es un habitante del Cinturón, una asentamiento humano que orbita un núcleo de hierro resultado de la combustión de una estrella. Los habitantes del Cinturón son rudos mineros que extraen hierro del núcleo y lo intercambian por alimentos con los habitantes de la Balsa (la que da nombre a la novela). Estos últimos son –y se tienen por– más civilizados; habitantes de una -relativamente grande- plataforma en cuyo centro están los restos de la nave original (las partes que no implosionaron al llegar al nuevo universo), su sociedad está estratificada en científicos, personal de infraestructura y oficiales (casta esta última hereditaria). La comunicación entre la Balsa y el Cinturón se realiza a través de unas criaturas nativas de ese universo, similares a grandes árboles capaces de ajustar su órbita. Otro de los personajes cuyo punto de vista nos es mostrado es Pallis, precisamente uno de los pilotos de estas criaturas.

Espoleado por una gran curiosidad y con una enorme inteligencia innata, Rees escapa de polizón desde el Cinturón a la Balsa, para intentar entender por qué la nebulosa está cambiando y la vida es cada vez más difícil. A pesar del rechazo que un minero del Cinturón recibe en la Balsa, el jefe de los científicos ve en él el talento suficiente como para hacerlo merecedor de ser formado como uno de ellos en lugar de devolverlo a su lugar de origen. Así, Rees aprenderá que la nebulosa está muriendo por agotamiento de sus recursos. Pronto las estrellas dejarán de formarse, y el lugar se tornará frío e irrespirable. Inseguros de cuál puede ser la solución al problema, la situación se vuelve más complicada cuando se produce una rebelión en la Balsa, y el personal de infraestructura toma el control del asentamiento. Científicos y oficiales son o bien ejecutados, o bien reasimilados dentro de una nueva organización, o exiliados al Cinturón. Ése es el caso de Rees, que verá como en su lugar de origen es considerado un traidor, y junto con el resto de científicos exiliados es sometido a un régimen de casi esclavitud. El desarrollo de los acontecimientos y la amistad que existió con la que era y es líder del Cinturón permitirá que sea re-exiliado a uno de los asentamientos más cercanos al núcleo, habitado por los humanos conocidos como “hueseros” (Boneys), protagonistas de las historias de terror contadas a los niños. Allí Rees verá por primera vez a otra de las grandes criaturas nativas, las “ballenas”, y concebirá una idea para que los humanos puedan escapar de la agonizante nebulosa.

Baxter consigue en esta novela imaginar un universo asombroso, en el que la gravedad es tan alta que una persona puede sentir los pozos gravitatorios de los objetos que le rodean. Aunque a nivel microscópico uno puede plantearse si esta elevada gravedad no afectaría a la química básica y a la dinámica de fluidos hasta el punto de hacer imposible la vida humana, la descripción macroscópica de estrellas y nebulosa es convincente. Una vez rota la barrera del escepticismo, el universo parece consistente, y pequeñas deficiencias al margen permite una lectura entretenida. Aunque relacionada con la secuencia Xeelee, la historia es auto-contenida y fundamentalmente tangencial a la serie.

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