La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

Archive for the ‘Psicología’ Category

“Disculpe, ¿me cede su asiento?” – Cuando Milgram puso a prueba la etiqueta del metro

Posted by Carlos en marzo 13, 2010

Stanley Milgram fue un psicólogo social cuyo trabajo influyó decisivamente en nuestra comprensión de las redes sociales y de ciertos aspecto del comportamiento humano. Suyos son por ejemplo el estudio que popularizó el fenómeno de mundo pequeño (plasmado en el imaginario colectivo con los celebérrimos seis grados de separación) y el desgarrador experimento sobre la obediencia a la autoridad (descrito en este artículo). Menos conocido es sin embargo un experimento aparentemente más inocuo pero que sin embargo es aún recordado vivamente -más de 30 años después- por los participantes en el mismo.

Todo comenzó con una conversación casual entre Milgram y su suegra en 1974. Ésta le comentó un tanto molesta que había viajado en el metro pero que nadie le había cedido un asiento. A un personaje como Milgram esto le sugirió una incógnita que esclarecer: ¿qué habría pasado si le hubiera pedido a alguien que se lo cediera? En 1975 se dispuso a hallar la respuesta con la ayuda de 10 alumnos, a los que instruyó para que se dirigieran a vagones abarrotados del metro y solicitaran abiertamente a alguien que les dejara el asiento. Los resultados fueron sorprendentes en un doble sentido.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse (y más aún tratándose de Nueva York, a cuyos habitantes atribuye el tópico una antipatía desbordante), un 68% de los viajeros accedió a dejar su asiento al experimentador. Indudablemente el factor sorpresa jugó un papel importante, ya que en una variante del experimento en la que un estudiante le preguntaba a otro en voz alta si estaría bien pedirle el asiento a alguien, antes de dirigirse al viajero, el porcentaje caía al 42%. Más aún, si se hacía la pregunta aduciendo una razón mundana (que era para leer mejor un libro), se bajaba al 38%. Una nota impresa con la petición tenía por su parte un 50% de efectividad. Milgram y uno de sus estudiantes publicarían luego un análisis del estudio titulado

  • On maintaining urban norms: A field experiment in the subway,

como parte del primer volumen de un libro titulado Advances in Environmental Psychology, editado por A. Baum et al.

Sin embargo, decía antes que el interés del experimento fue doble, y es que además del sorprendente porcentaje de personas que cedieron su asiento, la propia realización del estudio puso a prueba el caracter de los experimentadores. De hecho, varios de los participantes en el experimento (en la actualidad personajes asentados en la comunidad académica), recuerdan el pánico que les provocaba la ruptura de la convención social de que el asiento es para el primero que llega (con las excepciones aceptadas en caso de personas con algún impedimento, mujeres embarazadas, etc.). En algunos casos el choque psicológico fue tan grande para el experimentador que el viajero cedió el asiento antes de que terminara su petición al ver que el primero estaba pálido y a punto de desvanecerse. Otro de los estudiantes encontró una forma de aliviar la tensión, preparando unas tarjetas que entregaba luego al viajero y en las que le indicaba que había participado en un experimento psicológico. La verguenza ajena cundió también entre otros viajeros que eran espectadores del experimento, y que en algún caso cedieron motu proprio el asiento al experimentador después de que éste recibiera una negativa de otro pasajero.

Es tremendamente interesante la reacción de todos los participantes en el experimento ante la ruptura de una norma de etiqueta no escrita, quizás porque dichas normas nos infunden a todos cierta seguridad (en el sentido de conformar un entorno social estable). No me quiero imaginar en cualquier caso qué pasaría si se repite el experimento hoy en día en el metro de Madrid o Barcelona.

Posted in Psicología | Etiquetado: , , , | 22 Comments »

La inevitabilidad de caminar en círculos por el desierto

Posted by Carlos en agosto 25, 2009

El saber popular lo deja bien claro, y el cine nos lo ha mostrado en repetidas ocasiones: cuando alguien se pierde en el desierto acaba volviendo sobre sus pasos tarde o temprano, para desesperación del desafortunado caminante. Pero, ¿cuánto de verdad hay en esto? Según un estudio de varios investigadores del Max Planck Institute en Tubinga, de la McGill University en Toronto y del Centre National de Recherche Scientifique en Tolousse, hay bastante de cierto en ello, según han sido capaces de probar empíricamente.

Image: Jan Souman, Google Earth

Image: Jan Souman, Google Earth

Jan L. Souman y colaboradores han presentado su análisis del fenómeno en un trabajo que lleva por título

y que ha sido aceptado para su publicación en Current Biology. En este estudio han realizado una medición a través de GPS de la trayectoria que varios individuos siguen en un entorno que les es desconocido, como el desierto del Sahara o el bosque de Bielwald. Además de no ser familiares para los sujetos de la experimentación, estos entornos tienen otra característica fundamental: son terrenos homogéneos, sin marcas geográficas reseñables. Esto resulta ser un factor esencial, ya que en ausencia de cualquier otro elemento que sirva de referencia en el paisaje los individuos toman el Sol o la Luna como puntos guía. Cuando estos están en el firmamento, la trayectoria puede desviarse de la línea recta, pero no llega a curvarse sobre sí misma. Sin embargo, si se priva al sujeto de esta referencia (por ejemplo si está nublado) los círculos aparecen. Esto puede verse en la figura superior (en azul, individuos que realizaron el experimento bajo un cielo nublado; en amarillo el individuo que tenía el Sol como orientación, salvo durante los 15 minutos iniciales).

Las explicaciones populares al fenómeno suelen basarse en cuestiones biomecánicas (e.g., una pierna es ligeramente más corta que la otra, y por eso se curva la trayectoria). Sin embargo, este tipo de cuestiones ha sido descartado por el estudio, ya que de ser así el sentido de la desviación sería constante, cosa que no ocurre. Más aún, si se pide a los sujetos que caminen con los ojos vendados las trayectorias circulares son extremadamente pronunciadas con diámetros que pueden ser de menos de 20 metros, desviación que no se corresponde con minúsculas asimetrías biomecánicas.

La explicación ofrecida por Souman et al. apunta a la acumulación de ruido en el sistema sensomotriz, lo que resulta en la incorrecta percepción de estar desplazándose en línea recta. Básicamente, nuestra percepción no es confiable, y sin una referencia externa para recalibrar la trayectoria, los caminos curvos son inevitables. Este trabajo resulta de interés para comprender mejor los mecanismos que subyacen a los procesos de orientación y navegación espacial, y los autores apuntan a un entorno de realidad virtual y al empleo de un suelo deslizante omnidireccional como futuro campo de pruebas.

Posted in Psicología | Etiquetado: , , | 4 Comments »

La Ley de Weber-Fechner y la percepción económica (o por qué preferimos 100 céntimos a un euro)

Posted by Carlos en enero 30, 2009

La Ley de Fechner (o Weber-Fechner) caracteriza la sorprendente relación entre la magnitud objetiva de un estímulo físico, y la percepción cognitiva de dicho estímulo. Concretamente, esta ley nos indica que dicha relación no es lineal (ni siquiera considerando que se pueda producir una saturación en los extremos), sino logarítmica. Para verlo con un ejemplo, imaginemos que con los ojos vendados sostenemos un cierto peso en la mano. Un compañero va incrementando lentamente este peso hasta que nosotros advertimos que se ha producido un aumento discernible. La magnitud de este incremento mínimo percibible no es constante (esto es, independiente del peso inicial que sostenemos), como cabría esperar de una relación lineal entre estímulo y percepción, sino que es proporcional a dicho peso, lo que planteado como ecuación diferencial da lugar a la citada relación logarítmica.

Esta relación puede resultar menos sorprendente si consideramos la manera en la que por ejemplo medimos la magnitud aparente de un cuerpo estelar, o la intensidad del sonido. En ambos casos, un cambio multiplicativo en la magnitud del estímulo visual/sonoro se traduce en un cambio aditivo en la medida del mismo en la escala correspondiente. De hecho, parece ser que de alguna manera esta transformación logarítmica está cableada profundamente en nuestros cerebros, y afecta también a la manera en la que percibimos los propios números: cuanto más grandes son, el umbral de discriminación entre valores diferentes aumenta. Más aún, existe aparentemente un fenómeno psicológico por el cual tendemos a ignorar las unidades en las que una magnitud se expresa, centrándonos únicamente en la expresión numérica de la misma. Las implicaciones de este hecho son ciertamente sorprendentes, tal como Ellen E. Furlong y John E. Opfer, de la Ohio State University, demuestran en un artículo titulado

recién aceptado para su publicación en Psychological Science. En este trabajo Furlong y Opfer analizan este efecto en el contexto de la versión iterada del dilema del prisionero. Como es sabido, en este juego dos participantes deciden independientemente si cooperan o traicionan al otro jugador. De resultas de dicha decisión, ambos jugadores reciben una recompensa R si ambos cooperan, un pequeño pago P si ambos traicionan, o -en caso de que uno coopere y el otro traicione- un premio suculento T (para el traidor) y una mínima cantidad S (para el cooperante). Estas cantidades verfican que T > R > P > S, y según la hipótesis de Rapoport y Chammah, la probabilidad de tración viene dictada por la relación T/R (intuitivamente, cuanto mayor sea esta relación, mayor es la tentación de traicionar).

La anterior relación es evidentemente independiente de la unidad en la que se expresen las recompensas, o lo que es lo mismo, es invariante ante multiplicación de todas las cantidades por un factor constante. Esto querría decir que la probabilidad de traicionar sería la misma si expresáramos el premio en euros o en céntimos. Sin embargo, esto ha sido disputado experimentalmente por Furlong y Opfer. En sus experimentos con jugadores humanos en dos escenarios económicamente equivalentes, uno expresado en dólares (R=$3, T=$5, S=$0, P=$1) y otro en centavos (R=¢300, T=¢500, S=¢0, P=¢100), el último dio lugar a una mayor tasa de cooperación (tanto individual como mutua), y a una menor latencia en perdonar las traiciones del oponente, en ambos casos con significatividad estadística. Para comprobar que no se trataba de una “querencia” hacia los centavos, sino que el factor relevante era la magnitud numérica, el experimento se repitió con dos escenarios adicionales: números pequeños en centavos (R=¢3, T=¢5, S=¢0, P=¢1) y números grandes en dólares (R=$300, T=$500, S=$0, P=$100). En este caso, no hay diferencia en las tasas de cooperación entre el caso R=¢3 y el caso R=$3, y sí las hay entre el caso R=$3 y el caso R=$300. La hipótesis de los autores es que el factor de tentación está determinado por la percepción logarítmica de las cantidades, de manera que aunque en el caso de usar dólares o centavos 5/3 = 500/300 (de acuero con el modelo de Rapoport y Chammah), ln(5)/ln(3) > ln(500)/ln(300), por lo que la probabilidad de traición es mayor en el primer caso.

Ellen E. Furlong and John E. Opfer / Psychological Science

Ellen E. Furlong and John E. Opfer / Psychological Science

Para verificar esta hipótesis realizaron nuevos experimentos con variantes de la matriz original (R=$3, T=$5, S=$0, P=$1) en la que se añade una constante aditiva (100, 1000) o multiplicativa (.001, .01). Como se aprecia en la figura superior, el modelo basado en la relación de los logaritmos se ajusta con gran precisión a los datos experimentales (tasa de cooperación en este caso), mientras que el modelo original no puede dar cuenta de los resultados.

Este tipo de estudios es sumamente interesante para llegar a entender la dinámica de los procesos de negociación y toma de decisiones del mundo real, y la percepción que se tiene de las cantidades manejadas ya sea por los actores involucrados o por el común de los mortales.

Posted in Economía, Psicología | Etiquetado: , , , | 6 Comments »

La esencia de la Ciencia es …

Posted by Carlos en junio 13, 2008

(Si la resolución horizontal de tu pantalla es de 1024 píxels o menor, haz click sobre la imagen para ver el desenlace final).

Posted in Biología, Ciencia, Comic, Física, Matemáticas, Psicología, Química | Etiquetado: , , | 4 Comments »

Conocimiento Peligroso: Cantor, Boltzmann, Gödel, Turing

Posted by Carlos en enero 21, 2008

Dangerous Knowledge - BBC“Conocimiento Peligroso” (“Dangerous Knowledge“) es el título de un documental de la BBC sobre cuatro grandes genios de las matemáticas cuya salud mental se deterioró durante el curso de su carrera científica, y que acabaron suicidándose: Georg Cantor, Ludwig Boltzmann, Kurt Gödel y Alan Turing.

La hipótesis subyacente en el documental es que de alguna manera fue la extrema brillantez de estos matemáticos la que les causó en última instancia la locura y el suicidio, debido a una progresiva inmersión en el mundo matemático que estudiaban, y a la interiorización de las implicaciones filosóficas de los resultados que obtuvieron. Se trata de una hipótesis un tanto simplista ya que no tiene en cuenta las azarosas circunstancias personales que rodearon la vida de cada uno de ellos, aunque ciertamente es posible que la forma en la que se volcaron hacia la investigación matemática jugara también su papel para el desenlace final. Es en cualquier caso una buena excusa para ver retazos biográficos de estas cuatro figuras de la ciencia.

El documental está disponible en YouTube organizado en 11 fragmentos, cada uno de entre 5-8 minutos de duración:

  • El Mensajero de Dios: Georg Cantor (1, 2, 3)
  • El Genio del Desorden: Ludwig Boltzmann (4, 5, 6)
  • Los Límites de la Lógica: Kurt Gödel (7, 8)
  • El Enigma: Alan Turing (9, 10, 11)

Un aspecto interesante del documental son los comentarios de algunos científicos relacionados con el tema, como Roger Penrose y Gregory Chaitin. Es divulgativo y poco profundo, pero entretenido de ver de rato en rato.

Posted in Calculabilidad, Ciencia, Matemáticas, Psicología | Etiquetado: , , , , , | 9 Comments »

Aleatoriedad y detección de mentiras

Posted by Carlos en noviembre 28, 2007

Hace algún tiempo mencionamos un curioso fenómeno asociado a la selección aleatoria de números por parte de sujetos humanos. Algún tipo de proceso cognitivo introduce un sesgo a la hora de seleccionar unos números frente a otros, como si tuviéramos una aparente percepción intuitiva de “complejidad” asociada a los mismos. Un fenómeno similar ha sido identificado como posible fuente de información complementaria para los detectores de mentiras.

Normalmente los interrogatorios realizados mediante polígrafos están diseñados para evitar falsos positivos (inocentes considerados culpables) a costa de producir más falsos negativos (culpables considerados inocentes). Sin embargo, una prueba conocida como SVT puede permitir aumentar la precisión de los resultados, tal como Ewout H. Meijer y colaboradores, de la Universidad de Mastrique, indican en un trabajo titulado

publicado en Psychophysiology. Básicamente un SVT consiste en presentar al sujeto interrogado diferentes preguntas sobre el delito objeto del interrogatorio, para las que se proporcionan dos opciones: la que corresponde con los hechos, y otra que no corresponde pero que es factible. Mezcladas con dichas preguntas hay otras cuyas dos respuestas son igualmente válidas. En los sujetos inocentes el patrón de respuesta es distintivamente aleatorio. Sin embargo, los sujetos culpables aun cuando intenten fingir ignorancia o amnesia muestran un patrón de respuestas claramente diferente, con una tendencia a evitar las respuestas correctas en favor de las factibles pero incorrectas. Este fenómeno fue identificado por primera vez en un trabajo de 2004 de Marko Jelicic y colaboradores (uno de ellos común al trabajo anterior), también de la Universidad de Mastrique titulado

publicado en Archives of Clinical Neuropsychology. La contribución del nuevo trabajo es mostrar como el uso de SVT en unión al polígrafo produce mejores resultados en términos de precisión en la detección que cualquiera de los dos métodos por separado.

Como nos han enseñado las películas policíacas, el crimen nunca paga, y como sabemos ahora, mucho menos si el criminal no tiene un generador cuántico de números aleatorios a mano.

Posted in Fisiología, Psicología | Etiquetado: , , | 1 Comment »

No por mucho escuchar a Mozart te volverás más inteligente

Posted by Carlos en abril 18, 2007

MozartUna de las creencias populares más extendidas es que escuchar música clásica ayuda al desarrollo mental de los niños pequeños. Versiones más fuertes -y con pretendida base científica- han llegado a afirmar de hecho que escuchar a Mozart puede incrementar (aunque sólo sea transitoriamente) las habilidades espaciales, e incluso incrementar en varios puntos el cociente intelectual a largo plazo. Es lo que se conoce como “efecto Mozart“, y aunque parezca increíble no es una leyenda urbana sin más, sino que surgió de un estudio aparentemente serio. Se trata concretamente de un trabajo de F. Rauscher y colaboradores, que se publico en Nature en 1993, y que se titulaba:

En aquel polémico estudio se mostraba como aparentemente la audición de 10 minutos de
una sonata de piano de Mozart suponía una mejora temporal de las habilidades en tareas como reconocimiento de formas o trabajos manuales. La mejora era estimable en 8-9 puntos de cociente intelectual en relación con experimentos de control en los que se oían instrucciones de relajación durante 10 minutos, o se estaba en silencio total durante ese periodo.

Aparte del uso comercial que la industria discográfica hizo de este estudio, se disparó también el número de propuestas de investigación más o menos serias en este ámbito. Para tratar de aclarar la situación, el Ministerio de Ciencia alemán formó un equipo de nueve expertos en neurología, psicología, educación, y filosofía, todos con grandes conocimientos de música. Los resultados de su estudio acaban de hacerse públicos (están disponibles aquí, en alemán), y la conclusión es rotunda: no existe el “efecto Mozart”.

Básicamente, este equipo ha sido incapaz de encontrar ninguna mejora permanente de habilidades o cociente intelectual, y los efectos transitorios no sólo no duraron más de 15-20 minutos, sino que eran idénticos a los que se conseguían con cualquier otro tipo de música (o incluso escucha de relatos) que fuera del agrado del oyente. Cosa diferente es si el sujeto recibe educación musical, o se le instruye para tocar un instrumento. En ese caso sí puede haber efectos beneficiosos a más largo plazo, aunque precisan que son necesarios estudios más completos.

En conclusión, salvo en el contexto de la técnica Ludovico, escuchar música clásica es fantástico, pero si te duermes escuchando a Mozart, no esperes despertarte siendo un genio.

Enviar a Blog Memes Enviar a del.icio.us Enviar a digg Enviar a fresqui Enviar a menéame

Posted in Música, Psicología | Etiquetado: , , | 5 Comments »

Experimento telepático: Piensa un número al azar entre 1 y 20…

Posted by Carlos en febrero 19, 2007

… y trataré de acertarlo. No garantizo que lo vaya a conseguir (no soy Uri Geller, que le vamos a hacer), pero creo que tengo buenas posibilidades. Venga, allá vamos, ¿preparado? El número que estás pensando es el … (no hay un smiley para redoble de tambores, lastima) … ¡diecisiete! Si no he acertado, espero tu compresión; quizás es que hay mucha actividad solar, o un flujo anómalo de neutrinos. Si he acertado (o si aunque haya fallado, el que estabas pensando es el 7, que ya sabemos que estas cosas son difusas), recuerda que como dice Anthony Blake, todo esto es fruto de tu imaginación.

Si he acertado con el diecisiete -cosa que probabilísticamente hablando es bastante posible, desde luego mucho más que el 5% de posibilidades que cabría esperar- es debido a un curioso fenómeno cognitivo, tal como el siguiente gráfico (tomado de Cognitive Daily) muestra. En el se comparan las respuestas proporcionadas por un ordenador, y por 347 personas a las que se preguntó por un número entre 1 y 20.

Comparación ordenador vs muestra humana

Evidentemente, no disponemos de generadores cuánticos de números aleatorios en el cerebro (o si los poseemos, no parece que los podamos explotar conscientemente), por lo que nuestra noción de azar o de aleatoriedad es subjetiva, y está sujeta a nuestra percepción de orden o de comprensibilidad. Son muchos los millones de años de evolución que llevamos a cuestas, y gracias a ellos estamos preparados para buscar patrones en el ruido o -en este caso- propiedades evidentes en los números. Consideremos por ejemplo lo siguiente: un número par tiene una propiedad muy evidente (la divisibilidad por 2) que en principio puede hacer que se perciba como menos “aleatorio”. De hecho, si se compara la frecuencia con la que un humano responde un número impar, ésta es notablemente superior a la de los números pares. Sin embargo, este efecto es en gran parte debido al 17. Si lo eliminamos de la lista de impares, la cosa queda mucho más equilibrada, y no hay diferencia estadísticamente significativa. ¿Qué tiene el 17 que no tengan otros impares? Algo muy importante: es primo. De alguna manera, no sólo somos capaces de percibir claramente que un número pequeño sea par, sino en general si es compuesto o no.

Comparación primos vs compuestos

La diferencia que se aprecia en la preferencia por números primos es estadísticamente significativa, incluso si se elimina el 17 de entre los primos. De alguna manera, parece que percibimos la naturaleza atómica (en el sentido etimológico) de los números primos. ¿Y por qué el 17 en particular? Podría ser que se tratara de algún fenómeno lingüístico (por ejemplo, responde rápido: “eche, eche, eche, ¿qué beben las vacas?”), pero la preferencia se da en diferentes idiomas, por lo que esto es descartable. Más razonable parece que se trate de un número cercano al límite superior que indicamos (20), y que los números primos más pequeños nos los encontremos más frecuentemente en nuestra experiencia cotidiana: tres colores tienen los semáforos, cinco dedos una mano, etc. El 7 tiene connotaciones numerológicas desde siempre, y eso puede explicar que sea el segundo favorito. El 17 se puede beneficiar de ser “extraño” en la experiencia cotidiana, y de incluir precisamente el 7.

En el ejemplo anterior, 62 personas de entre 347 eligieron el 17. La probabilidad de este evento es:

P = \left(\begin{array}{c} 347\\ 62\end{array}\right)\frac{1}{20^{62}}\cdot\left(\frac{19}{20}\right)^{285}

que viene a ser 3 entre un trillón. La probabilidad de que un número fijo cualquiera salga unas 17 veces (que sería el 5% de 347) es sin embargo de 1 entre 10, lo que da una idea de cómo de excepcional es nuestra querencia por el 17. Curiosamente, si nos piden un segundo número al azar, éste sí suele estar más o menos uniformemente distribuido. Cosas de la mente.

Enviar a Blog Memes Enviar a del.icio.us Enviar a digg Enviar a fresqui Enviar a menéame

Posted in Matemáticas, Psicología | Etiquetado: | 18 Comments »

“Tócala de nuevo, Sam”: nuestro cerebro reproduce internamente acciones al oír el sonido asociado

Posted by Carlos en enero 15, 2007

Quien haya leído la novela de Anthony Burgess “La naranja mecánica“, o haya visto la película homónima de Stanley Kubrick, recordará como Alex, el protagonista, es sometido a una terapia de aversión a la violencia denominada el método Ludovico. Dicha terapia consiste en la administración de ciertos fármacos que le provocan náuseas, a la par que le obligan a ver escenas violentas. El resultado es una asociación mental profunda entre el objeto de estas escenas y la sensación de náuseas, lo que le inhibe de todo comportamiento violento. Como efecto secundario de esta terapia, Alex desarrolla también aversión a su amada Sinfonía Nº 9 de Beethoven, dado que era el sonido asociado a las escenas durante el tratamiento.

Lo que la anterior premisa refleja es una visión mecanicista del comportamiento humano, similar al caracterizado por el fisiólogo ruso Iván Pávlov. Es fácil encontrar este patrón de comportamiento en diferentes animales, y de hecho las técnicas de adiestramiento de los mismos se basan en muchos casos en esta idea de asociar estímulo sensorial con acción. Los ejemplos abarcan incluso a parientes cercanos nuestros como los chimpancés, pero no se tenía constancia científica clara de hasta qué punto podría ser también el caso en humanos, en particular en lo relativo a estímulos sonoros. Dicha constancia está ahora disponible en un trabajo realizado por Amir Lahav, de la Harvard Medical School, y colaboradores de la Boston University y de los Laboratorios Haskins. Este trabajo se titula:

y ha sido publicado en el Journal of Neuroscience. Era conocido que cuando observamos a alguien realizar una acción, nuestro cerebro despliega una actividad similar a la que tendría de ser nosotros los que realizáramos dicha acción. En este trabajo se ha buscado explorar el grado de asociación sonora. Para ello se ha tomado a un grupo de personas sin conocimientos de música, y se las ha entrenado para tocar al piano una breve composición de unos 20 segundos. Posteriormente, se realizaron resonancias magnéticas funcionales de los individuos mientras escuchaban la pieza para la que habían sido entrenados, una pieza diferente pero con las mismas notas, y una pieza totalmente desconocida. Los resultados indican que al escuchar la composición conocida, no sólo se activan las zonas del cerebro responsables de la audición, sino también zonas relacionadas con el comportamiento motor (no las primarias, ya que a los participantes en el experimento se les había dicho explícitamente que no movieran los dedos como si tocaran mientras escuchaban la música). La diferencia era muy acusada en el caso de la composición desconocida, y menos en el caso de la composición similar.

Los resultados anteriores muestran la existencia de redes de sonido-acción que pueden activarse de manera instintiva, aunque la acción no se llegue a completar por nuestra voluntad consciente. Es fácil ver la utilidad que este tipo de mecanismos puede tener en términos evolutivos (por ejemplo, correr al escuchar el rugido de una fiera), pero es más interesante su posible utilidad en la adquisición del habla, ya que puede constituir una especie de bucle de realimentación motor durante la percepción del lenguaje hablado.

Enviar a Blog Memes Enviar a del.icio.us Enviar a digg Enviar a fresqui Enviar a menéame

Posted in Antropología, Psicología | Etiquetado: , , | 2 Comments »

“Dame la mano, cariño”: regulación de la respuesta neuronal a las amenazas

Posted by Carlos en enero 2, 2007

Que los seres humanos somos animales gregarios es algo bien evidente. De vez en cuando surgen “ovejas díscolas”, pero nuestras pautas de comportamiento son mayoritariamente sociales, y esto es algo que tenemos grabado a muy bajo nivel en nuestras mentes. Por ejemplo, ya se comentó hace algún tiempo un trabajo que mostraba la evolución de las conductas altruistas. Recientemente ha salido publicado otro trabajo realmente curioso que muestra como la tendencia a vivir en parejas estables es algo profundamente arraigado en nuestros cerebros. El trabajo en cuestión ha sido realizado por James A. Coan y colaboradores, de las Universidades de Virginia y de Wisconsin-Madison, y tiene por título:

El trabajo ha sido publicado en la revista Psychological Science, y en él se estudia el efecto atenuador que en la percepción de una amenaza tiene la presencia de la pareja de uno. Concretamente, el experimento ha consistido en someter a un grupo de 16 mujeres casadas a pequeñas descargas eléctricas, midiendo en todo momento su respuesta neuronal mediante resonancia magnética funcional. Se comprobaron diferentes niveles de respuesta según el sujeto del experimento tuviera sujeta la mano de su pareja, la de un desconocido, o la de nadie. La respuesta al peligro -la descarga eléctrica en este caso- estaba más atenuada (se afrontaba mejor la amenaza) en el primer caso, y sólo ligeramente si era un desconocido quien ofrecía la mano. Curiosamente, se puedo constatar también una correlación en la intensidad de la respuesta neuronal con la “calidad” del matrimonio, estimada mediante cuestionarios psicológicos previos.

Los resultados del experimento no son contrarios a la intuición, pero indudablemente tiene valor científico el constatar una actividad neuronal diferencial en este ámbito. Y es que se demuestra una vez más que el matrimonio tiene mucho de química.

Env�a a Blog Memes Env�a a del.icio.us Env�a a digg Env�a a fresqui Env�a a menéame

Posted in Antropología, Psicología | Etiquetado: , | 6 Comments »