La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

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“Signal to Noise” de Eric S. Nylund

Publicado por Carlos en febrero 4, 2011

'Signal to Noise' de Eric S. Nylund“Signal to Noise” fue en 1998 el debut en la ciencia ficción de Eric S. Nylund, novelista estadounidense nacido en 1964 y conocido por sus novelas ambientadas en el universo de Halo, el celebérrimo videojuego. Se trata de una novela que conjuga elementos de cyberpunk (o hyperpunk, como la mercadotecnia editorial quiso promocionar), primer contacto, y en menor medida, ciencia ficción dura, y que nos envuelve en una trama llena de intriga y tecnología, no exenta de crítica socio-económica.

La novela se desarrolla en un futuro cercano. A principios del siglo XXI un megaterremoto sacudió no sólo la corteza terrestre sino los propios cimientos de nuestra sociedad actual. El estado de desastre causado por el temblor y los tsunamis que le siguieron pusieron al borde del colapso las estructuras de gobierno de las naciones de la Tierra. La reconstrucción se produjo a través de la emergencia de ciudades-estado, pequeños imperios que absorbieron los recursos de las regiones circundantes, se dotarón de legislación, y presionaron a los gobiernos para obtener una mayor autonomía. La actividad económica dirigía el funcionamiento de estas ciudades, controladas por mega-corporaciones. Para proteger su situación dominante, estas mega-corporaciones crearon la Oficina de Control Corporativo (CCO por sus siglas en inglés). La CCO de cada ciudad controla quién accede al mercado global, y cada empresa que desea incorporarse a la misma debe pasar por un largo proceso burocrático que pocas sobreviven.

A nivel social nos encontramos asimismo con un entorno igualmente competitivo. El sistema educativo público ejerce una enorme presión selectiva sobre los estudiantes, de los cuales sólo una pequeña parte va pasando de curso (y el curso en el que te quedes determinará el trabajo que realices y en último extremo tu posición social). El protagonista de la historia es Jack Potter, un informático que logró superar el último curso (gracias a su valía intelectual y a su capacidad de infiltrarse en computadores para allanarse el camino) y entrar en la Academia, una élite universitaria dedicada a la investigación. Jack está especializado en criptografía y anhela obtener una posición permanente en la Academia. Mientras no lo consiga debe encargarse de obtener fondos para su investigación vendiendo sus servicios al mejor postor (y no siempre para cosas legales).

La historia arranca cuando Jack Potter llega un día a su oficina y la encuentra precintada por la NSO, la Oficina de Seguridad Nacional de los EE.UU., una agencia que combina aspectos de la NSA, el FBI y la CIA, y que ejerce un poder casi omnimodo sobre la sociedad. Jack es interrogado por DeMitri, un agente de la NSO que sondea su mente en busca de información sobre el allanamiento que ha tenido lugar en la oficina. La situación de Jack no es fácil debido a que sus padres desertaron a China (el nuevo oponente de los EE.UU. en ese mundo bipolar) cuando éste era pequeño, y su tio Reno está en búsqueda y captura por ser espía chino. Jack no puede sin embargo dar una explicación de por qué alguien querría entrar en su oficina. Su trabajo se centra en refutar los métodos criptográficos de Brunner, otro investigador de la Academia que compite con él por la plaza permanente, pero al que no considera responsable del allanamiento. Tras el interrogatorio Jack entra por fin a su oficina y se reune con Isabel, una compañera de la Academia especializada en datapaleología a la que le cuenta los resultados de su investigación: convencido de que los métodos criptográficos comúnmente empleados son tan retorcidos que serían capaces de encontrar señales donde sólo hay ruido, Jack los ha aplicado a un gran conjunto de datos de ruido natural (espectros de nebulosas, señales de púlsares, variaciones del fondo de microondas, …), y efectivamente ha encontrado patrones; para su sorpresa el patrón es sin embargo una señal cíclica que se repite en todas esas fuentes inconexas entre sí. Con la ayuda de Isabel logra eventualmente descifrar dicha señal: se trata de un esquema electrónico de propósito desconocido. La trama se complica cuando Jack recibe la visita sorpresa en su apartamento de Reno, efectivamente un agente chino que tras drogar a Jack le implanta un dispositivo en el cerebro. Dicho dispositivo es mucho más sofisticado que el implante que Jack y otros miembros de la elite ya tienen para poder interactuar con las “burbujas” (sistemas informáticos dotados de una interfaz de realidad virtual completamente inmersiva). Además de amenazar con freirle el cerebro, el nuevo implante le permite a Jack descubrir que las cosas no son como el pensaba en la Academia, ni con respecto a la historia que le contaron sobre sus padres.

Con todo, el evento más importante tiene lugar cuando consigue hacer funcionar el circuito electrónico codificado en la señal. Dicho dispositivo resulta ser un dispositivo de comunicación FTL a través del cuál recibe el saludo de un alienígena que se identifica como Wheeler, que dice provenir de Canopus, y que está interesado en comerciar con información. En esa primera transacción Jack le ofrece información sobre el ADN humano, y Wheeler le proporciona una enzima capaz de optimizar el ADN. Esta enzima es enormemente valiosa, por lo que Jack, Zero -un  genetista amigo de Jack- e Isabel, deciden comercializarla e intentar incorporarse a la CCO. La NSO les pisa sin embargo los talones y finalmente deben huir de EE.UU. a Holanda. A pesar de ello, Jack no deja de ser acosado ni por la NSO, ni por agentes chinos. El cambio de personalidad de Isabel una vez que toma la enzima contribuye a acrecentar la paranoia de Jack, que no sabe en quién confiar. En una nueva transacción con Wheeler obtiene un dispositivo cuántico que -no sin dificultad- consigue hacer funcionar. Éste resulta ser un decodificador con el que puede acceder a otras señales en el ruido, y a través de él contacta con unos alienígenas con los que intercambia el diseño del dispositivo por un tratado matemático. A diferencia del amistoso Wheeler, estos alienígenas se muestran enormemente recelosos y reacios a dar cualquier información sobre ellos y su posición. ¿De qué tendrán miedo? Poco a poco descubrirá el motivo, y cómo toda la manipulación a la que está siendo sometido por las potencias terrestres no es nada frente a la agenda oculta de Wheeler…

Como comentaba al principio, estamos ante una novela que durante una gran parte de la narración nos ofrece una historia de acción, intriga y espionaje con ingredientes de ciencia ficción y una sociedad distópica de fondo. A medida que se desarrollan los acontecimientos el elemento de ciencia ficción es cada vez más dominante hasta acabar en un clímax de enorme intensidad en el que la supervivencia de la Tierra está en juego. Nylund tiene un grado en química y un máster en física, y aprovecha su formación para trufar de detalles la descripción científica de los diversos elementos que aparecen en la trama. Aparte de ello, subyace en la historia una critica a una versión radical y deshumanizada del libre comercio. El personaje principal está descrito con gran riqueza, y nos es fácil tanto empatizar con él como comenzar a detestar a sus múltiples oponentes por el egoísmo de estos (y en el caso de Wheeler por más cosas). En conjunto, una novela muy recomendable.

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“Dentro del Leviatán” de Richard Paul Russo

Publicado por Carlos en diciembre 28, 2010

Dentro del Leviatán (Richard Paul Russo)Richard Paul Russo (al que no hay que confundir con el también novelista Richard Russo) es un escritor estadounidense de ciencia ficción nacido en 1954. Aunque en los últimos años no se ha prodigado en exceso (más allá de algunos relatos cortos), en su haber tiene el ser ganador en dos ocasiones del premio Philip K. Dick, la primera vez con su novela Subterranean Gallery en 1989 y la segunda vez en 2001 con la novela que nos ocupa, “Dentro del Leviatan”. Este título es una traducción de aquél con el que se publicó la novela en el Reino Unido (Unto Leviathan), distinto del original Ship of Fools (“La nave de los locos” es de hecho el título de la tercera y última parte en las que se divide la novela). Esta elección es acertada, ya que -a pesar de la carga alegórica del original- el título británico resulta mucho más evocador y captura mejor la atmósfera inquietante del libro, haciendo referencia directa a uno de los temas subyacentes a la historia: el Mal.

La historia se nos muestra en todo momento en primera persona a través de Bartolomeo Aguilera, asesor de Nikos Costa, a la sazón capitán de la Argonos, una gigantesca astronave generacional. A bordo de la Argonos viven miles de personas organizadas en una rígida estructura social de dos niveles (tanto alegóricamente como por su situación física en la nave): los inferiores, encargados de las tareas manuales más duras, y los superiores, que conforman una suerte de aristocracia y que controlan los destinos de la nave. Esta última clase, a la que pertenece Bartolomeo, no es sin embargo monolítica: dentro de la misma se encuentran los diferentes miembros de la tripulación y la capitanía, los historiadores, y sobre todo la Iglesia. Esta última juega un papel central en la vida de la nave. Dirigida por el obispo Soldano, ejerce una notable influencia tanto en la toma de decisiones (a través de su participación en el Consejo Ejecutivo que dirije los destinos de la Argonos) como socialmente a través de su actividad eclesial. Este papel preeminente proviene tanto del hecho de que una gran catedral ocupe el espacio central de la astronave, como del hecho de que el paso de los siglos (y una gran revuelta -el Repudio- que ocurrió casi tres siglos atrás y en la que se destruyeron los diarios de navegación) haya hecho olvidar el objetivo inicial de la misión. Desde el punto de vista del obispo Soldano, la Argonos ha existido desde el principio de los tiempos y su misión es evangelizar los mundos que encuentren (cosa que en el último encuentro, 15 años antes del comienzo de la narración, condujo a un desenlace sumamente negativo).

La primera parte de la novela se titula “Insurrección”. En ella vemos la tensa situación política en la que se desenvuelve el Consejo Ejecutivo, con el capitán Costa en una situación de gran debilidad y el obispo anhelando hacerse con la capitanía. A esta situación se une la tensión social y el descontento de la clase baja, oprimida por la clase alta. Los eventos se desencadenan a partir del descubrimiento de un mundo -bautizado como Antioquía por el obispo- que parece habitable y en el que se ha detectado una señal de comunicaciones muy básica, una especie de baliza. Esto sugiere que el planeta está o al menos estuvo habitado en algún momento. La nave toma rumbo hacia Antioquía y se organiza un grupo de exploración en el que toma parte Bartolomeo como hombre de confianza del capitán y la Madre Verónica como representante del obispo. Antes de partir, Pär Lundkvist -un enano de la clase baja amigo de Bartolomeo- le confía la existencia de un plan para que una grupo de inferiores escapen de la Argonos para establecerse en Antioquía; la participación de Bartolomeo es esencial para la viabilidad de dicho plan, ya que él tiene acceso a los códigos necesarios para acceder a las lanzaderas, por lo que le solicita su ayuda. Bartolomeo no responderá a dicha petición sin embargo antes de explorar el planeta. Cuando el contingente de exploración baja por fin a tierra lo que encuentran resulta tremendamente turbador: asentamientos deshabitados con extrañas construcciones primero, una enorme fosa de esqueletos humanos más tarde, y finalmente el más terrible descubrimiento, un edificio de cristal bajo el que hay una gran sala repleta de esqueletos de hombres, mujeres y niños, mutilados y ensartados en ganchos de metal. Esta terrible visión impresiona profundamente a la Madre Verónica y a Bartolomeo, y cuando el Consejo determina que deben abandonar el planeta cuanto antes, surge en Bartolomeo la determinación de participar en el motín. Dicho motín será sin embargo un fracaso y Bartolomeo acabará en prisión como uno de los cabecillas del mismo.

El encarcelamiento de Bartolomeo dura meses hasta que tiene lugar el descubrimiento que marca la segunda parte de la novela (“La nave muerta”). La Argonos encuentra en su rumbo una gigantesca nave alienígena sin señales de vida o actividad. El capitán -inmerso nuevamente en enormes dificultades políticas- ordena rápidamente la liberación de Bartolomeo y los demás cabecillas de la insurrección (a los que realmente nunca se llegó a someter a juicio), ya que precisa de éste para liderar como representante suyo una exploración de la nave alienigena. Ante la amenaza de un nuevo encarcelameniento (y con la amistad con Nikos irreparablemente rota), Bartolomeo accede a ello y tras una tensa reunión del Consejo se acuerda la composición del grupo explorador. Cuando dicho grupo llega a la nave -que ya había empezado a ser explorada y que se había cobrado varias víctimas mortales en diversos accidentes- Margita Cárdenas, uno de los miembros de la tripulación, le hace partícipe de dos confidencias. La primera es que aunque la Argonos está estacionada a una distancia constante de 3 000 km de la nave alienígena, cada dos días deben rectificar la posición ya que la distancia entre ellas se reduce por causa aún no explicada. La segunda es que el hallazgo de la nave alienígena no fue casual: horas después de que el grupo de exploración hubiera llegado a Antioquía, la baliza que les llevó a allí comenzó a emitir una señal compleja y altamente direccional. El análisis de la misma indicaba que no había ninguna estrella en esa dirección en cientos de años luz, por lo que el capitán decidió seguir el camino de la misma con propulsión convencional y los sensores a máxima alerta. Fue eso lo que les llevó a descubrir la nave alienigena. Estas inquietantes revelaciones se unen al desasosegante aspecto de la nave alienígena, cuyo interior está repleto de grandes salas sin calor, atmósfera ni gravedad, conectadas por oscuros pasillos de proporciones no humanas. La exploración se demuestra sumamente peligrosa, debido a la repentina presencia de intensa gravedad al pasar a ciertas salas, y a la existencia de extrañas barras de propósito desconocido que cruzan algunas estancias y de paredes rugosas que pueden rasgar los trajes presurizados. Eventualmente se encuentran cámaras de aire que separan estancias con ambiente de vacío espacial con salas que extrañamente tienen una gravedad, temperatura y composición atmosférica adecuadas para los humanos. Es en una de estas salas en la que hallan a una anciana aparentemente perturbada y cuyo idioma no entienden. A pesar de su agresivo comportamiento, consiguen sedarla y llevarla a la Argonos. El debate surge entonces en el Consejo sobre qué hacer, si alejarse a toda velocidad de la nave como propugna la Iglesia (que la ve como recipiente del Mal), o intentar explorarla de alguna manera por si hay en ella más humanos (como sostiene Bartolomeo). La solución de consenso encontrada se revelará como enormemente desafortunada una vez se revele el ominoso secreto que la nave oculta en su interior…

Estamos ante una obra muy bien desarrollada que combina los escenarios de astronave generacional con los de primer contacto, y en la que es inevitable trazar relaciones con películas como “Alien” y “Event Horizon”, e incluso con novelas como “Cita con Rama”. El poder y las fricciones sociales son dos de los temas que Russo emplea para mover la trama, pero posiblemente el tema subyacente principal es la existencia del Mal, incluso a escala cósmica. Esta existencia (no tanto como dualidad frente al Bien, sino como realidad independiente) no necesariamente ha de ser interpretado desde una perspectiva religiosa, aunque Russo emplea al obispo Soldano y fundamentalmente a la Madre Verónica, uno de los personajes centrales y mejor elaborados, como vehículo para presentar ideas sobre dicho Mal. De hecho, una de los grandes aciertos de Russo es dejar abiertos a la imaginación del lector muchos aspectos de los alienígenas y de su nave. El desenlace de la novela es frenético una vez se revela parte de lo que se oculta en el interior de la nave, y se alcanza un climax de enorme altura y tensión (y con algunas perlas como una frase del obispo que -con ayuda de la imaginación del lector- conducen a conclusiones muy inquietantes). En resumen, un libro muy recomendable, dignísimo ganador del PKD, y que ha hecho que ponga a otras novelas de Richard Russo en el punto de mira.

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“Code of the Lifemaker” de James P. Hogan

Publicado por Carlos en agosto 21, 2009


Code of the Lifemaker es una novela de James P. Hogan, el prolífico –y en los últimos tiempos controvertido– escritor británico. Es fundamentalmente una pieza de ciencia-ficción dura que el autor emplea como vehículo para explorar el rol del individuo en la sociedad, los choques de culturas, así como el conflicto entre ciencia y superstición, todo ello aderezado con acción e intrigas en un apasionante entorno alienígena como telón de fondo.

Decía un celebérrimo director cinematográfico que si en una película no sucede nada interesante en los primeros 30 segundos, el abandonaba la sala. No es fácil trasladar esta idea al mundo literario, ya que hay grandes obras cuyo arranque pone a prueba al lector, pero si algo puede decirse de Code of the Lifemaker es que no adolece de este problema. El prólogo con el que comienza la novela es uno de los hitos de la ciencia-ficción, y ha llegado a ser publicado como pieza separada en antologías de cuentos cortos del autor. Todo comienza hace 1,1 millones de años, en algún sistema estelar situado a 1 000 años luz de la Tierra. Una sonda automatizada de una civilización alienígena llega a un planeta virgen con el objeto de explotar sus recursos mineros. Para ello emplea un patrón de auto-replicación: una plétora de robots de diferentes tipos se afanan en la construcción de una factoría cuyo propósito inicial es la fabricación de robots análogos. Estos robots serán despachados para la construcción de una segunda factoría idéntica a la primera, y así sucesivamente. Tras un cierto número de replicaciones, cada factoría pasa a modo de explotación, extrayendo materia prima del terreno, procesándola y manufacturando las naves de carga en las que los bienes producidos serán devueltos al sistema de origen. El patrón de replicación da lugar a un crecimiento exponencial de los centros de explotación, convirtiendo toda la superficie del planeta en una planta industrial en apenas 50 años. En ese momento, la sonda embarca al contingente principal y procede al siguiente planeta. Desafortunadamente para la sonda (y para la civilización que la construyó, que pereció en el evento) una estrella se vuelve supernova en la proximidad, y el baño de radiación daña profundamente los sistemas y programas de la nave. Cuando 100 000 años después la sonda llega al primer cuerpo celeste en el que puede aterrizar y comienza la rutina de explotación, la situación se descontrola irreversiblemente. La capacidad de auto-replicación se mantiene, pero los fallos en los programas y en los sistemas de producción hacen que finalmente se desencadene un proceso evolutivo: empiezan a surgir robots con ligeras variaciones que compiten por los recursos materiales y por el acceso a las plantas de ensamblaje. Esta presión selectiva provoca la aparición de formas complejas de auto-defensa y replicación efectiva, así como patrones de comportamiento social, especiación y relaciones simbióticas. Una ecología robótica en la que –salvo el componente orgánico– todos los ingredientes de lo que consideramos vida están presentes.

Tras el cautivador prólogo, la novela arranca en un futuro muy próximo al actual (segunda década del s. XXI) y se divide inicialmente en dos hilos de acción. El primero tiene lugar en la Tierra, y se centra en Kart Zambendorf, un mentalista muy hábil. Gracias a dicha habilidad y a la del equipo de colaboradores que le rodea, Zambendorf es capaz de mantener una imagen de autenticidad en sus supuestos poderes ESP, lo que le permite una gran popularidad así como influyentes contactos en la GSEC –General Space Enterprise Corporation– una poderosísima megacorporación. A través precisamente de la GSEC se le plantea la idea de participar en una misión de la NASO (la North Atlantic Space Organization, resultado de la fusión de la ESA, la NASA y la OTAN) a Marte. Su papel sería oficialmente el de experimentar con sus poderes ESP sobre distancias interplanetarias, lo que indirectamente daría cobertura mediática a la misión y permitiría a la GSEC promocionar la futura colonización de Marte. Para sorpresa de Zambendorf, que aceptó la idea pensando que la NASO la descartaría, ésta se muestra favorable a la misma y contacta con Gerold Massey –un afamado psicólogo, ilusionista aficionado, y especializado en desenmascarar a videntes y otros farsantes– para que también forme parte de la misión.

Enterados de la composición de la tripulación (formada por un equipo multidisciplinar de científicos, muy diferente del que el perfil de la misión sugiere), la GSEC intenta desactivar a Massey desde el más alto nivel, lo que despierta el recelo de Zambendorf. Tanto más cuando al llegar a la estación en órbita en los días anteriores al comienzo del viaje advierten que un importantísimo contingente militar viajará con ellos. Cuando finalmente averigua que el equipamiento de los militares incluye vehículos para desplazarse por superficies heladas y densas atmósferas, todos los cabos quedan atados: esa misión no irá a Marte sino más bien a alguno de los satélites del Sistema Solar exterior. El anuncio público de esa “profecía” fuerza a la NASO y a la GSEC a reconocer abiertamente que el destino final del la misión no es Marte sino Titán. Más aún, se revela que las sondas de exploración que se han acercado al satélite han descubierto lo que parecen ser los restos de fábricas de origen extraterrestre, así como numerosos robots, aunque extrañamente ningún signo de los alienígenas que los construyeron. El posterior análisis de la información recopilada en relación a los tipos de robots detectados, así como a su comportamiento lleva a la sorprendente conclusión de que esas máquinas constiyen la biosfera de Titán. La especie dominante recibe el nombre de taloides, por Talos, el hombre de bronce de la mitología griega, creado por Hefestos y guardián de Creta.

Paralelamente a lo anterior, los acontecimientos se desarrollan en la superficie de Titán, cuyos habitantes se encuentran en un régimen feudal similar al de la Edad Media. El protagonista principal es Thirg, un filósofo que tiene en la duda y en el anhelo de conocimiento su razón de ser. Esto le causa problemas con las estructuras de poder de Kroaxia, su nación, y fundamentalmente con los jerarcas religiosos. La creencia oficial es que el mundo es plano, y que detrás del manto de nubes que perennemente cubre a Titán no hay nada. Se venera asimismo al Creador de Vida, el ser que creó la primera máquina (y que por lo tanto no era una máquina, la única forma de vida conocida para los taloides). Esto no casa con el conocimiento que a través de los viajeros había adquirido Thirg y que le indica que el mundo es en realidad esférico, pues alguno de los viajeros que se aventuró mucho hacia al Este llegó a ciudades que se encontraban al Oeste. Este pensamiento le lleva a conjeturar que si no hay barreras físicas sobre la superficie tampoco puede que las haya en los cielos, y que detrás de las nubes haya otros mundos, quizá habitados también. Estas ideas le llevan al terreno de la herejía, por lo que debe huir de Kroaxia hasta Cartoghia, una pequeña nación cuyo rey ha instaurado una suerte de pensamiento libre, y en la que inventores y filósofos perseguidos en otras naciones buscan refugio.

Avisado por su hermano Groork de la inminencia de su arresto y ayudado por un pequeño grupo de soldados de Cartoghia, Thirg comienza su huida perseguido por un gran contingente de tropas de Kroaxia. El destino quiere que en una zona desértica fronteriza y cuando ya el encuentro con los perseguidores parecía inminente, un módulo de superficie terrestre haga acto de presencia para establecer el primer contacto. Para los taloides este módulo es una criatura viva y desconocida, un gigantesco dragón que baja de los cielos emitiendo una misteriosa luz violeta. El asombro aumenta cuando ven que junto al dragón están los que parecen ser sus sirvientes, unas extrañas criaturas con carcasa flexible en cuyo interior una masa de aspecto gelatinoso brilla con un intenso calor. Ajenos a este encuentro, el ejército de Kroaxia inicia el ataque sobre los fugitivos, lo que provoca la respuesta armada terrestre y la inmediata e irremisible destrucción del contingente kroaxiano. El asombro de los absortos taloides no cesa cuando finalmente comprenden que los que creían sirvientes del dragón son en realidad los visitantes, y que de hecho el dragón no es más que la obra de éstos, seres vivos que no son máquinas, y que son capaces de crear máquinas. ¿Serán los Creadores de Vida?

Tras el contacto inicial, y una vez que se desarrolla un sistema de traducción (los robots se comunican entre sí mediante ultrasonidos), se concierta una reunión con Kleippur, rey de Cartoghia, para transmitirle los deseos de los terrícolas (“lumianos” para los taloides, debido a su intenso brillo infrarrojo): colaboración para explotar las factorías alienígenas, a cambio de tecnología terrestre (por ejemplo, armamento). Kleippur rechaza sin embargo este trato: el desea que los terrestres les proporcionen conocimiento de sus artes de fabricar vida (es decir, que les enseñen a desarrollar tecnología). Un acuerdo de estas características está fuera de lugar tanto para los dirigentes políticos de la Tierra como para GSEC, que espera obtener billones de la explotación de Titán, por lo que la dirección de la misión decide comenzar una aproximación en los mismos términos con Eskenderom, rey de Kroaxia, mucho más receptivo a la idea puesto que ambiciona conquistar toda Robia (nombre que los taloides le dan a Titán). Sin embargo, la jerarquía religiosa es un contrapoder importante que puede comprometer la realización del plan, por lo que se decide neutralizarla buscando un sumo sacerdote más maleable, al que se aupará gracias a los “milagros” de la tecnología terrestre. Ante la perspectiva que se cierne sobre los taloides, Massey y Zambendorf unirán esfuerzos para conseguir que no acaben como meros esclavos de la Tierra.

Tal como comentaba al comienzo, el desarrollo argumental de la novela incide en la relevancia del individuo frente a la masa, y en la importancia del pensamiento crítico y la ciencia frente a la superstición. No es por ello sorprendente que el telón de fondo guarde bastantes similitudes con la Edad Media. A pesar de que esto supone una visión un tanto antropocéntrica de una civilización alienígena, cabe destacar que tanto el escenario físico (Titán) como la naturaleza de los taloides proporcionan constantemente la oportunidad de hacer volar la imaginación. Máxime cuando gran parte de la acción se nos muestra desde el punto de vista de los taloides, para quienes los humanos son extrañas criaturas que necesitan estar permanentemente bañadas en gases corrosivos a alta temperatura, y cuyo mundo es tan caliente que hay océanos de hielo fundido y el metano sólo existe como gas. Para los taloides las máquinas están vivas, los dispositivos electrónicos de los humanos son “vegetales”, y perciben que el anhelo de los humanos es “domesticar” los bosques salvajes.

La ambientación está muy bien conseguida (destaca el habla medievalizada de los personajes), hay intrigas tanto entre los humanos como entre los taloides, y un amplio abanico de personajes que tienen un papel importante en la trama. A pesar de haber sido publicada originalmente en 1983, y obviando un par de anacronismos sin importancia (e.g., todavía existe la Unión Soviética) la novela aguanta impertérrita el paso del tiempo sin perder frescura. En resumen, una muy recomendable novela para todos los amantes de la ciencia-ficción.

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“Spin” de Robert Charles Wilson

Publicado por Carlos en agosto 6, 2008

Spin (Robert Charles Wilson) Spin es la novela con la que Robert Charles Wilson, estadounidense afincado en Canadá y con una larga trayectoria a sus espaldas, ganó en 2006 el Premio Hugo. El punto de partida de la historia es muy atractivo: una noche de otoño de un año indeterminado del presente la Luna y todas las estrellas desaparecen de la vista, y todos los satélites que orbitan la Tierra caen al suelo. El planeta ha sido envuelto en una barrera (o más apropiadamente, una membrana, como luego se demostraría) denominada el Spin. La falta de información debida a la disrupción de comunicaciones causa un primer momento de gran incertidumbre hasta comprobar que el Sol (al fin y al cabo una estrella más) se hace visible al amanecer. No es el fin del mundo, máxime cuando se comprueba que aparentemente la Luna sigue en su sitio a juzgar por la normalidad de las mareas, pero el extraordinario fenómeno demanda explicación y empieza a suscitar todo tipo de reacciones, entre las que destaca el surgimiento de un culto religioso que lo interpreta como señal divina, quizás marcando el comienzo del Apocalipsis.

La historia se centra en tres personajes, Diane y Jason Lawton, hermanos, y Tyler Dupree, amigo de la infancia y cuyo punto de vista es el que narra la trama. Los hermanos Lawton son de familia adinerada y poderosa, sobre todo a partir de que su padre E.D. Lawton reinvente las redes de telecomunicaciones a partir de globos aerostáticos, y eventualmente alcance un nivel de influencia del más alto nivel político. Extremadamente inteligente y con un enorme tesón, Jason dedicará su vida a intentar entender la causa y finalidad del Spin, cuyo origen no natural queda claro en el momento en el que se descubren unos objetos desconocidos orbitando sobre los polos, y un fallido ataque termonuclear sobre los mismos provoca una momentánea fluctuación de la membrana. La creación del Spin se atribuye a unas entidades denominadas los Hipotéticos, a falta de mejor nombre. Se descubre que el Sol que se ve no es más que una simulación generada por el Spin para mantener las condiciones de habitabilidad en la Tierra, pero el descubrimiento más asombroso se produce cuando a partir del testimonio (inicialmente desechado por absurdo) de astronautas en órbita en el momento de la aparición de la membrana y de los datos de sondas lanzadas con posterioridad, se llega a la conclusión de que el Spin está introduciendo una distorsión temporal: cada segundo en la Tierra corresponde a 3.17 años fuera de la membrana. Esto lleva a dos conclusiones inmediatas: (i) el Spin es a la vez la causa y el remedio al problema, proporcionando un apantallamiento protector para toda la radiación letal que la Tierra recibiría de estar desprotegida frente al gradiente temporal, y (ii) en el lapso de una generación el Sol se tornará una gigante roja que engullirá a la Tierra.

La constatación de este hecho, a la vez que espada de Damocles sobre la Humanidad proporciona posibilidades inimaginables: puede intentarse la terraformación de Marte en el lapso de unos años. Sucesivas oleadas de microorganismos cada vez más complejos son lanzados en dirección al Planeta Rojo. Debido a la distorsión temporal, un segundo en la tierra después de atravesar la membrana, los envíos ya han llegado a Marte; una hora después llevan milenios reproduciéndose; al cabo de un año en la Tierra han pasado casi 100 millones de años de evolución. Los cambios inducidos por la creciente biosfera marciana, y la evolución del Sol, desplazando la zona habitable del Sistema Solar hacia fuera, permiten que eventualmente se envíen colonos a Marte como salvaguarda de la civilización terrestre. No habrán de pasar muchos años hasta que se den dos acontecimientos cruciales. Marte, un mundo ya con una desarrollada civilización, se ve envuelto a su vez por una membrana de Spin, y poco antes de ello envían a la Tierra a un emisario que porta una propuesta que puede dar respuestas sobre el Spin: lanzar al espacio una colonia de organismos autorreplicantes que medrarán en los fríos cuerpos de la Nube de Oort, y de allí se desplazarán a otras estrellas, creando una red de cómputo de escala galáctica que recopilará información sobre otros planetas con membranas de Spin, y su evolución a largo plazo.

A pesar de que las anteriores pinceladas hagan pensar en una obra de ciencia-ficción hard, hay algunas consideraciones que hacer. Suele comentarse a menudo que la literatura de ciencia-ficción adolece de personajes planos y poca profundidad narrativa. Este tópico no anda desencaminado en ocasiones, lo cual no es óbice para que su máxima expresión haya producido algunas de las más grandes gemas del género. Pensemos por ejemplo en el añorado Robert L. Forward, cuyos personajes eran poco más que instrumentos al servicio de un grandioso escenario de ficción científica. Bien es verdad que no todos los autores tienen el talento para componer un mundo que haga volar la imaginación, alienígenas que provoquen asombro, o tramas de escala cósmica que enganchen al lector, y es en esos casos en los que las deficiencias de caracterización se hacen más evidentes. Una de las reacciones ante esta situación es que los autores intenten compensarla trufando la historia de vivencias de los personajes, en un intento de dotarlos de profundidad y relieve. El peligro viene de la sobrecompensación, que a veces hace que el resultado sea un drama con un telón de fondo de ciencia-ficción. Un ejemplo notable de esto lo encontramos en novelas como Cronopaisajede Gregory Benford, o la anterior obra de Robert Charles Wilson, Los Cronolitospor citar un par de casos. La lectura de las mismas deja a veces un poso de oportunidad perdida para una gran historia de ciencia-ficción. Es como si George Lucas hubiera dedicado una hora de La Guerra de las Galaxias a mostrarnos lo dura que era la vida en las granjas de humedad, cuánto madrugaba Luke, y cuán compleja era su relación personal con Owen Lars.

Spin tiende a caer a veces en este problema: la trama se desarrolla en dos hilos, uno de los cuales narra la hstoria desde el comienzo del Spin, y el otro –un par de decadas en el futuro- muestra a Tyler y Diane como fugitivos en busca de su destino final (en el sentido geográfico), y una gran proporción de ambos se dedica a las tribulaciones personales de los personajes. Personalmente encuentro poco interesante los problemas de la madre de Jason y Diane con el alcohol, o los problemas de la secta religiosa en la que esta última se introduce. Tampoco puede decirse que haya un clímax en la historia, ya que lo único parecido es la revelación que Jason hace finalmente sobre la naturaleza de los Hipotéticos y la finalidad del Spin. En resumen puede decirse que se trata de un plato con buenos ingredientes (no totalmente originales también es cierto, véase por ejemplo Cuarentenade Greg Egan), pero que no ha sido cocinada al gusto de la CF hard. Hay una secuela ( Axis) y una trilogía en el horizonte, pero no ocupan los primeros puestos de mi lista de prioridades.

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Búsqueda activa de inteligencia extraterrestre: ¿Merece la pena?

Publicado por Carlos en mayo 9, 2008

Mensaje de AreciboLa idea de los proyectos SETI es bien conocida: explorar el espectro electromagnético en busca de señales que sugieran la existencia de civilizaciones alienígenas. Se trata de algo muy parecido a la búsqueda de una aguja (que no sabemos siquiera si existe) en un pajar, y de hecho lo infructuoso de todas las iniciativas SETI sugiere que a pesar de lo enorme del pajar hay pocas agujas en él, están muy bien escondidas, o simplemente no sabemos reconocerlas. La paradoja que supone la ubicuidad (supuesta) de la vida en el Universo con la falta de evidencia de vida inteligente es la que conduce a hipótesis como la de la Tierra Rara, de la que precisamente hablábamos hace unos días.

Esta falta de resultados ha inducido a parte de la comunidad científica a proponer estrategias de búsqueda más invasivas, como puede ser el denominado SETI activo: emitir señales que atraigan la atención de hipotéticos alienígenas, con idea de que éstos actúen de manera análoga y podamos detectar su presencia. Sería algo así como llamar a la puerta para ver si la casa está habitada. Un enfoque más extremo es el denominado METI (Messaging to Extra-Terrestrial Intelligence) planteado por el astrónomo ruso Alexander Zaitsev, y en el que la finalidad no es tanto llamar para obtener una respuesta, sino simplemente llamar para decir que existimos (el matiz es del propio Zaitsev, y a fuer de ser sinceros no demasiado relevante en términos prácticos).

Ha habido varios mensajes de este tipo, de los que quizás el más célebre fue el enviado desde Arecibo en 1974, y en cuyo diseño participaron entre otros Frank Drake y Carl Sagan. Este mensaje no llegará a su destino -M13, el Cúmulo de Hércules- hasta dentro de 26.000 años, por lo que se trata de un acto fundamentalmente simbólico. Otros mensajes posteriores como por ejemplo el Cosmic Call 2 sí llegarán en breve a su destino (Casiopea en 2036 en este caso). La cuestión es qué puede pasar si hubiera alguien escuchando. Más aún, ¿qué pasaría si el mensaje lo recibe una civilización hostil con medios técnicos suficientes para plantarse aquí?

Éste es un temor recurrente y bastante razonable (al menos en la misma medida de la propia idea de SETI), por lo que no puede obviarse a priori. No obstante, según los cálculos del propio Alexader Zaitsev, se trata de un riesgo independiente del propio METI. Para llegar a esa conclusión, Zaitsev ha estimado la fracción del firmamento iluminada por señales de astronomía radar y la duración de estas transmisiones, y ha cotejado esta estimación con la correspondiente a las señales METI. La comparativa puede verse en una pequeña comunicación titulada

Para Zaitsev hay una relación de 1/2000 en la fracción de firmamento iluminado y de 1/500 en duración de la transmisión, siempre a favor de la astronomía radar. Por lo tanto -concluye- la probabilidad de que seamos detectados a través de nuestra actividad astronómica es un millón de veces superior a la de serlo debido a METI. Dado que no parece razonable pedir la supresión de la astronomía radar (sumamente útil por ejemplo para el estudio de NEOs), la conclusión sería que no hay que temer a METI. Sin entrar en consideraciones cuantitativas sobre la estimación de Zaitsev, y suponiendo que ésta es correcta, la cuestión que surge en cualquier caso es ¿para qué vamos a perder entonces el tiempo con METI (e incluso con SETI activo), si nuestra propia actividad tecnológica ya nos delata?

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Project U.F.O. (1978)

Publicado por Carlos en febrero 4, 2008

Project U.F.O.
Ezequiel vio la rueda. Ésta es la rueda que dijo ver. Estos son objetos volantes no identificados que la gente dice estar viendo hoy en día. ¿Son una prueba de que estamos siendo visitados por civilizaciones de otras estrellas, o qué son? Las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos comenzaron una investigación de este fenómeno en busca de la verdad. Lo que van a ver es parte de esa búsqueda de 20 años.

Project U.F.O. (1978)

El párrafo anterior era la introducción de cada capítulo de “Project U.F.O.“, también conocida como “Investigación O.V.N.I” o “Proyecto Libro Azul“, una serie de televisión que hizo las delicias de muchos amantes de la ciencia ficción allá por finales de los 70, y algunos de cuyos capítulos he podido revivir recientemente. El argumento se basaba en un proyecto de investigación real de las fuerzas Aéreas de los EE.UU. -el Proyecto Libro Azul- orientado a estudiar los avistamientos de objetos volantes no identificados, y esclarecer sus circunstancias. La serie intentaba aprovechar además el tirón que todo lo relacionado con los ovnis tenía durante los setenta (la mención a la rueda de Ezequiel en la introducción de los capítulos es todo un guiño al más puro estilo de los carros de los dioses de Erich von Däniken).

Project UFO - ProtagonistasLos protagonistas de la serie eran dos miembros de la USAF -el Mayor Gatlin y el Sargento Fitz en la primera temporada, y este último y el Capitán Ryan en la segunda- que en cada capítulo acudían al lugar de un avistamiento a investigar lo sucedido. Típicamente, cada capítulo comenzaba con el propio avistamiento, tal como alguno de los testigos lo percibió. Tras la oportuna notificación, la pareja protagonista acudía al lugar de los hechos, dialogaba con los testigos (lo que nos permitía ver nuevas reconstrucciones del avistamiento), y recogía pruebas físicas a la usanza del CSI. Las historias eran de muy diversa índole: gente que quería engañar a la compañía de seguros, montajes para promocionar un pueblo deprimido, estafadores, etc. No obstante, la serie jugaba con cierta ambigüedad en las explicaciones finales, ya que no era infrecuente que una vez el avistamiento estuviera esclarecido (como fenómeno natural o como montaje) se nos mostrara algún detalle que sugería que realmente pasó algo inexplicado.

Project UFO - Sighting: 4002 - The Joshua Flats Incident Project UFO - Sighting: 4006 - The Nevada Desert Incident

No era una serie de acción, sino de investigación, y los efectos especiales eran los que uno podía esperar para la época, fundamentalmente maquetas y modelos a escala. En su momento hacían volar la imaginación, y vistos hoy en día tienen un innegable encanto retro. Hay una excelente web dedicada a la serie en la que es posible acceder a todos los capítulos (en inglés) de la primera temporada, así como a otro tipo de material (fotos, guía de capítulos, etc.). Para todos los nostálgicos, el siguiente vídeo contiene la introducción y la música de entrada de los capítulos de la primera temporada.

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“Starplex” de Robert J. Sawyer

Publicado por Carlos en diciembre 26, 2007

StarplexRobert J. Sawyer es uno de los valores seguros de la ciencia-ficción hard actual. Últimamente había leído cuatro obras suyas (End of a Era, Calculating God, Flashforward, Iterations), y todas me dejaron una buena impresión, tanto por su talento imaginativo (Iterations por ejemplo es una colección de relatos cortos que contiene algunas gemas notables), como por el cuidado de los detalles científicos, y por algunos de los temas recurrentes en sus novelas (dinosaurios, racionalismo, inmortalidad, …). Starplex, la novela que nos ocupa no es una excepción en este sentido.

El punto de partida de Starplex es la existencia de una red de “atajos” similares a agujeros de gusano que permiten desplazarse por la galaxia (en realidad no se trata de agujeros de gusano al uso, ya que las bocas de entrada/salida tienen una complicada interconexión múltiple, y existe un cierto hiperespacio que les da soporte). Esa red de pasarelas cósmicas fue construida -tópico al canto- por una civilización de la que no se tiene noticia alguna, y tiene una curiosa característica: no se puede emplear una cierta pasarela como salida hasta que no haya sido empleada antes como entrada. De esta forma, una zona de la galaxia no se abre al resto de la misma hasta que no hay una especie inteligente que desarrolla la tecnología del viaje espacial y atraviesa su pasarela local por primera vez (reminiscencias aquí del concepto del Centinela de Arthur C. Clarke). En el momento en el que la raza humana alcanza su pasarela más cercana, ésta se abre a las dos otras civilizaciones que parecen existir: los Waldahuds y los Ibs (hay una cuarta inteligencia, pero también terrestre, los delfines). Tras el contacto se pone en marcha una Commonwealth de planetas, al más puro estilo Star Trek. De hecho, los Waldahuds tienen mucho del carácter agresivo de los Klingon (aunque el físico no les acompaña, ya que son una especie de mamíferos hexápodos achaparrados, similares a cerdos), y los Ibs son fríos y calculadores como los Vulcanianos. Los Ibs están particularmente bien conseguidos: se trata de seres gestalt, constituidos a partir de la simbiosis de seis organismos diferentes (con distintos grados de inteligencia, desde el completo intelecto racional al puro instinto).

El desarrollo de la historia se divide en dos hilos separados que al final convergen. En la primera vemos las vicisitudes de la nave Starplex cuando atraviesan una de las pasarelas y llegan a una región inexplorada de la galaxia. En ella encontrarán sorpresa tras sorpresa, cada cuál mayor. Se establecerá contacto con una especie alienígena realmente exótica (los darmats) cuyos orígenes se remontan al Universo primordial, y se empezarán a revelar aspectos de una historia de escala cósmica que se extiende durante miles de millones de años. La difícil relación entre humanos y Waldahuds (en la nave y fuera de ella) llevará a una escalada de tensión en los acontecimientos y a una posible guerra. El segundo hilo comienza también el principio del libro, pero cronológicamente empieza en el punto intermedio de la trama anterior, y salta a través del tiempo al futuro profundo. El protagonista (que hace doblete en ambos hilos) entabla contacto con los constructores de la red de pasarelas, y se nos van desgranando detalles que nos ayudarán a recomponer el puzzle final.

Como decía anteriormente, hay aspectos en Starplex que ya aparecieron en otras novelas anteriores (la posible inmortalidad, el papel del observador consciente en la mecánica cuántica, o el principio antrópico por ejemplo), pero las situaciones y el rol de los mismos mantiene cierta originalidad. A fuer de ser sinceros, comencé a leer la novela con algo de escepticismo, debido a algunas críticas no muy positivas que había leído. Sin embargo, la impresión final ha sido bastante positiva. La historia es entretenida, tiene escala cósmica, y la revelación final sobre la razón de los acontecimientos es interesante. End of a Era sigue siendo mi novela favorita de Sawyer, pero ésta no está nada mal.

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Arthur C. Clarke cumple hoy 90 años

Publicado por Carlos en diciembre 16, 2007

Arthur C. ClarkeTal día como hoy de hace 90 años -en 1917, esto es- nacía Arthur Charles Clarke, en la actualidad Sir Arthur C. Clarke. Escritor y visionario, tiene una trayectoria literaria que abarca ya más de 70 años (ahí es nada), y entre sus predicciones más conocidas están la del ascensor espacial (aún incumplida), y la de los satélites geoestacionarios de comunicaciones (plenamente realizada, aunque también hay que decir que fue Herman Potočnik quién primero planteó la idea en 1928).

Su obra literaria es también brillante e influyente. Indudablemente, su colaboración con Stanley Kubrick en 2001: Una Odisea Espacial ha sido una de las simbiosis más extraordinarias de la ficción del s. XX. Algunos de los temas de esta trabajo (basada en un relato corto suyo de 1948 titulado El Centinela) son recurrentes en su obra: el humanismo, la post-singularidad, y las civilizaciones alienígenas más allá de nuestra comprensión. Bien conocida es su frase “cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, que formuló como una Tercera Ley con la que completar una trilogía: las Leyes de Clarke (según sus propias palabras, “si a Newton le bastaron tres leyes, él no iba a formular más”). Estas leyes son:

Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.

Esta primera Ley es una clara muestra de optimismo en las posibilidades de avance científico y desarrollo tecnológico, a la par que una crítica al dogmatismo científico (hay que recordar que fue formulada en 1962, cuando nuestra compresión del Universo estaba en pañales, o al menos en unos pañales muchos más pequeños que los actuales). La segunda Ley -también de 1962- es

La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.

Podemos estar aquí ante el origen posible del célebre adagio “lo hicieron porque no sabían que era imposible“. La Tercera Ley es sin duda la más conocida y la que comentábamos antes:

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Esta frase es sin duda genial, y encierra grandes implicaciones, como filósofos, científicos y colegas escritores han desgranado. Consideremos por ejemplo la denominada Ultima Ley de Shemmer:

Cualquier inteligencia extraterrestre lo suficientemente avanzada es indistinguible de Dios.

Como M. Shemmer apunta, una civilización alienígena post-singularidad sería en términos prácticos omnipotente y omnisciente en relación a nosotros, por lo que no podríamos distinguirla del concepto judeo-cristiano de Dios, omnipotente y omnisciente en términos absolutos. Por otra parte, si una deidad fuera sólo omnipotente y omnisciente en términos relativos a nosotros, entonces por definición sería ¡una inteligencia extraterrestre!

No ha sido éste el único corolario de la Tercera ley. Por ejemplo, tenemos el Corolario de Gehm, que afirma que “si una tecnología es distinguible de la magia, entonces no está lo suficientemente avanzada.” Larry Niven le dio la vuelta al argumento para afirmar que “cualquier magia lo suficientemente avanzada es indistinguible de la tecnología“, aunque quizás la mejor reformulación de la Tercera Ley la ha dado Scott Adams (autor de Dilbert) que afirma que “en mi casa cualquier tecnología suficientemente avanzada se avería, y no hay nadie que sepa como arreglarla“.

El vídeo inferior muestra unas reflexiones del propio Arthur C. Clarke en relación a su nonagésimo cumpleaños. Felicidades, Sir Arthur. Las generaciones futuras le recordarán cuanto menos como el Julio Verne del s. XX.

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“Star Dragon” de Mike Brotherton

Publicado por Carlos en febrero 12, 2007

Star Dragon coverStar Dragon es el debut novelístico de Mike Brotherton, una de las jóvenes promesas de la ciencia-ficción “dura”, muy en la línea del gran Robert L. Forward. De hecho, al igual que éste, Mike Brotherton tiene una amplia formación científica en física y astronomía (es profesor asistente en el departamento de física de la Universidad de Wyoming, y dirige un grupo especializado en el estudio de los quásares). Este conocimiento de temas astrofísicos se ve claramente en esta primera novela suya, en la que la dinámica estelar juega un papel muy importante. Otros temas centrales en la novela son la biotecnología, y la exobiología.

Star Dragon está ambientada en un futuro cercano, a finales del siglo XXVI. Es un mundo en el que la biotecnología es omnipresente, y ocupa el nicho que en la mayor parte de las obras de ciencia-ficción ocuparía la robótica: tenemos biodispositivos que hacen las veces de asistentes, “peces” que se ocupan de procesar los desechos orgánicos en el ambiente, e incluso biosillas (chairbeasts es el descriptivo nombre que usa el autor) que se adaptan perfectamente a las preferencias de su dueño; todos estos dispositivos se crean a partir de biomasa cuando se precisa, y se reciclan cuando dejan de ser útiles o hay otras prioridades. Esta biotecnología también alcanza a los humanos que si bien aún no han logrado la inmortalidad efectiva, sí ven cómo su esperanza de vida se cuenta en siglos. No se trata sólo de los previsibles nanomédicos que fluyen por la sangre, sino de la disponibilidad de “módulos corporales” que permiten cambiar tanto aspectos estéticos (uno de los protagonistas tiene al principio de la novela unas pequeñas alas tras las orejas), como aspectos fisiológicos más profundos.

La novela arranca cuando Biolathe, una compañía de biotecnología recluta a varios expertos para una misión. Una sonda lanzada a finales del s. XXI hacia SS Cygni -a 250 años-luz de la Tierra- ha enviado unas imágenes de video en las que se puede apreciar lo que parece una forma de vida extraterrestre. SS Cygni es lo que se conoce como una variable cataclísmica, un sistema binario formado por una estrella de la secuencia principal y una enana blanca que la vampiriza. Concretamente, el material fluye desde la estrella secundaria hacia la primaria (la enana blanca) formando un disco de acreción en torno a ella. Es precisamente en este disco en el que se identifica la criatura que da nombre a la novela. La misión consiste en ir a dicho sistema y recuperar muestras de la criatura, cuyo valor biotecnológico puede ser incalculable.

cataclysmic variable system
Image credit: K. Smale

El equipo que se embarca en esta misión está compuesto por Fang (la capitán de la nave), Fisher (el exobiólogo), Stearn (el tecno-ingeniero), Henderson (el bio-ingeniero), Deveraux (la astrofísica), y Papa (con este nombre en la versión original, una inteligencia artificial que controla la nave). En este equipo no hay equilibrio de sexos, y aunque a lo largo de una misión de larga duración como esta se forman dos parejas, el desequilibrio no llega a formar parte significativa de la trama. Sí será muy importante el que los objetivos (o mejor dicho, las prioridades) del exobiólogo y de la capitán sean diferentes: el primero desarrollando un instinto protector hacia los dragones, la segunda más propensa a bombardear el disco de acreción y conformarse con una pieza abatida. Esta diferencia de pareceres se acentúa hasta el punto de provocar intentos de sabotaje, aunque llegado el momento de cazar un dragón, estos resultan ser mucho más difíciles de abordar de lo esperado, y la propia supervivencia de la nave fuerza la cooperación entre los miembros del equipo.

Durante toda la trama la influencia del estilo de Robert L. Forward es evidente, tanto en la profusa descripción de la dinámica del sistema (la acumulación de material en el disco de acreción provoca una estallido -una nova enana- cada cierto tiempo, lo que debe tenerse en cuenta durante el desarrollo de la misión), como en la descripción de la fisiología de los dragones. Quién haya leído Camelot 30K sin duda encontrará muchos temas comunes. La novela de Mike Brotherton es sin embargo más efectiva en explicar el porqué de la existencia de los dragones estelares. El final puede calificarse de climático y aceptablemente satisfactorio, lo cual redondea una novela bastante amena (sobre todo para quién guste de la ciencia-ficción dura).

Mike Brotherton pasa con nota alta en su debut. Habrá que seguirle en el futuro, y ver si efectivamente se consolida en el área de la ciencia-ficción hard. Seguiremos informando.

NOTA: La novela está disponible en la web del autor en diferentes formatos, bajo una licencia Creative Commons. Un motivo más para leerla, y seguir de cerca a Mike Brotherton.

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“Pushing Ice” de Alastair Reynolds

Publicado por Carlos en noviembre 17, 2006

Pushing Ice es la última novela de Alastair Reynolds, uno de los buques insigna de la nueva ciencia-ficción británica (a pesar de estar afincado en Holanda). A diferencia de casi todos sus anteriores trabajos (la excepción sería Century Rain), la acción de Pushing Ice no transcurre en el universo de Espacio Revelación (Revelation Space), sino en otro que en cierta medida es más próximo: la breve introducción tiene lugar en un futuro que aunque aparentemente lejano (miles de años) no da la impresión de ser alienígeno, e inmediatamente después la acción se sitúa en un futuro muy cercano (mediados del s. XXI). Esto hace que sin duda se pueda empatizar más con los personajes, que están retratados al estilo habitual de A. Reynolds: ambivalentes, nada idealizados, y con diferentes matices que eliminan cualquier atisbo de maniqueísmo.

Durante toda la novela convivimos con la tripulación de una astronave minera, el Rockhopper. Esto no quiere decir que todos los protagonistas de la historia sean rudos astronautas. Por el contrario, la tripulación de la nave está compuesta por científicos e ingenieros, además de ejecutivos de diferente nivel, y por supuesto los astronautas que hacen el trabajo más duro: capturar cometas para explotar sus recursos. A esta labor es precisamente a la que responde el título de la novela, que además es el lema de todos los tripulantes de la nave (y en general de todos los que se dedican a esa profesión). La repetición frecuente del mismo (“We push ice, that’s what we do“) en el texto, crea una familiaridad (e incluso una camaradería) con los personajes, casi como si uno fuera uno más del gremio.

Los acontencimientos se desencadenan cuando tiene lugar un hecho sorprendente: Jano, una de las lunas de Saturno, abandona su órbita y empieza a desprenderse de su corteza helada, revelando que nunca fue un cuerpo natural, sino un objeto artificial, posiblemente una astronave de algún tipo. El Rockhopper es la astronave más cercana a Jano, y recibe la misión de acercarse cuanto puedan (idealmente llegando a aterrizar en Jano) y recopilar cuanta información puedan. La misión no es fácil, dado que Jano se aleja a gran velocidad en dirección a Spica, una estrella situada a 260 años luz de la Tierra. La observación detallada con telescopios desde la Tierra revela que en torno a ese sistema hay un gigantesco objeto, sin duda artificial, ya que tiene forma fusiforme.

En su persecución de Jano, que aunque inicialmente viaja cada vez más rápido, parece de repente ralentizar su marcha (como pretendiendo ser alcanzado), el Rockhopper se ve enfrentado a un dilema: intentar alcanzar a Jano o tratar de regresar a la Tierra. Ambas opciones se plantean no ya en términos de cumplir o no la misión, sino de supervivencia, ya que no está claro que regresar sea factible dada cierta incertidumbre acerca de la disponibilidad de combustible. Eventualmente (aproximadamente primer cuarto o tercio de la novela), los acontecimientos depararán que el destino del Rockhopper quede unido al de Jano, pero aquí es donde lo realmente interesante comienza: sobrevivir en Jano, y enfrentarse a lo que espera cuando llegue a su destino…

Quien haya leído las novelas del ciclo de Espacio Revelación, tendrá constancia de cómo A. Reynolds tiene un arte especial para mostrar tanto ciencia como tecnologías hiper-avanzadas de manera posibilista, y en esto Pushing Ice no es una excepción. La noción de relatividad del tiempo es esencial, y la femtotecnología tiene un lugar muy relevante en la trama. También hay criaturas realmente alienígenas, con motivaciones que parecen más allá de la comprensión, y sobre todo, hay un sentido de enormidad cósmica en la trama: no se trata de contar las tribulaciones de unos humanos en el sitio equivocado, sino una historia cuya escala está muchos, muchísimos, órdenes de magnitud por encima de eso. Esto es una de las características distintivas de A. Reynolds, muy presente en Espacio Revelación, y que en contra de lo que la aparente localidad de los acontecimientos en gran parte de la novela pudiera hacer pensar, consigue también en Pushing Ice. Lo fantástico es que a pesar de la majestuosidad de la trama, y cómo ésta se va revelando, Reynolds consigue proporcionar un desenlace satisfactorio. Esto convierte a esta novela en una de sus mejores (si no la mejor, al menos a la par con Espacio Revelación) obras. En resumen, totalmente recomendada para los que disfruten de la ciencia ficción dura, la space opera, y abominen de los personajes en blanco y negro y unidimensionales.

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