La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

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“Signal to Noise” de Eric S. Nylund

Publicado por Carlos en febrero 4, 2011

'Signal to Noise' de Eric S. Nylund“Signal to Noise” fue en 1998 el debut en la ciencia ficción de Eric S. Nylund, novelista estadounidense nacido en 1964 y conocido por sus novelas ambientadas en el universo de Halo, el celebérrimo videojuego. Se trata de una novela que conjuga elementos de cyberpunk (o hyperpunk, como la mercadotecnia editorial quiso promocionar), primer contacto, y en menor medida, ciencia ficción dura, y que nos envuelve en una trama llena de intriga y tecnología, no exenta de crítica socio-económica.

La novela se desarrolla en un futuro cercano. A principios del siglo XXI un megaterremoto sacudió no sólo la corteza terrestre sino los propios cimientos de nuestra sociedad actual. El estado de desastre causado por el temblor y los tsunamis que le siguieron pusieron al borde del colapso las estructuras de gobierno de las naciones de la Tierra. La reconstrucción se produjo a través de la emergencia de ciudades-estado, pequeños imperios que absorbieron los recursos de las regiones circundantes, se dotarón de legislación, y presionaron a los gobiernos para obtener una mayor autonomía. La actividad económica dirigía el funcionamiento de estas ciudades, controladas por mega-corporaciones. Para proteger su situación dominante, estas mega-corporaciones crearon la Oficina de Control Corporativo (CCO por sus siglas en inglés). La CCO de cada ciudad controla quién accede al mercado global, y cada empresa que desea incorporarse a la misma debe pasar por un largo proceso burocrático que pocas sobreviven.

A nivel social nos encontramos asimismo con un entorno igualmente competitivo. El sistema educativo público ejerce una enorme presión selectiva sobre los estudiantes, de los cuales sólo una pequeña parte va pasando de curso (y el curso en el que te quedes determinará el trabajo que realices y en último extremo tu posición social). El protagonista de la historia es Jack Potter, un informático que logró superar el último curso (gracias a su valía intelectual y a su capacidad de infiltrarse en computadores para allanarse el camino) y entrar en la Academia, una élite universitaria dedicada a la investigación. Jack está especializado en criptografía y anhela obtener una posición permanente en la Academia. Mientras no lo consiga debe encargarse de obtener fondos para su investigación vendiendo sus servicios al mejor postor (y no siempre para cosas legales).

La historia arranca cuando Jack Potter llega un día a su oficina y la encuentra precintada por la NSO, la Oficina de Seguridad Nacional de los EE.UU., una agencia que combina aspectos de la NSA, el FBI y la CIA, y que ejerce un poder casi omnimodo sobre la sociedad. Jack es interrogado por DeMitri, un agente de la NSO que sondea su mente en busca de información sobre el allanamiento que ha tenido lugar en la oficina. La situación de Jack no es fácil debido a que sus padres desertaron a China (el nuevo oponente de los EE.UU. en ese mundo bipolar) cuando éste era pequeño, y su tio Reno está en búsqueda y captura por ser espía chino. Jack no puede sin embargo dar una explicación de por qué alguien querría entrar en su oficina. Su trabajo se centra en refutar los métodos criptográficos de Brunner, otro investigador de la Academia que compite con él por la plaza permanente, pero al que no considera responsable del allanamiento. Tras el interrogatorio Jack entra por fin a su oficina y se reune con Isabel, una compañera de la Academia especializada en datapaleología a la que le cuenta los resultados de su investigación: convencido de que los métodos criptográficos comúnmente empleados son tan retorcidos que serían capaces de encontrar señales donde sólo hay ruido, Jack los ha aplicado a un gran conjunto de datos de ruido natural (espectros de nebulosas, señales de púlsares, variaciones del fondo de microondas, …), y efectivamente ha encontrado patrones; para su sorpresa el patrón es sin embargo una señal cíclica que se repite en todas esas fuentes inconexas entre sí. Con la ayuda de Isabel logra eventualmente descifrar dicha señal: se trata de un esquema electrónico de propósito desconocido. La trama se complica cuando Jack recibe la visita sorpresa en su apartamento de Reno, efectivamente un agente chino que tras drogar a Jack le implanta un dispositivo en el cerebro. Dicho dispositivo es mucho más sofisticado que el implante que Jack y otros miembros de la elite ya tienen para poder interactuar con las “burbujas” (sistemas informáticos dotados de una interfaz de realidad virtual completamente inmersiva). Además de amenazar con freirle el cerebro, el nuevo implante le permite a Jack descubrir que las cosas no son como el pensaba en la Academia, ni con respecto a la historia que le contaron sobre sus padres.

Con todo, el evento más importante tiene lugar cuando consigue hacer funcionar el circuito electrónico codificado en la señal. Dicho dispositivo resulta ser un dispositivo de comunicación FTL a través del cuál recibe el saludo de un alienígena que se identifica como Wheeler, que dice provenir de Canopus, y que está interesado en comerciar con información. En esa primera transacción Jack le ofrece información sobre el ADN humano, y Wheeler le proporciona una enzima capaz de optimizar el ADN. Esta enzima es enormemente valiosa, por lo que Jack, Zero -un  genetista amigo de Jack- e Isabel, deciden comercializarla e intentar incorporarse a la CCO. La NSO les pisa sin embargo los talones y finalmente deben huir de EE.UU. a Holanda. A pesar de ello, Jack no deja de ser acosado ni por la NSO, ni por agentes chinos. El cambio de personalidad de Isabel una vez que toma la enzima contribuye a acrecentar la paranoia de Jack, que no sabe en quién confiar. En una nueva transacción con Wheeler obtiene un dispositivo cuántico que -no sin dificultad- consigue hacer funcionar. Éste resulta ser un decodificador con el que puede acceder a otras señales en el ruido, y a través de él contacta con unos alienígenas con los que intercambia el diseño del dispositivo por un tratado matemático. A diferencia del amistoso Wheeler, estos alienígenas se muestran enormemente recelosos y reacios a dar cualquier información sobre ellos y su posición. ¿De qué tendrán miedo? Poco a poco descubrirá el motivo, y cómo toda la manipulación a la que está siendo sometido por las potencias terrestres no es nada frente a la agenda oculta de Wheeler…

Como comentaba al principio, estamos ante una novela que durante una gran parte de la narración nos ofrece una historia de acción, intriga y espionaje con ingredientes de ciencia ficción y una sociedad distópica de fondo. A medida que se desarrollan los acontecimientos el elemento de ciencia ficción es cada vez más dominante hasta acabar en un clímax de enorme intensidad en el que la supervivencia de la Tierra está en juego. Nylund tiene un grado en química y un máster en física, y aprovecha su formación para trufar de detalles la descripción científica de los diversos elementos que aparecen en la trama. Aparte de ello, subyace en la historia una critica a una versión radical y deshumanizada del libre comercio. El personaje principal está descrito con gran riqueza, y nos es fácil tanto empatizar con él como comenzar a detestar a sus múltiples oponentes por el egoísmo de estos (y en el caso de Wheeler por más cosas). En conjunto, una novela muy recomendable.

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Música para el domingo – 21st Century Boy (Sigue Sigue Sputnik)

Publicado por Carlos en abril 29, 2007

El domingo es día de asueto, y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejemplo, este gran tema de 1986 titulado “21st Century Boy“, de una banda memorable: Sigue Sigue Sputnik. Fueron realmente una de las sensaciones de la segunda década de los 80, al menos durante un periodo de un par de años. Su irrupción en la escena musical fue estruendosa: eran una banda con una imagen y un estilo rompedor, y sobre todo totalmente novedoso. Usando los parámetros clásicos, su imagen podría definirse como glam-punk, pero esta banda era cualquier cosa menos clásica. Echando mano de algunas referencias populares, su imagen puede describirse como la de los electroduendes adaptada al anime japonés, un high-tech punk futurista con resonancias distópicas. En resumen: cyberpunk.

No sólo su imagen era cyberpunk, sino su propia música, que podríamos describir en términos familiares como tecno-punk, o electro-metal. La composición del grupo era muy peculiar, con dos baterías, un guitarra, un bajo electrónico, sintetizadores, y vocales. Curiosamente, sólo Neal X (guitarra) y sobre todo Tony James (bajo electrónico) eran realmente los que tenían experiencia musical. De hecho, la historia de la formación del grupo es muy interesante (puede consultarse en la web de la banda), y en general dictada por cuestiones de imagen, lo que también explica en parte la frescura del estilo.

Sigue Sigue Sputnik

Tanto los vídeos como las letras de las canciones del grupo estaban trufados de referencias a la ciencia-ficción. Su primer gran éxito fue “Love Missile F1-11“, que causó una enorme impresión por el característico sonido del bajo electrónico, y por un vídeo que incluía escenas directamente inspiradas en Terminator, Blade Runner, o La Naranja Mecánica. El vídeo incluido abajo es el de su segundo gran éxito “21st Century Boy“, incluido en el mismo primer álbum, y mi canción favorita del mismo. Como en sus otras canciones, la letra no nos cuenta una historia, sino que nos da pinceladas de un paisaje futurista con pasajes como “stereo, video / sci-fi sex let’s go-go, let’s go” o “Saturn dreams, laser beams / 21st century sex machines”).

Es realmente notable como tanto la música como los vídeos del grupo no desentonan en la actualidad, a pesar de que ya tienen más de 20 años. Éste en concreto captura el aspecto intemporal del Tokio hipermoderno -denominado Sputnik City en el vídeo- y está ambientado en el futuro cercano de 1990 (fue rodado en 1986). Visto hoy no contiene más anacronismos que algunos teléfonos móviles mastodónticos, o el genial tocado con la inscripción MSX de Tony James. ¡Que lo disfruten!

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