La Singularidad Desnuda

Un universo impredecible de pensamientos y cavilaciones sobre ciencia, tecnología y otros conundros

Archive for 28 agosto 2009

Simios anti-evolucionistas

Posted by Carlos en agosto 28, 2009

Creeping Out

Credit: Dan Piraro

O quizás simplemente humanófobos. Menos mal que no salió adelante lo del Gran Simio…

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El Cráter Victoria de Marte en alta resolución

Posted by Carlos en agosto 27, 2009

Cráter Victoria

NASA/JPL-Caltech/University of Arizona

Situado en Meridiani Planum, una llanura ecuatorial de Marte, el cráter Victoria es -a pesar de su relativamente pequeño tamaño, unos 750m de diámetro y unos 70m de profundidad- uno de los lugares de referencia más conocidos de Marte, fundamentalmente por su conexión con la misión Mars Exploration Rover, ya que el Opportunity exploró su contorno y llegó a descender a su interior. Gracias a la HiRISE, la cámara de alta resolución con la que está equipada la Mars Reconnaissance Orbiter disponemos ahora de esta impresionante perspectiva del cráter, similar a la que tendríamos si sobrevoláramos la zona en un avión.

La imagen está rotada de forma que el Este está en la parte superior, y el color está resaltado para que se aprecien mejor los matices del terreno. Si uno se fija con atención en la parte izquierda (el Norte geográfico) de la imagen, pueden apreciarse las marcas de rodadura del Opportunity.

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La inevitabilidad de caminar en círculos por el desierto

Posted by Carlos en agosto 25, 2009

El saber popular lo deja bien claro, y el cine nos lo ha mostrado en repetidas ocasiones: cuando alguien se pierde en el desierto acaba volviendo sobre sus pasos tarde o temprano, para desesperación del desafortunado caminante. Pero, ¿cuánto de verdad hay en esto? Según un estudio de varios investigadores del Max Planck Institute en Tubinga, de la McGill University en Toronto y del Centre National de Recherche Scientifique en Tolousse, hay bastante de cierto en ello, según han sido capaces de probar empíricamente.

Image: Jan Souman, Google Earth

Image: Jan Souman, Google Earth

Jan L. Souman y colaboradores han presentado su análisis del fenómeno en un trabajo que lleva por título

y que ha sido aceptado para su publicación en Current Biology. En este estudio han realizado una medición a través de GPS de la trayectoria que varios individuos siguen en un entorno que les es desconocido, como el desierto del Sahara o el bosque de Bielwald. Además de no ser familiares para los sujetos de la experimentación, estos entornos tienen otra característica fundamental: son terrenos homogéneos, sin marcas geográficas reseñables. Esto resulta ser un factor esencial, ya que en ausencia de cualquier otro elemento que sirva de referencia en el paisaje los individuos toman el Sol o la Luna como puntos guía. Cuando estos están en el firmamento, la trayectoria puede desviarse de la línea recta, pero no llega a curvarse sobre sí misma. Sin embargo, si se priva al sujeto de esta referencia (por ejemplo si está nublado) los círculos aparecen. Esto puede verse en la figura superior (en azul, individuos que realizaron el experimento bajo un cielo nublado; en amarillo el individuo que tenía el Sol como orientación, salvo durante los 15 minutos iniciales).

Las explicaciones populares al fenómeno suelen basarse en cuestiones biomecánicas (e.g., una pierna es ligeramente más corta que la otra, y por eso se curva la trayectoria). Sin embargo, este tipo de cuestiones ha sido descartado por el estudio, ya que de ser así el sentido de la desviación sería constante, cosa que no ocurre. Más aún, si se pide a los sujetos que caminen con los ojos vendados las trayectorias circulares son extremadamente pronunciadas con diámetros que pueden ser de menos de 20 metros, desviación que no se corresponde con minúsculas asimetrías biomecánicas.

La explicación ofrecida por Souman et al. apunta a la acumulación de ruido en el sistema sensomotriz, lo que resulta en la incorrecta percepción de estar desplazándose en línea recta. Básicamente, nuestra percepción no es confiable, y sin una referencia externa para recalibrar la trayectoria, los caminos curvos son inevitables. Este trabajo resulta de interés para comprender mejor los mecanismos que subyacen a los procesos de orientación y navegación espacial, y los autores apuntan a un entorno de realidad virtual y al empleo de un suelo deslizante omnidireccional como futuro campo de pruebas.

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Las huellas de los astronautas del Apolo 14 fotografiadas desde el Lunar Reconnaissance Orbiter

Posted by Carlos en agosto 24, 2009

La Lunar Reconnaissance Orbiter sigue tomando impresionantes fotografías del rastro dejado en la Luna por las misiones Apolo. Las últimas corresponden a la formación Fra Mauro (llamada así por el cráter homónimo situado en su interior), una zona de terreno irregular en la que alunizó el Apolo 14.

Rastro del Apolo 14

Credit: NASA/GSFC/Arizona State University

En la imagen se aprecia claramente el módulo lunar Antares, y el rastro de huellas hacia el emplazamiento en el que Alan B. Shepard y Edgar D. Mitchell -los dos miembros de la misión que descendieron a la superficie- dejaron el ALSEP, un paquete de instrumentación científico.  La distancia entre el ALSEP y el módulo lunar es de unos 180 metros. También se aprecia el largo camino recorrido durante el segundo día de actividad extravehicular, y en el que el objetivo de los astronautas era llegar al Cráter Cono situado a 1,4 km del Antares. Dada la distancia y lo irregular del terreno, la aproximación al cráter fue muy dura para los astronautas, que por primera vez en las misiones Apolo perdían de vista al módulo lunar. Como confesaría Shepard, había momentos en los que él y Mitchell no se ponían de acuerdo en el camino que debían seguir para llegar a su destino. Finalmente decidieron volver al llegar a la roca conocida como “silla de montar”, cuya imagen puede verse más abajo. Lamentablemente, en ese momento no se dieron cuenta de que habían llegado a apenas 30 metros del cráter que querían explorar.

Credit: NASA

Credit: NASA

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Música para el domingo – More Than This (Roxy Music)

Posted by Carlos en agosto 23, 2009

El domingo es día de asueto y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejemplo, este “More than this” de Roxy Music. Incluido en Avalon -su último álbum de estudio, excluyendo compilaciones- fue allá por 1982 el último de sus sencillos, y uno de los más recordados. ¡Que lo disfruten!

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“Code of the Lifemaker” de James P. Hogan

Posted by Carlos en agosto 21, 2009


Code of the Lifemaker es una novela de James P. Hogan, el prolífico –y en los últimos tiempos controvertido– escritor británico. Es fundamentalmente una pieza de ciencia-ficción dura que el autor emplea como vehículo para explorar el rol del individuo en la sociedad, los choques de culturas, así como el conflicto entre ciencia y superstición, todo ello aderezado con acción e intrigas en un apasionante entorno alienígena como telón de fondo.

Decía un celebérrimo director cinematográfico que si en una película no sucede nada interesante en los primeros 30 segundos, el abandonaba la sala. No es fácil trasladar esta idea al mundo literario, ya que hay grandes obras cuyo arranque pone a prueba al lector, pero si algo puede decirse de Code of the Lifemaker es que no adolece de este problema. El prólogo con el que comienza la novela es uno de los hitos de la ciencia-ficción, y ha llegado a ser publicado como pieza separada en antologías de cuentos cortos del autor. Todo comienza hace 1,1 millones de años, en algún sistema estelar situado a 1 000 años luz de la Tierra. Una sonda automatizada de una civilización alienígena llega a un planeta virgen con el objeto de explotar sus recursos mineros. Para ello emplea un patrón de auto-replicación: una plétora de robots de diferentes tipos se afanan en la construcción de una factoría cuyo propósito inicial es la fabricación de robots análogos. Estos robots serán despachados para la construcción de una segunda factoría idéntica a la primera, y así sucesivamente. Tras un cierto número de replicaciones, cada factoría pasa a modo de explotación, extrayendo materia prima del terreno, procesándola y manufacturando las naves de carga en las que los bienes producidos serán devueltos al sistema de origen. El patrón de replicación da lugar a un crecimiento exponencial de los centros de explotación, convirtiendo toda la superficie del planeta en una planta industrial en apenas 50 años. En ese momento, la sonda embarca al contingente principal y procede al siguiente planeta. Desafortunadamente para la sonda (y para la civilización que la construyó, que pereció en el evento) una estrella se vuelve supernova en la proximidad, y el baño de radiación daña profundamente los sistemas y programas de la nave. Cuando 100 000 años después la sonda llega al primer cuerpo celeste en el que puede aterrizar y comienza la rutina de explotación, la situación se descontrola irreversiblemente. La capacidad de auto-replicación se mantiene, pero los fallos en los programas y en los sistemas de producción hacen que finalmente se desencadene un proceso evolutivo: empiezan a surgir robots con ligeras variaciones que compiten por los recursos materiales y por el acceso a las plantas de ensamblaje. Esta presión selectiva provoca la aparición de formas complejas de auto-defensa y replicación efectiva, así como patrones de comportamiento social, especiación y relaciones simbióticas. Una ecología robótica en la que –salvo el componente orgánico– todos los ingredientes de lo que consideramos vida están presentes.

Tras el cautivador prólogo, la novela arranca en un futuro muy próximo al actual (segunda década del s. XXI) y se divide inicialmente en dos hilos de acción. El primero tiene lugar en la Tierra, y se centra en Kart Zambendorf, un mentalista muy hábil. Gracias a dicha habilidad y a la del equipo de colaboradores que le rodea, Zambendorf es capaz de mantener una imagen de autenticidad en sus supuestos poderes ESP, lo que le permite una gran popularidad así como influyentes contactos en la GSEC –General Space Enterprise Corporation– una poderosísima megacorporación. A través precisamente de la GSEC se le plantea la idea de participar en una misión de la NASO (la North Atlantic Space Organization, resultado de la fusión de la ESA, la NASA y la OTAN) a Marte. Su papel sería oficialmente el de experimentar con sus poderes ESP sobre distancias interplanetarias, lo que indirectamente daría cobertura mediática a la misión y permitiría a la GSEC promocionar la futura colonización de Marte. Para sorpresa de Zambendorf, que aceptó la idea pensando que la NASO la descartaría, ésta se muestra favorable a la misma y contacta con Gerold Massey –un afamado psicólogo, ilusionista aficionado, y especializado en desenmascarar a videntes y otros farsantes– para que también forme parte de la misión.

Enterados de la composición de la tripulación (formada por un equipo multidisciplinar de científicos, muy diferente del que el perfil de la misión sugiere), la GSEC intenta desactivar a Massey desde el más alto nivel, lo que despierta el recelo de Zambendorf. Tanto más cuando al llegar a la estación en órbita en los días anteriores al comienzo del viaje advierten que un importantísimo contingente militar viajará con ellos. Cuando finalmente averigua que el equipamiento de los militares incluye vehículos para desplazarse por superficies heladas y densas atmósferas, todos los cabos quedan atados: esa misión no irá a Marte sino más bien a alguno de los satélites del Sistema Solar exterior. El anuncio público de esa “profecía” fuerza a la NASO y a la GSEC a reconocer abiertamente que el destino final del la misión no es Marte sino Titán. Más aún, se revela que las sondas de exploración que se han acercado al satélite han descubierto lo que parecen ser los restos de fábricas de origen extraterrestre, así como numerosos robots, aunque extrañamente ningún signo de los alienígenas que los construyeron. El posterior análisis de la información recopilada en relación a los tipos de robots detectados, así como a su comportamiento lleva a la sorprendente conclusión de que esas máquinas constiyen la biosfera de Titán. La especie dominante recibe el nombre de taloides, por Talos, el hombre de bronce de la mitología griega, creado por Hefestos y guardián de Creta.

Paralelamente a lo anterior, los acontecimientos se desarrollan en la superficie de Titán, cuyos habitantes se encuentran en un régimen feudal similar al de la Edad Media. El protagonista principal es Thirg, un filósofo que tiene en la duda y en el anhelo de conocimiento su razón de ser. Esto le causa problemas con las estructuras de poder de Kroaxia, su nación, y fundamentalmente con los jerarcas religiosos. La creencia oficial es que el mundo es plano, y que detrás del manto de nubes que perennemente cubre a Titán no hay nada. Se venera asimismo al Creador de Vida, el ser que creó la primera máquina (y que por lo tanto no era una máquina, la única forma de vida conocida para los taloides). Esto no casa con el conocimiento que a través de los viajeros había adquirido Thirg y que le indica que el mundo es en realidad esférico, pues alguno de los viajeros que se aventuró mucho hacia al Este llegó a ciudades que se encontraban al Oeste. Este pensamiento le lleva a conjeturar que si no hay barreras físicas sobre la superficie tampoco puede que las haya en los cielos, y que detrás de las nubes haya otros mundos, quizá habitados también. Estas ideas le llevan al terreno de la herejía, por lo que debe huir de Kroaxia hasta Cartoghia, una pequeña nación cuyo rey ha instaurado una suerte de pensamiento libre, y en la que inventores y filósofos perseguidos en otras naciones buscan refugio.

Avisado por su hermano Groork de la inminencia de su arresto y ayudado por un pequeño grupo de soldados de Cartoghia, Thirg comienza su huida perseguido por un gran contingente de tropas de Kroaxia. El destino quiere que en una zona desértica fronteriza y cuando ya el encuentro con los perseguidores parecía inminente, un módulo de superficie terrestre haga acto de presencia para establecer el primer contacto. Para los taloides este módulo es una criatura viva y desconocida, un gigantesco dragón que baja de los cielos emitiendo una misteriosa luz violeta. El asombro aumenta cuando ven que junto al dragón están los que parecen ser sus sirvientes, unas extrañas criaturas con carcasa flexible en cuyo interior una masa de aspecto gelatinoso brilla con un intenso calor. Ajenos a este encuentro, el ejército de Kroaxia inicia el ataque sobre los fugitivos, lo que provoca la respuesta armada terrestre y la inmediata e irremisible destrucción del contingente kroaxiano. El asombro de los absortos taloides no cesa cuando finalmente comprenden que los que creían sirvientes del dragón son en realidad los visitantes, y que de hecho el dragón no es más que la obra de éstos, seres vivos que no son máquinas, y que son capaces de crear máquinas. ¿Serán los Creadores de Vida?

Tras el contacto inicial, y una vez que se desarrolla un sistema de traducción (los robots se comunican entre sí mediante ultrasonidos), se concierta una reunión con Kleippur, rey de Cartoghia, para transmitirle los deseos de los terrícolas (“lumianos” para los taloides, debido a su intenso brillo infrarrojo): colaboración para explotar las factorías alienígenas, a cambio de tecnología terrestre (por ejemplo, armamento). Kleippur rechaza sin embargo este trato: el desea que los terrestres les proporcionen conocimiento de sus artes de fabricar vida (es decir, que les enseñen a desarrollar tecnología). Un acuerdo de estas características está fuera de lugar tanto para los dirigentes políticos de la Tierra como para GSEC, que espera obtener billones de la explotación de Titán, por lo que la dirección de la misión decide comenzar una aproximación en los mismos términos con Eskenderom, rey de Kroaxia, mucho más receptivo a la idea puesto que ambiciona conquistar toda Robia (nombre que los taloides le dan a Titán). Sin embargo, la jerarquía religiosa es un contrapoder importante que puede comprometer la realización del plan, por lo que se decide neutralizarla buscando un sumo sacerdote más maleable, al que se aupará gracias a los “milagros” de la tecnología terrestre. Ante la perspectiva que se cierne sobre los taloides, Massey y Zambendorf unirán esfuerzos para conseguir que no acaben como meros esclavos de la Tierra.

Tal como comentaba al comienzo, el desarrollo argumental de la novela incide en la relevancia del individuo frente a la masa, y en la importancia del pensamiento crítico y la ciencia frente a la superstición. No es por ello sorprendente que el telón de fondo guarde bastantes similitudes con la Edad Media. A pesar de que esto supone una visión un tanto antropocéntrica de una civilización alienígena, cabe destacar que tanto el escenario físico (Titán) como la naturaleza de los taloides proporcionan constantemente la oportunidad de hacer volar la imaginación. Máxime cuando gran parte de la acción se nos muestra desde el punto de vista de los taloides, para quienes los humanos son extrañas criaturas que necesitan estar permanentemente bañadas en gases corrosivos a alta temperatura, y cuyo mundo es tan caliente que hay océanos de hielo fundido y el metano sólo existe como gas. Para los taloides las máquinas están vivas, los dispositivos electrónicos de los humanos son “vegetales”, y perciben que el anhelo de los humanos es “domesticar” los bosques salvajes.

La ambientación está muy bien conseguida (destaca el habla medievalizada de los personajes), hay intrigas tanto entre los humanos como entre los taloides, y un amplio abanico de personajes que tienen un papel importante en la trama. A pesar de haber sido publicada originalmente en 1983, y obviando un par de anacronismos sin importancia (e.g., todavía existe la Unión Soviética) la novela aguanta impertérrita el paso del tiempo sin perder frescura. En resumen, una muy recomendable novela para todos los amantes de la ciencia-ficción.

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El gas invernadero que resuelve la paradoja del joven Sol débil

Posted by Carlos en agosto 19, 2009

Los orígenes de la vida se remontan a hace más de 3 500 millones de años (3.5 Ga) según indica la evidencia fósil. Aunque los detalles del proceso distan mucho de estar claros y hay diferentes hipótesis al respecto, sí puede afirmase que las condiciones ambientales de temperatura y la disponibilidad de agua líquida fueron determinantes (si no para la aparición de la vida en sí, al menos para los primeros pasos de su evolución en lo que hoy vemos). De manera un tanto intrigante, la existencia de estas condiciones favorables plantea en sí misma un enigma: hace 3-4 Ga el Sol no era más que una jovencísima estrella que comenzaba su camino por la secuencia principal, y su brillo era menor que el actual, apenas un 70% del de hoy en día. De acuerdo con la Ley de Stefan-Boltzmann, la temperatura de un cuerpo negro es proporcional a la raíz cuarta de la energía que emite por unidad de área, lo que nos deja con una temperatura de 0,70,25 = 91% de la actual. La temperatura de la Tierra es a su vez proporcional a la del Sol -asumiendo que el radio de éste y la distancia a la que nos hallamos no varía- lo que quiere decir que si en la actualidad debería ser de unos 279K sin contar el efecto invernadero, por aquel entonces sería de apenas 255K, o lo que es lo mismo unos frígidos -18ºC. Incluso con concentraciones de gases invernadero como las actuales la temperatura no subiría por encima del punto de congelación del agua, en contra de lo que la evidencia muestra. Es lo que se conoce como la paradoja del joven Sol débil.

Evolución del sol.

Evolución del sol. Credit: Tablizer

Lógicamente, la composición de la atmósfera era muy diferente de la actual hace 3.5 Ga y la presencia de gases invernadero debió ser muy superior para permitir que la temperatura permaneciera por encima de 0ºC. El candidato más en boga era el socorrido CO2, pero ahora un reciente estudio conjunto del Tokyo Institute of Technology y de la Universidad de Copenague arroja un nuevo escenario dominado por otro gas: el sulfuro de carbonilo (OCS).

Carbonyl sulfide

El estudio en cuestión ha sido realizado por Yuichiro Ueno y colaboradores, lleva por título

y ha sido publicado esta semana en PNAS. Ueno et al. han analizado la distribución de isótopos sulfurosos en rocas del Arcaico. Dicha distribución depende de la intensidad de la fotolisis del SO2, la cual depende a su vez de la composición atmosférica en la Tierra primitiva, y en particular de los gases que puedan bloquear la radiación ultravioleta. De acuerdo con los modelos numéricos que han desarrollado, las concentraciones observadas son compatibles con una atmósfera rica en OCS. Este gas haría las veces de la actual capa de ozono, con un añadido especial: un potente efecto invernadero, mucho más efectivo que el del CO2 y capaz de compensar la reducida energía solar. Más aún, el OCS actúa como catalizador para la formación de péptidos, lo que resulta sumamente interesante desde el punto de vista de la abiogénesis.

La vida encontró pues un ambiente favorable para su desarrollo gracias a la disponibilidad de agua líquida como disolvente. Formas de vida más sofisticadas se fueron abriendo camino, y hace alrededor de 3 Ga surgieron los primeros organismos fotosintéticos. Con ellos empezó el proceso de enriquecemiento atmosférico de oxígeno (los volcanes superficiales también ayudaron). Paradójicamente este oxígeno reaccionó con el azufre volcánico, dificultando la regeneración de la capa de sulfato de carbonilo y produciendo otros aerosoles sulfúricosde sulfato que actuaron como refrigerantes atmosféricos. Este proceso acabaría por dar lugar durante el Paloproterozoico a la glaciación global que cubrió completamente de hielo y nieve a la superficie terrestre.

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Música para el domingo – So alive (Love and Rockets)

Posted by Carlos en agosto 16, 2009

El domingo es día de asueto y nada mejor que un poco de música para amenizarlo. Por ejemplo este envolvente “So alive” de los británicos Love and Rockets. La banda tomó su nombre del comic homónimo, y lo usó también en 1989 como título de su cuarto álbum en el que se incluía este tema que a la postre sería su mayor éxito. ¡Que lo disfruten!

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Tetsu y Tomo

Posted by Carlos en agosto 13, 2009

Es bien sabido que en el País del Sol Naciente nos llevan años de ventaja, tanto en tecnología como en humorismo. Consideremos por ejemplo a Tetsu y Tomo, un dúo de cómicos japoneses de gran popularidad en su país. Además de los ocasionales diálogos, su especialidad son los números musicales y la mímica. Saltaron de hecho a la fama con una canción titulada “Nande darō” -que podemos traducir libremente como “¿por qué será?“- y que fue utilizada como sintonía de cierre para la serie de anime Kochikame. La letra de la canción se centra en preguntar retóricamente el porqué de cosas de la serie, pero no es la letra sino la vis cómica del dúo lo que hace hilarante su interpretación. He aquí a Tetsu (en rojo) y Tomo (en azul):

Puede verse una versión del vídeo anterior con subtítulos en inglés aquí. Hay que reconocer que los muchachos tienen expresividad, y si queda alguna duda véase el siguiente vídeo en el que hacen un karaoke… sin cantar. ¡Épico!

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Sólo 4 de cada 10 estadounidenses aceptan que América y África fueron parte de un mismo continente

Posted by Carlos en agosto 11, 2009

Animación Pangea

Source: United States Geological Survey (USGS)

Las encuestas sobre cuestiones de ciencia  son estupendas para sacarle punta a los resultados, sobre todo si se realizan en los EE.UU. y el resultado es patentemente contrario a la evidencia científica. Éste es el caso de una encuesta de Daily Kos a la que he llegado vía Cosmic Variance y en la que la pregunta en cuestión es:

  • ¿Cree Vd. que América y África fueron una vez parte del mismo continente?

La tectónica de placas forma parte currículo educativo básico en ciencias naturales y -aunque sea de manera superficial- el concepto debe ser familiar a partir de secundaria como muy tarde. Cabría esperar pues que la respuesta a la pregunta anterior fuera mayoritariamente positiva, aquí y en los EE.UU. Sin embargo, el resultado no es tan concluyente ni mucho menos. He aquí el desglose de las respuestas:

NO NS
Total 42% 26% 32%
NO NS
DEM 51% 16% 33%
REP 24% 47% 29%
IND 44% 23% 33%
Otros 42% 25% 33%
No votan 46% 22% 32%
NO NS
Noreste 50% 18% 32%
Sur 32% 37% 31%
Medio Oeste 46% 22% 32%
Este 43% 24% 33%
NO NS
Blanco 35% 30% 35%
Negro 63% 13% 24%
Hispano 55% 19% 26%
Otro 56% 19% 25%

El resultado global es que 4 de cada 10 estadounidenses acepta que América y África estuvieron unidos en Pangea, 1 de cada 4 lo niega, y 1 de cada 3 no está seguro de la respuesta.  Si se traza el retrato robot de los casos más extremos por recuerdo de voto y región, tenemos que un sureño republicano y blanco (e.g., Chuck Norris) sería el prototipo del negacionismo de Pangea, mientras que un negro demócrata de Nueva Inglaterra sería el que más claro tendría que Pangea existió.

Por supuesto es posible realizar una lectura positiva del resultado, del tipo “sólo 1 de cada 4 estadounidenses niega que África y América fueron parte del mismo continente”. No estoy muy seguro de que 1 de cada 4 sea una proporción pequeña, pero al menos es claramente minoritaria. La cuestión más interesante es en cualquier caso la razón por la que ese 26% niega la existencia de Pangea. Por un lado el perfil del negacionista sugiere una conexión con la población del cinturón biblico: al fin y al cabo si alguien se obstina en pensar que el mundo sólo tiene 6 000 años de edad, ¿cómo puede admitir algo como la deriva continental? Ya hubo de hecho ocasión de comentar algo relacionado durante la campaña republicana para la designación como candidato presidencial, cuando tres de los aspirantes dijeron que no creían en la evolución. Por otro lado, los propios encuestadores argumentan que la pregunta estaba intencionalmente formulada no para incidir en el aspecto de la deriva continental, sino para resaltar la unión entre África y América y provocar el rechazo/adhesión del encuestado. Según ellos sería por motivos raciales que un determinado segmento de la sociedad (mayormente blancos y/o conservadores y/o sureños) rechazó la relación y contestó negativamente, mientras que la población negra contestó afirmativamente de manera mayoritaria.

Siendo cierto que la pregunta es francamente mejorable si la intención es indagar sobre el conocimiento científico de la población, tiendo a pensar que la interpretación racial es un poco forzada. Quizás es que subestimo la relevancia de los prejuicios raciales frente a por ejemplo el fanatismo religioso. O quizás lo que subestimo es simplemente la estulticia de una parte (minoritaria pero no insignificante) de la sociedad estadounidense.

Actualización (12/08/09): Hay un matiz relevante que debe tenerse en cuenta: en inglés -y fundamentalmente en los EE.UU.- la palabra “America” hace referencia no al continente sino al propio país. Aunque el contexto puede permitir al encuestado captar la imagen global y pensar en el continente, también es cierto que la pregunta puede ser entendida en primera instancia como “¿cree Vd. que los EE.UU. y África eran parte del mismo continente?“. Esta formulación puede activar el rechazo racial a la asociación EE.UU./África en otro segmento de la población diferente de los fundamentalistas protestantes, por lo que los encuestadores no van desencaminados al señalar lo capcioso de la pregunta.

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